Monday 17 october 2011 1 17 /10 /Oct /2011 23:23

Este  invierno fui conocer las grandes cordilleras nevadas del sur  junto a  mi amigo , Humberto, el Ubbe  . Otro amigo nos había alquilado  una cabaña al pie de una hermosa montaña en un enorme bosque.

Cando llegamos el primer día disfrutamos mucho , pero luego se desató la erupción de un volcán que convirtió todo en una lluvia espesa de cenizas y  nos dejó aislados. Teníamos comida y algo de leña así que al principio no nos preocupamos. Intentamos dar aviso por celular  pero no funcionaba.

 

 Pasaron cuatro días y los dos nos aburríamos, pues apenas podíamos caminar alrededor de la cabaña un poco .Por las noches nos acostábamos juntos en la cama de dos plazas para darnos calor pues queríamos dosificar la leña ya que no sabíamos cuánto podía durar aquello.

 

 

Tanto  Ubbe, como yo somos tipos macizos, él es albañil y yo llevo muchas horas de bicicleta y fútbol encima. Vamos que estamos musculosos y fuertes. Aquella cuarta noche cenamos frente al fuego y pusimos muchas velas en la cabaña  ya que dejó de funcionar el único equipo que generaba energía eléctrica por agotarse el gasoil.

 Bebimos bastante vino y estábamos un poco achispados, nos reímos bastante contando chistes y viendo una y mil vece unas fotis de buenas cojidas  en una revista algo porno que encontró Ubbe en algún recoveco de la cabaña. que también nos excitaron un poco. Ubbe se levantó a por otra botella y al regresar estaba empujando el colchón para ponerlo frente al fuego.

- Así estaremos mejo...

Le ayudé y nos echamos encima, pero como las llamas estaban altas hacía bastante calor, así que poco a poco nos fuimos sacando la ropa hasta quedar en calzoncillos.

 

 

- Esta noche dormimos aquí puto, me dijo él en chiste... –y se levantó a echarle un tronco enorme a la chimenea. El fuego estaba precioso, recuerdo que miré a mi amigo  agachado mientras acomodaba el tronco y vi cómo el slip blanco se le levantada por la entrepierna debido a su buena erección, me pareció una buena imagen , muy viril.

 

 A ver si me entienden, no había nada sexual en esta mirada, era como cuando admiraba a algún colega en el gimnasio, siempre he sabido contemplar con entusiasmo un buen cuerpo de hombre, sé apreciar cuando un  tipo que ha trabajado bien su cuerpo.

 

 

Yo estaba recostado en el suelo y Ubbe se echó perpendicular a mí, usando mi estómago para apoyar su cabeza. Fue un momento muy bonito pues había esa buena intimidad de dos tipos solos, que no hubiéramos tenido si hubiera habido más hombres en la habitación.

 

Nos habrían llamado maricones, pero aislados del mundo en aquella soledad no nos importó ponernos un poco más tiernos de lo normal. Fue muy natural que yo bajara mi mano y la apoyara suavemente sobre su pecho dejándola allí, la botella de vino ayudaba a desinhibirnos.

 

 Ante la luz del fuego, la cabeza de mi amigo  encima de mi estómago, que yo veía de perfil, parecía la de un romano o griego, yo qué sé... con el pelo largo y rizado y su barba de cuatro días sombreándole la cara, con sus ojos verdes brillando en la penumbra, con su pecho desnudo y musculoso, con su estómago plano subiendo y bajando al compás de la respiración.

 

 Nos pusimos a hablar de tonterías, todo nos daba risa, recuerdo que miré su pecho peludo debajo de mi mano y cómo bajaba un camino oscuro de pelos negros hasta su ombligo, allí se ensanchaba otra vez y se volvía más tupido hasta que se cortaba abruptamente con el elástico del calzoncillo. Yo estaba muy a gusto delante del fuego y relajado..., seguí mirando con mucha tranquilidad.

 

El slip blanco formaba una pequeña montaña con sus genitales. La pija un poco de lado debía de estar  erecta porque el bulto se alargaba por encima de la pierna, tenía los huevos grandes, aunque nunca se los había visto, se le notaban claramente apretados por la tela elástica del slip. Más allá sus muslos peludos y las piernas de futbolista llegaban hasta sus pies desnudos y calentitos cerca de las llamas.

 

 

Alguno de los dos hizo un chiste y nos reímos a carcajadas, esto provocó que mi mano se moviera sin querer por su estómago bajando hasta el ombligo y en un movimiento espasmódico le rocé la pija. Estaba dura-pero-blanda, ya sabéis, los que se la tocáis a otro tipos..., suavecita y redonda, cilíndrica pero nada hueca, con dureza interior... vamos.

Estábamos a gusto en aquella  muestra de compañerismo y como él demostró no sentirse incómodo, yo no aparté la mano de encima de su pene, la dejé apoyada arriba. Seguimos hablando como si nada, pero el miembro cobró vida propia y enseguida se empalmó como una serpiente que quisiera asomar la cabeza.

 

Ubbe giró la cabeza y me miró a los ojos.

- Joder, musa ..., cómo te pareces a tu hermana..., lo que daría yo ahora por tenerla aquí a mi lado... –, mi hermana es casada , peor yo bien sabía que él era su amante, la había conocido cundo se hizo una refacción el la casa de mi hermana , debido a que ella esperaba agrandar la familia y supe que realmente ella quedó muy enganchada con Ubbe y que seguían viéndose de manera furtiva hacía ya años. Se que se rumoreaba que mi hermana había quedado preñada de él. Y según los comentarios de café Ubbe era un gran amante cojía todos los días, “como un semental ” decían riéndose. Ahora él respiraba encima de uno de mis tetillas  y ese calorcillo húmedo me hacía cosquillas. No sé cómo una cosa llevó a la otra, me encontré frotándole apenas la pija por encima del calzoncillo. Me gustaba el calorcillo de su entrepierna

 

- Venga nenita ..., vamos a hacerlo..., no aguanto más..., necesito una mujer...

Y diciendo esto y empezó a succionar  a mi pezón como un bebé. A mí nadie me había chupado las tetas.

 

 ¡Qué placer! Me sorprendió tanto que me volví como loco. Le metí la mano por dentro del slip y le acaricié la carne hinchada y los huevos, lo tenía todo muy grande, más que yo, me di cuenta al tacto enseguida. Con la otra mano lo agarré por los pelos de la nuca y le arrastraba la cabeza de un pezón a otro.

 

Su barba de cuatro días me rascaba el pecho y era delicioso sentir su dureza y luego la lengua húmeda lamiendo mis pezones erectos. Los tengo grandes e hinchados, mi amigo  se los metía en la boca como hago yo con mis mujeres y eso me calentó.

 

 Yo le hacía restregar la boca de uno a otro y él me mordisqueaba suavemente y me daba piquitos y me chupeteaba y me lamía y después volvía a succionar y me rascaba con la barba para pasar al otro. De pronto de incorporó, se sacó el slip y se quedó en pelotas ofreciéndome su erección.

 

 Le tomé el palo y empecé a subir y bajar lentamente, como me gusta a mí que me lo hagan, manteniendo la erección pero sin excitar demasiado para hacer durar el placer. Él volvió a amorrarse a mis pechos, sí aunque parezca raro yo ya pensaba en ellos así, como “mis pechos”, comprendía lo que sentía una mujer cuando se lo hacía y me daba morbo sentirme mujer.

 

 Las horas de gimnasio me ha formado unas tetillas duras bastante grandes y mi amigo  jugaba con ellas como si fueran de verdad. Me  calentaba mirarlo con su cara tan cerca de la mía, su saliva chorreando por encima de mis pezones y su boca húmeda y roja chupeteando como si yo fuera una chica.

 

Me excité de verdad en ese momento y le di al miembro unos golpes más fuertes para decirle cuánto me gustaba lo que me hacía. Él se dio cuenta y volvió a mirarme con una sonrisa maliciosa. Me sacó los calzoncillos y me miró a los ojos mientras me acariciaba el culo.

 

 En ese momento, al sentirme totalmente desnudo supe lo que iba a ocurrir después. Me dio tanto placer que me sacara los calzoncillos, que a partir de se momento me dije que si eso era tan bueno, debía probarlo todo.

 

 

 Me acarició el trasero y apartando mis nalgas, llegó con su dedo mayor a mi agujerito virginal. Me miró a los ojos fijamente antes de metérmelo y así, sin dejar de mirarme se fue introduciendo con su dedo en mi ano, muy despacio.

 

Yo debí poner cara de placer porque una vez metido bien adentro me lo empezó a mover en círculos, rascándome por dentro, entrando y saliendo, me gustaba y lo dejé, es más, me gustó tanto que le tomé la cara con ambas manos y le estampé un beso en todos los morros.

 

 Ah! Es una cosa tan especial para un hetero, tener un dedo de un macho dentro de tu culo y acercar tu boca y en cuanto la notas húmeda y lo besas, la barba empieza a rascar y eso no es una tía, es un hombre el que te mete la lengua y tú se la chupas y eso es tan trasgresor, tan prohibido, que cuando lo aceptas con todo el placer que trae, el gusto se duplica, simplemente te entregas a un placer desconocido, pero no por desconocido menos placentero.

 

El sexo entre hombres tiene una confianza y una camaradería como no tiene con una mujer. Yo sabía perfectamente lo que mi amigo  estaba sintiendo en su pija y se lo hacía a conciencia, para darle gusto. Lo que no había descubierto aún y me sorprendió ese día, fue que mi culo pudiera experimentar unas sensaciones tan agradables.

 

 

No hicieron falta palabras, mi amigo  me miró, luego se miró la pija, luego me miró los labios, otra vez bajó los ojos a su pija..., lo comprendí enseguida y como estaba salido me lancé de cabeza a su entrepierna.

 

 Él se acostó de espaldas y yo puse ambas rodillas a cada lado de su pecho, el muy cabrón me pidió la almohada y yo no sabía para qué la quería pero se la di, la dobló en dos y se la puso debajo de la cabeza. Así elevó su rostro hasta meterse entre mis nalgas, que apartó con las manos y me dio un profundo lametón en toda la raya del culo.

 

 Creí que me volvía loco y me tiré a su pija enseguida. Lo primero fue su olor, unos genitales de macho que no se ha duchado en cuatro días huelen bien. Yo no sabía qué oler primero, porque le bajaba la piel del capullo y la gorda cabeza roja exhalaba su perfume venenoso que te atrae hasta morir de placer.

 

 

 Pero también descubrí lo que significan unos huevos sudados, húmedos de sudor de macho, con un olor parecido al mío, pero diferente, no estaban sucios, simplemente estaban muy perfumados. Me incliné ante ellos y los besé, en ese momento les rendí el homenaje que se merecen, siempre tan compañeros, tan amigos de los tipos, haciendo notar su presencia cada vez que caminamos, cuando cruzamos las piernas, cuando nos movemos, estaban duros, la piel del escroto se deslizaba por encima de ellos y se movían bajo mis labios.

 

 Me metí uno en la boca y lo amasé encima de la lengua suavemente, era grande, sabía que si me metía los dos iba a molestar a mi amigo  porque la verdad es que no me cabían, así que fui alternando entre uno y otro, succionando con cariño para darle placer.

 

 Estuve así mucho rato mientras sentía las delicias de la lengua que exploraba mi orto. Sin ningún pudor mi amigo  me apartaba las nalgas y me metía la lengua lo más adentro que podía en el culo, me gustaba mucho esa investigación de mi anatomía.

 

Pronto la pija descapulló con mis movimientos y el olor a glande excitado me llenó la nariz. No pude aguantar más, subí la cara y se la miré. Estaba muy sensual , erecta, dura y bien descapullada, hinchada a más no poder, la cabeza roja y brillante, con la piel tan estirada que parecía a punto de reventar, sedosa, suavecita... le di un chupetón, con mucho cariño, luego otro y otro más.

 

 Le latía con vida propia y aunque me gustaba el espectáculo no quise hacerlo sufrir más y me la metí en la boca. Qué gusto da tener esa cosa tan dura y calentita! Es como un biberón al que puedes amorrarte y chupar y chupar sin cansarte nunca.

 

 Yo veía recular a mi amigo  y me parecía que era a mí a quien me lo estaban haciendo, tanto me identificaba con él que a partir de ese momento sólo deseaba hacerlo feliz. Darle gusto como me daban a mí las tías cuando les pedía que me la chuparan.

 

 Se le puso muy grande, y a la par que se hinchaba a reventar y notaba cómo me llegaba a la garganta y casi me hace vomitar, sentí el primer ¡PLAS! en una nalga, fue una sensación de calor que me gustó.

 

 Mi nariz se aplastaba contra las pelotas gordas de Ubbe , mi barbilla estaba hundida en los pelos rizados y muy negros, y mi gaznate estaba lleno de pija, me chocaba la campanilla y me daba arcadas pero aguanté porque era algo que pocas tías hacen, sólo las putas.

 

 Yo sé el gusto que da y  él se lo merecía porque me lo estaba haciendo pasar que te cagas. ¡PLAS! Hizo mi culo y al momento ¡PLAS! El calorcillo seco invadía mis nalgas, ¡PLAS! El marido de mi hermana me estaba azotando con sus grandes manos de albañil y a mí me gustaba!

 

 Me había hecho cosas tan guapas lamiéndome el culo , dejándome su tranca para que la chupara, comiéndome las tetas como a una tía, regalándome sus huevos para que yo pudiera metérmelos en la boca, me estaba azotando el culo como a un chiquillo que se porta mal..., ¿qué más podía hacer yo para agradecerle todas esas experiencias nuevas?

 

 No hice más que pensarlo y apreté mucho los labios desde la base de la pija subiendo rápidamente hasta que la gorda cabeza mojada salió de mi boca haciendo PLOP! Y fue a depositarse enorme como estaba pegada a su estómago cubriéndole el ombligo con el glande.

 

 Era muy larga, era muy gorda, parecía la pija de los modelos de las pelis porno que yo a veces veía. No me importó, yo sólo deseaba hacer feliz a mi amigo , de modo que salté de encima suyo y arrancándole la almohada de debajo de la cabeza me la puse debajo de los huevos y de mi propia pija empalmadísima y me eché a 4 patas poniéndole el culo.

 

 

- ¡ qué caliente estás...! - me dijo.

- ...métemela...

- ¿Estás seguro?

- ...métemela toda... ya... la deseo mucho !

 

 

- Vale puto..., espera..., no quiero hacerte daño - Tomó un tubo de crema hidratante que habíamos llevado para la nieve y me lo puso en el culo, apretó y sentí el frescor. Giré la cabeza y lo vi ponerse crema en la pija.

 

 

- ¿...quieres ensartármela por el culo de una puta vez...? - todo yo era mi culito, estaba ansioso y lo tenía mojado por su saliva y ahora por la crema. Abrí más las piernas y levanté el trasero como una puta. Era mi regalo, quería que me tomara como a una mujer.

 

 

Y lo hizo, vaya si lo hizo, sentí la cabeza empujar mi esfínter y abrirse paso, fue muy dulce el primer momento, era como si la seda me invadiera, toda la cabeza se escurrió dentro y sin querer yo apreté el ano. Ayyyy! Qué dolor!, bueno, dolor no es la palabra que usaría ahora.Pero esto era para adentro, algo totalmente contra-natura. La saliva y la crema contribuían a que no pudiera hacer nada más que sentirla deslizarse más adentro y más adentro llenándome todo el culo de carne gorda e hinchada. Ah! Qué sorpresa! Esa sensación de mi anillo del culo estirado y frotándose contra la piel de la dura columna!

 

No paraba nunca de entrar, no sabía que era así, si no, no me hubiera dejado. Pero allí estaba con  su vara ya totalmente dentro de mí, haciéndome sentir toda su hombría y yo abierto, abierto como una puta que ya no volverá a cerrarse! Mi orificio anal parecía la boca de un hincha de fútbol gritando gooooolllll!!!! Y el pistón comenzó a bombear.

 

 Allí me di verdaderamente cuenta de lo grande que era, cuando empezó a entrar y salir! Quise soltarme de aquel abrazo de oso, pero mi amigo  tomó posesión de mí y abrazándome por atrás pegó su pecho peludo a mi espalda y metió las manos debajo de mi pecho cogiéndome los pezones.

 

 Al primer pellizco me la ensartó hasta el fondo y supe que le iba a poner el culo todo lo que quisiera, porque me dio mucho placer en las tetas. De pronto al aflojarme, el dolor (la sorpresa) remitió y llegó el placer en una oleada de locura.

 

 Mi ano se sintió agradecido y respondió relajado y abriéndose, dilaté sin dificultad y me olvidé de todo, sólo me concentré en recular para que el macho que me estaba desvirgando gozara lo suyo. Ahora la pija enorme entraba y salía con rapidez.

 

El muy cabrón me lo hacía muy bien, me culeaba fuerte y rápido siete u ocho veces y después aflojaba y me la metía hasta el fondo despacio y me la dejaba allí, muy profundo, para hacerme notar su presencia, cuando yo me movía de tan lleno que estaba, para sentir más, él bombeaba de nuevo y me cepillaba el culo con ganas.

 

 Lo mejor era cuando se apretaba contra mí y con la pija hasta las pelotas taladrándome el culo me mordía la nuca, me besaba las orejas por atrás, me lamía el cuello. Yo me deshacía en mimos en ese momento y giraba la cabeza para que me besara.

 

 No nos habíamos duchado y olíamos a perro, pero era hermoso sentir a mi amigo  dentro de mí, abrazándome por atrás, llenándome con su deseo. Yo me fundí con él esa noche y lo amé, lo amé mucho porque le entregué todo mi cuerpo.

 

 En un momento nos pusimos de lado y él me penetraba con una de mis piernas en el aire, me gustaba darle gusto, ponerme como él quisiera, ser una marioneta en sus manos. El FLOP! FLOP! FLOP! FLOP! FLOP! De sus huevos chocando contra mí me excitaba muchísimo.

 

 Yo sabía que no le faltaba mucho porque los huevos estaban duros como los de un toro y me golpeaban calientes. No sé cómo ocurrió, pero sin tocarme la pija me corrí. Se ve que Ubbe me estaba penetrando tan profundamente que chocaba contra mi próstata y me hizo correr como nunca en mi vida.

 

Sentí un gran placer y escupí chorros y chorros de leche hirviendo que me quemaban la pija al pasar antes de ir a estrellarse contra mi pelo, mi cara, mi pecho, mi estómago y finalmente el último chorro bañó a mi pija sobre sí misma.

 

 Ubbe tenía mucho aguante, me levantó las piernas sobre sus hombros y me penetró mirándome a los ojos. Me hacía sentir todo su poder y cuando yo protestaba frunciendo el gesto ante la molestia de la invasión, (mezclada con placer, claro), a él parecía excitarlo más y me culeaba con más ganas como para joderme de verdad.

 

 La verdad es que mi amigo  me hizo una  hermosa cojida, lo recuerdo ahora y no creo que yo hubiera podido aguantar tanto.

 Cuando bajó la boca hasta mi pecho otra vez sin dejar de metérmela, me puse como loca y lo amé, lo amé con mucho amor por lo que me estaba haciendo sentir. Le tomé la cara y lo besé, se me escapó en un susurro:

- ...te quiero..., te quiero mimacho..., gracias...

 

 

- ¿Qué me quieres...?

- ...sí...

- Entonces demuéstramelo...

- ...¿cómo...?

- Bébete mi leche...

 

 

- Abre la boca y trágate hasta la última gota de lo que me haz hecho acumular en los huevos..., ¿quieres?

 

 

Por toda respuesta yo abrí la boca enorme y él se salió de mí, saltó con las rodillas a ambos lados de mi pecho y se la agitó con los dedos un momento, hasta que apoyó el glande encima de mi lengua estirada afuera y sin dejar de agitarla disparó a matar sobre mi garganta.

 

 Me llenó la boca de leche, yo tenía que tragar sin cerrar la boca porque venía saliendo más a cada momento. Aún tengo su sabor en la memoria, espesa, blanca, caliente muy caliente, sedosa y ácida me quemaba en la boca y salía imparable a grandes chorros que me golpeaban la garganta.

 

El macho me dio una buena ración de su jugo, yo sabía por experiencia que si se había corrido así era porque había gozado mucho también y me daba su regalo agradecido. Tragué todo el semen que pude, pero aún así me chorreaba un poco por las comisuras de la boca, pero seguí lamiendo y lamiendo como un ternero, bebiendo de la teta dura de su vaca. Lo ordeñé completamente con la boca.

 

 El  turro gozaba de sus últimos espasmos y me la metía y me la sacaba para que yo se la chupeteara . Al final cuando ya no le salía nada, se echó a mi lado a descansar y nos dormimos abrazados.

 

 

Como aún tardaron cuatro días más en encontrarnos, mi amigo  aprovechó para hacerme suyo de todas las maneras posibles.

 

 Le puse el culo encima de la mesa, en el sofá, tomado a los barrotes de la cama mientras me enculaba, mirando fuera por la ventana, en la oscuridad de la noche y en la luz de las mañanas en que nos despertábamos empalmados y sucios y él me buscaba con su hocico como si yo fuese una perrita.

 

 Como siempre he sido bastante morboso con las mujeres  y me han gustado los juegos calientes, me entregué al placer del cuerpo masculino para gozar a tope. Le chupé bien los sobacos peludos, le lamí el orto antes de que me la metiera,

 

 Le lamí mucho las pelotas  y le chupé muchísimo la pija, lo besé mucho en la boca y me llené de su saliva, me humillé y le supliqué de rodillas que me enculara, me dejé tomar en todas las posiciones y por supuesto tragué mucho, mucho semen.

 

 

Cuando nos rescataron estábamos ojerosos y exhaustos, desfallecidos de tanto sexo. Fue una suerte que nos encontraran porque habíamos iniciado una espiral en la que no podíamos parar aunque empezaran los primeros signos de asco.

 

 Yo no he tenido otras experiencias, no quiero hacerme puto. Pero les aseguro que me gustó mucho poner el culo.

Me gustaría relacionarme con personas que pasaron algo similar  

Mi email    andreabairro@yahoo.com

Cariños y mucho placer

Por Oráculo Infiel - Publicado en: Experiencias
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Volver a la página principal

Crear un Blog

Calendario

November 2014
M T W T F S S
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
             
<< < > >>
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados