Mi nombre es Sandra ya saben que tuve una aventura con mi sobrino político en el 2009, y parece que la seguidilla con familiares o amigos de mi esposo continua ,espero que les guste este relato, no me creo buena para escribir, pero he tratado lo mejor acepto cualquier pregunta o critica besos y que lo disfruten .
Mi cuñado menor por unos inconvenientes vino a vivir con nosotros, él es un joven de 23 años, con un cuerpo espectacular ,desde que lo vi no le pude dejar de imaginármelo desnudo, ya que en mi matrimonio de mas de 19 años la vida sexual se reducía algún coito normalito y breve por mes, no se si era porque mi esposo ya no tiene el mismo interés en mi o simplemente tiene un amante, en realidad a mi tampoco mi importaba mucho lo que el hiciera ya que yo he encontrado otras maneras de satisfacer mis necesidades carnales .
Desde que lo vi , tuve una sensación extraña, humedecí por mi tanga imaginando a este joven destrozándome la ropa, para llevarme al orgasmo extremo.
Yo salí temprano del trabajo para mi casa a contar una excelente noticia que me habían dado, un aumento el sueldo por que me ascendieron , estaba super emocionada , entré corriendo a casa casi me caigo porque traía puestos unos zapatos de tacón alto, que retumbaban por toda la casa. Al entrar al cuarto de estar pensando que estaba mi marido dije:... sabes una cosa, tengo una gran not..................... no pude terminar la frase.
Me quede inmóvil con la boca abierta, estaba como hipnotizada por lo que estaba viendo, Diego , mi cuñado estaba sentado en el escritorio con los ojos pegados a la pantalla del computador, tenia puestos los audífonos, estaba tan concentrado que no sabia lo que pasaba a su alrededor, lo que me dejo muda fue lo que estaba viendo aquel chico, era una imagen de una WebCam , una mujer madura vestida, estaba inclinada sobre una mesa con las piernas abiertas a lo ancho, con unos zapatos de tacón , la falda la tenia hasta la cintura, y se apreciaba todo el culo Ella se daba vuelta se contorneaba , tenía mucho maquillaje , una mujer de unos 40 anos, ella estaba pronunciando algo que yo no pude escuchar ya que Diego tenia puestos sus audífonos, pero lo que si vi que ella estaba disfrutando de mostrase frente a él.
Pude observar que Diego tenía afuera su grueso pene que sobresalida entre sus piernas, lo que realmente me trastornó, fue ver el pene de Diego , se lo tocaba y acariciaba y murmuraba ,.
Confundida, excitada, sorprendida, decidí salir del lugar
Así que decidí que mejor debería de salir de la habitación, y dejar que Diego terminara con su faena, en el momento que decidí irme y sentí que el alzaba la voz y se masturbaba fuerte , me sonrojé un poco a ver como Diego se corría con tanta cantidad de semen.Un intenso destello de lujuria atravesó todo mi cuerpo, ahí mismo empecé a sentir como moje toda mi tanga, fue increíble esa sensación
Me di la media vuelta y salí de la habitación casi corriendo llegué a la mia cerrando la puerta, y casi loca por la excitación, busque como desesperada por todos los cajones, hasta llegar a la mesa de noche, sacando todo tratando de encontrar mi enorme juguetito que me ayude a calmarme .
Estaba temblando y sudando, n me había excitado mucho , me sentía poseída por la lujuria, ni siquiera me moleste en sentarme sobre la cama, solo me subí la falda , hice aun costado mi tanga y metí con fuerza el juguete hasta el fondo, pude ver como toda mi ropa interior estaba mojada de mis jugos, así que solo accione el vibrador del consolador
Mis rodillas se doblaron y mis pies se arquearon, cuando el intenso orgasmo sacudía todo mi cuerpo, comencé a gritar, me tuve que tapar la boca para que ahogara el grito, por temor a que Diego escuchara mis gritos de pasión, caí sobre la cama, todavía con el consolador metido hasta el fondo, unas convulsiones que no dejaban de parar. Podía oler mis propios jugos que brotaban de mi vagina, era una sensación que extrañaba hace anos.
Mi orgasmo lentamente desaparecía decidí apagar el vibrador, y aliviar un poco mi vagina, ahora solo me ensartaba mi consolador suavemente para sentir la necesidad de un pene dentro de mi. Mi clítoris estaba muy sensible todavía, sacándolo me lo pase por todo el cuerpo desde los pies hasta llevarlo a mi boca lamiéndolo como si fuera un pene de verdad una sensación de lujuria o depravación.
Luego me tuve que cambiar me puse unas medias color negro con porta ligas para ser un poco mas sensual no se si lo hice para que Diego me viera o por pura vanidad me acomode la falda , metí mi consolador de nuevo a mi cajón me dirigí al baño.
Cuando entre en el baño me lave las manos y me vi al espejo, lo que vi fue una mujer de 44 anos maquillada acorde para mi edad no exagerado ni tampoco liviano, pero lo que si me di cuenta era que siempre me vestía de forma formal, nunca llamativa, eran faldas que llegaban a mi rodilla, zapatos de tacón, eso si siempre sexy porque ese es mi delirio, siempre con medias, ya que le dan un toque sensual a mis piernas al mismo tiempo esconden esa celulitis que con el pasar de los anos se va acumulando,
Sonreí un poco esas sonrisas picaras, pensé que no había sido mal para una mujer como yo, tener ese orgasmo fue fantástico.
Que había hecho yo para llegar a ser tan insaciable y pensar en el sexo de esa manera. Recordando a la mujer madura ofreciéndose ami joven y apuesto cuñado
salí de la habitación tomando fuerza para encontrar las palabras exactas, con Diego, camino por el pasillo empecé a llamarlo por su nombre Diego .
Diego gritándole para darle aviso que yo estaba por llegar a la habitación , así le daría tiempo que se limpiara, su pene que estaba manchado de semen .
Estoy terminando una tarea de la universidad , Sandra ,yo sabia que me estaba mintiendo, trate de ver lo que estaba escribiendo pero Diego cerro la pagina rápidamente, para que no pudiera ver que realmente estaba viendo. Un cúmulo de morbosidad me paso por la mente en ese momento pero me puse seria y seguí como si nada. Puedo ver lo que has hecho para la universidad le pregunte con una vos casi maternal,
no Sandra no he terminado te lo mostrare cuando lo termine, me dijo, eso despertó en mi una especie de morbo cuando me acerque a el para saludarlo, tenía ese olor a semen fresco, cuando me di la vuelta para sentarme en el sofá cama me sentía caliente.
-Diego tenemos que hablar de algo importante, pero solo será entre nosotros dos, no tienes que contárselo a tu hermano. Apaga el computador, y baja a la sala por favor.
Salí de la habitación con un movimiento muy sexy sabia que Diego me estaría observando las piernas y el culo cuando saliera.
Diego entró en la sala y me encontró sentada en el sofá con las piernas cruzadas, mi falda se había subido un poco así que estaba exponiendo parte del encaje de mis medias con el ligero, . Claro que sabia lo que estaba enseñando no se si lo hice por depravada o castigar al pobre Diego por habarse masturbado con mis cosas.
"Siéntate aquí a mi lado, Diego," le di unas palmaditas al almohadón .
Él se sentó, incómodamente ya que nunca se había sentado tan cerca de mí desde que llego.
"tengo una buena noticia, le dije para romper el hielo que había en esa habitación, sabes es que me han promovido y también he recibido un aumento salarial ".
"Eso es maravilloso Sandra ", dijo Diego con una sonrisa de alivio,
"Pero eso no es todo lo que yo realmente quería hablar contigo Diego," dije con un tono poco severo.
"Diego sabes el tema ¿que quiero hablar contigo?.
Me miro con curiosidad negó con la cabeza.
"es sobre la masturbación y el cibersexo , yo no soy tu madre para hablar de este tema pero me parece que ahora que vives aquí con nosotros tienes que seguir con unas normas.
Diego tuvo una palidez fantasmal y luego su rostro se sonrojó un rojo brillante ardiente. Sacudió la cabeza como aceptando su culpabilidad
Le puse mi brazo alrededor de Diego para consolarlo; lo abracé y le besé en la mejilla.
"Está bien Diego. Todos tenemos derecho a masturbarnos no es cuestión de otro mundo,
"Pero Sandra no lo he hecho ........... no me ............." Diego fue apagando mientras lo miró directamente a los ojos.
Para no hacerlo sentir mal ya mas de que estaba y se diera cuenta que no estaba enojada, sino todo lo contrario me sentía alagada de que despertara en jóvenes tanta pasión le dije -Diego porque ¿ te gustan las mujeres maduras ?
"Si Sandra , son como vos muy hermosas ", susurró Diego.Yo solo pude dejar escapar una risita.
"No seas tonto Diego, soy una mujergrande para ti ¿Qué hay de todas esas chicas jóvenes en la Universidad ;! Apuesto a que algunas de tus profesoras están mas jóvenes que yo ", sonreí , tratando de disminuir la tensión.
"Las chicas de la universidad no tienen tu clase Sandra ,es mas no se visten tan sexy ,no utilizan maquillaje , parece que están peleadas con la moda."
Diego suspiro profundo y continuo diciéndome .
"Ellas no usan medias de red y zapatos de tacón alto tan sexy.
" Sabe ellas solo usan jeans y pantalones cortos ropa nada sexy y zapatillas de deporte o sandalias Ellas están orgullosas de no usar maquillaje afirman que las medias y tacos altos ya están pasadas de moda, dicen que son de viejas .
Me reí al escuchar a Diego tan vehementemente desacreditar las jóvenes que tenían la misma edad que él.
-No quiero que me lo tomes a mal Sandra pero todos los días que la veo me excito, pero aun mas cuando lleva puestas unas medias de red despierta el morbo, como las que lleva puestas ahorita el color negro es mi favorito.
En ese momento fue mi turno en ruborizarme, pero me halagó lo que me dijo nunca pensé que despertara morbo, a lo que le conteste.
-"Bueno Diego tengo que usar medias para el trabajo es para tener una apariencia mas seria, aparte siempre me a gustado ser elegante,y siempre he usado se que dan un toque sensual, a tu hermano y ami jefe le fascinan
¿Me puedes masajear ? así me relajo me pidió .ÉL se quitó la camisa y me mostró sensualmente su cuerpo bien formado, se dio la vuelta y se puso boca abajo en el sofá, dándome toda la espalda, cuando le puse las manos en la espalda Diego dio un suspiro, al cual dije perdón tengo las manos frías, no se si te gusta así le pregunte,
No Sandra respondió están perfectas, yo sabia que la proximidad de mi cuerpo y el olor de mi perfume excitarían mas a este chico sabia que su pene en pocos segundos estaría duro, así que con sensualidad empecé a frotar toda su espalda.
"Mmmmm, que relajante se siente Sandra susurro Diego".
"Bueno, me alegro de que te guste", le dije con una vos sensual casi al oído.
La piel de Diego era cálida y pálida, casi traslúcida, sus músculos duros, me di mientras acariciaba su cuerpo tuve una escena bastante desconcertante. La imagen mental del pene largo y duro de Diego entró en mi mente …
Sacudí la cabeza y trate de concentrarme en frotar la espalda de Diego. Le masaje los hombros hasta la cintura. Diego se quedó inmóvil, emitiendo un gemido ocasional de la alegría. Rompiendo el silencio incómodo. Le dije como que te gusta los masajes verdad Diego,
"Mmmmm", fue todo lo que Diego respondió.
"Ok suficiente", dije terminado de rastrillar las uñas suavemente por la espalda de Diego en un gesto juguetón.
"Ohhhh, otra ves hace eso Sandra ", declaró Diego.
Lo hice de nuevo, un poco más fuerte esta vez, dejando rastros rojos en la piel pálida . Diego gimió y se estremeció. Ahora sabia que su pene estaba ahora rampante.
"Ok Diego ya es suficiente", dije con insistencia.
Diego rápidamente se dio la vuelta y me miró fijamente puso mis manos sobre su pecho. El movimiento me tomó por sorpresa deje mis manos descansando suavemente sobre su cuerpo.
"Vamos Sandra, termina el trabajo, dame un masaje en el pecho " sonriendo pícaramente.
Ahí estaba cara a cara con Diego, así que empecé a acariciarle el pecho tan suave y duro a la ves
"Gracias Sandra ", sonrió Diego.
Diego empezó a respirar pesadamente, casi jadeando. Me miró a la cara me dijo que, era atractiva para mi edad, su mirada se tranformo en lujuria empezó a verme el cuello hasta mis pechos podía ver la parte superior de mi sujetador negro de encaje.
"Diego, estás mirando", susurre,
"Lo siento Sandra, es que tan hermosa", susurró y bajó los ojos.
"Chico tonto, soy una mujer madura ", me reí entre dientes, tratando una vez más para difundir una situación incómodas caliente que esta pasando,
Con la cabeza inclinada Diego se quedó mirándome el cuerpo, esa mirada sabia que me estaba desnudado totalmente, eso me trastornó mas aun
estaba respirando tan pesadamente como Diego era ahora o nunca, la situación era insostenible tanto como Diego yo empezaba a imaginar escenas tan morbosas con el
Diego se inclinó hacia adelante y me besó la mejilla, no retrocedí, seguía acariciándole su pecho. Entonces él movió sus labios al lado de mi boca.
"Diego?"Le susurre.
Puso sus labios sobre los, míos.
"Diego, ¿qué estás haciendo?"
Pero no retrocedía la boca lo deseaba tanto o mas que Diego.
Él deslizó su lengua dentro mi boca
"sabes que no debería de pasar esto ", susurre, pero seguía masajeando el pecho de Diego.
Diego me mantuvo por los hombros y siguió a besándome tiernamente, su pene estaba dolorosamente luchando contra la tela de los pantalones. Sentí que mi sexo comenzaba a humedecerse, podía sentir la humedad entre sus piernas. Diego apretó los labios contra los míos y comenzó a explorar mi dulce boca con la lengua.
"Diego! Tenemos que parar ahora", murmure en tono sensual
No hice ningún esfuerzo para empujar a Diego lejos incluso cuando me quitó una mano del hombro. Entonces sentí como la mano de Diego empezaba a tocar parte de mis pechos, estaba demasiado asustada para mirar hacia abajo.pero también Tenía que admitir que era agradable besar a Diego de esta manera y que le gustaba acariciar su cuerpo joven y fuerte, pero no estaba segura de que podría llegar mas lejos.
Intente de romper el beso lo cual él me tomó con mas fuerza un beso apasionante, pensé que ya había sido suficiente y debería de ya no excitar mas a este chico, pero a estas alturas ya la situación se había salido de control
Diego me tomo una de mis manos y empezó a frotar todo su pecho bajando lentamente hasta llegar y rosar la punta de su pene que estaba totalmente erecto, trate de quitar mi mano pero él la tomo con fuerza y hizo que se la apretara contra la base del pene, ese acto hizo que me mojara mas sentir ese pene en mi mano, fue erótico, al punto que ya no sabia lo que era bueno o malo. Dejé de luchar. Solo sostuve el miembro de Diego sin apretar entre los dedos me acerque lentamente y le susurre al oído.
"Sólo por esta vez, y nunca hablamos de esto nunca mas ok?"
Diego asintió con su consentimiento luego lamí la oreja y luego le di un beso apasionante casi morboso , y esta vez fui yo la que le introdujo la lengua en su boca. Diego gimió de placer, yo estaba más que loca.
Diego sintió como empezaba a masturbarlo lentamente. Sabia que se correría rápido ya que soy experta en masturbar lo he hecho muchas veces con mi esposo, el cual en ese momento no mi importaba mucho, comencé lentamente luego con mucha mas fuerza. Envolví mis dedos alrededor de su pene y lo apreté, se sentía caliente y esponjoso al tacto, yo exploraba su glande con la punta del dedo, corriendo en torno a la corona y las burlas de su frenillo con la uña larga. El pene de Diego latía en mi mano como que tuviera vida,
"Por favor, Sandra ", grito Diego y comenzó a levantar sus caderas hacia arriba y hacia abajo, como que si estaba cojiendo mi mano.
Al ver la escena solo sonreí mi tanga estaba empapada. Podía oler mi sexo y sentir el calor que irradiaba de mi vagina.
Diego empezaba a gemir con más fuerza, las embestidas que le daba a mi mano eran fuertes y constantes, parecía disfrutar de este juego,
Él tembló cuando le pase la mano lentamente hacia arriba y hacia abajo toda la longitud de su pene. Respiraba con dificultad y tenía los ojos cerrados en éxtasis. Abrió los ojos porque quería ver como lo estaba masturbado, vio como la fuga de líquido pre-seminal llenaba todos mis dedos, para hacer mas morbosa la situación me escupí toda la mano y volví al ataque,
Oleadas de placer inundó el cuerpo de Diego sin pensarlo dos veces Diego empezó acariciarme la pierna, quería sentir la textura del nylon, sentí como su pene empezaba a palpitar y su respiración entrecortada empezó a deslizar mas profundo su mano, casi llegando a mi parte mas sensible, la cual estaba totalmente húmeda por mis flujos, a pesar de mi estado de excitación pensé que estaba llegando muy legos así que trate la manera de sacar la mano de Diego pero era demasiado tarde. Diego se negó a mover su mano de mi pierna, me apretó tan fuerte que son sus unas hizo que se desgarraran mis medias eso hizo que Diego acelerara el ritmo contra mi mano parecía unas embestidas geniales,
Diego dejó escapar un gemido "Oh Sandra ................" él gemido de cuando el orgasmo se acerca
"Al ver aquella excitación, yo misma empecé a fantasear necesitaba esa verga dentro de mi que las embestidas fueran directas a mi vagina, sentía como me quemaba por dentro.
Entonces él empezó con embestidas muy fuertes empezó a gritar cojéeme Sandra cojéeme te lo suplico, soltando el primer chorro de semen caliente y espeso, no deje de seguir masturbándolo así que el segundo chorro fue aun mas fuerte que el primero, empapando total mis dos medias de seda,
En ese momento quería tragarme todo ese semen quería chuparle todo el pene, estaba como poseída pero algo me detuvo fue que no quería que me viera como una vieja puta, deseosa de pene, así que seguí acariciándolo hasta sacarle la ultima gota de semen que le quedara,
el orgasmo de Diego desminuyo y las últimas gotas de su semen goteaba desde el ojo de su pene.
al ver eso le puse una sonrisa erótica haciendo que Diego me viera fijamente a los ojos,
De repente me entro un sentimiento raro estaba muy preocupada por lo que acababa de hacer con Diego, sabia que yo había excitado a Diego, pero me entro el sentimiento de culpa me puse a pensar en mi esposo -"¡Dios mío Diego! ¿Qué hemos hecho!"
Diego se quedo sentado sobre el sillón con una sonrisa de lujuria y satisfacción, ven acércate que aún tenemos mas por hacer.
Sus manos recorrieron mis muslos, seguidas de su boca. Su aliento era tibio, cálido, su respiración parecía que llegaba a mis entrañas, mientras sus dedos abrían lentamente los labios de mi vagina, dejándome a su merced. Con su dedo índice acarició mi interior, recorrió cada pliegue de piel, cada centímetro de carne mientras yo podía sentir como se iba mojando poco a poco con mis líquidos, mientras sentía como mi vagina comenzaba a latir de deseo, a querer su boca dentro para que me besara, para que me conociera más y más.
No tardó en adivinar que era lo que quería e introdujo la punta de su lengua entre mis piernas, con mis labios cerrados, pero muy húmedos podía sentir como su áspera lengua me recorría, como besaba y como se abría camino dentro hasta llegar a mi clítoris.
Dejaba vagar sus dedos mientras su lengua me lamía completa y aceleraba el ritmo ante cada suspiro mío, me penetraba con ella, excitaba mi agujerito con su dedo, lo introducía en mí para empaparlo y después sacarlo para poder saborearlo en su boca. Dejaba que sus dedos vagaran entre mi vagina y mi ano, sentía el calor de ambos lados con sus palmas, su lengua iba y venía, dibujaba canales de saliva entre los dos lugares y seguía penetrándome, mientras yo sentía que me desmayaba de placer cada vez que lo sentía dentro de mí y no podía evitar que mis caderas se movieran a su ritmo, que mis manos empujaran su cabeza más y más hacia mí, como si quisiera meterlo completamente dentro.
Era maravilloso sentir sus mordisquitos en mi clítoris, oler mi propia excitación dulce y abundante, ese hombre me estaba llevando mucho más lejos de lo imaginado y no quería que eso terminara. Cuando sentía que podía acabar con su boca dentro de mí, lo alejé para poder saborearlo a él.
Me deslice desde al borde de la mesada hasta su entrepierna y coloqué mis mejillas a la altura del cierre de su pantalón, dejando que vagaran por encima de la tela, dejando que mi aliento lo calentara, mientras escuchaba sus gemidos casi imperceptibles de placer, emanando de esa boca maravillosa, que aun conservaba restos de mis líquidos y que el lamía con su lengua.
Mis manos siguieron acariciando la zona sin sacarle los pantalones, palpando su dureza, subiendo por su vientre, bajo su camisa, percibiendo los músculos tensionados y sus pezones muy erectos.
Al bajar mis manos por su pecho, dejaba que mis uñas lo arañaran despacito, viendo como eso parecía encenderlo más y más. De un solo tirón quité sus pantalones y sus boxers, dejando frente a mí, su maravilloso y excitado miembro, listo para poder saborearlo.
Lo tomé delicadamente entre mis manos, lo acaricié despacito, lo besé y lamí en toda su extensión, sintiendo como palpitaba bajo mi lengua. Probé su punta tibia y dulce, mis labios se deslizaron sobre ella y dejé que el borde de mis dientes lo rozaran muy despacio, consiguiendo que sus piernas se contrajeran de placer y su boca dejara escapar un gemido ronco al sentir ese roce tan especial en esa zona tan sensible.
Sus manos no dejaban de acariciarme la espalda .La piel de su pene era maravillosamente suave y mi boca se deslizaba sobre ella sin problemas, podía colocarlo entero dentro de mi boca y sacarlo lenta y suavemente mientras seguía creciendo.
Mientras lo besaba de esa manera mis ojos iban directamente a los de él, que permanecían cerrados solo captando las sensaciones que mis labios le producían. Cada vez que sacaba su pene de mi boca, bajaba hacia sus testículos, sorbiéndolos, lamiéndolos, sintiendo cuan caliente estaban ellos también y cuan suave era su piel allí.
Cuando ya tampoco pudo soportar más mis caricias y besos sin correrse, me alejé y así, completamente erecto y listo, volvió a sentarme al borde de la mesada, abrió mis piernas de una sola vez y me penetró de una sola vez.
Ante el primer empujón de su pene dentro de mí sentí que me moría, pero cuando comenzó a entrar y salir la sensación fue gloriosa. El roce de la piel de su pene con la de la entrada de mi vagina era realmente excitante, sus ojos clavados en los míos y el silencio de las palabras, solo ahogado por nuestros gemidos era lo más excitante que podíamos decirnos.
Mientras seguía entrando y saliendo, su boca se encargó de la mía, su lengua buscaba la mía, abrió mi boca y dejó deslizar la punta de su lengua, en círculos, sobre la mía. Su saliva recorrió mis labios, mi paladar, mis mejillas y descendió nuevamente a mis pechos, para poder morderlos cada vez que me penetraba, para poder succionar cada pezón a la vez que seguía metiéndose más y más en mí.
Mis piernas se cerraron sobre sus caderas, dejando que su pelvis se soldara a la mía sin rincón alguno por donde pasara ni una brisa de aire. La unión de nuestros cuerpos era total, los músculos de mi vagina lo habían tragado por completo dentro de mí, lo retenían allí y eso hacía que su pene creciera más y más y lo enloqueciera por completo.
Cuando lo dejé libre de aquella prisión, sacó su pene de mi vagina completamente mojado y con sus manos comenzó a mover su punta en círculos, sobre la entrada de mi culo, giró y giró en el borde hasta que encontró la abertura suficiente que necesitaba para poder meterlo primero despacito para luego, de un golpe seco, meterlo allí entero.
Permaneció quieto unos instantes para darme tiempo a sentirlo dentro y cuando me miró fijamente, comprendiendo que ya estaba lista, comenzó a moverse, entrando y saliendo, penetrándome con dulzura, pero con una fuerza tremenda mientras sus manos me tomaban de las caderas y mis dedos no dejaban de masajear mi clítoris hinchado y caliente, deseoso de ser tocado hasta acabar.
No se cuanto duro aquello, solo recuerdo que cuando ambos estábamos por estallar en un orgasmo increíble, sacó su pene y volvió a colocarlo en mi vagina, volvió a soldar mis caderas a las suyas y un torrente de su semen caliente me invadió, escurriéndose desde dentro hacia afuera, mezclándose con mis líquidos, escapándose por entre mis muslos y dejándonos a los dos completamente exhaustos y sin decir palabra.
Nos acariciamos enteros y aun mudos, de común acuerdo, nos incorporamos y después de vestirse me besó me dije cuidémoslo a ver si regresa mi hermano de su trabajo
Sandra
lagatapaga@yahoo.com