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Con un maduro

A mis 21 años había comenzado a pensar  en la posibilidad de acostarme con un hombre mayor.Y ocurrió con

Fernando de 46 años, quien  al verme   rodeó mi cuerpo y me dio un abrazo firme, atrayendo mi cuerpo al suyo le pegué desde mi cadera hasta mis tetas. Aún con tacones mi cabeza llegaba apenas a sus hombros, olía delicioso. Me hizo sentir su erección y lo desee.

-Me pusiste la pija  muy dura

-Entonces vamos a resolverlo-

- Me tomó de la mano, me puso delante de él pegándome su verga a mi cintura, me dirigió a la que era su habitación.

- Quiero que me revuelques   en tu cama.

-Resultaste una tremenda puta- Después de decirlo me besó, comenzó meterme mano por todo el cuerpo..

De pie continuábamos besándonos, sus brazos rodeando mi cuerpo me hacían sentir indefensa, sólo acariciaba su espalda y lo dejaba hacerme todo. Bajó por mi cuello y sus manos se estacionaron en mis tetas aún cubiertas por el corpiño.

-Cómeme las tetas- Le exigí con la respiración cada vez más agitada.

Desató las tiras del cuello y de la espalda, primero las tocó con extrema delicadeza, apenas rozaba mis pezones pero eso bastó para que pusieran bien duros. Los besó y después los chupó, pasaba su lengua, los apretaba con sus labios, incluso los jalaba. Chupaba una y masajeaba la otra, la intensidad iba en aumento, presionaba cada vez más fuerte pero no me quejaba, al contrario: gemía.

-Mmm… sigue-

-Tienes unas tetas riquísimas, Fiorella-

Desabrochó mi falda, cayó al piso y empezó a masturbarme sobre mi tanguita .

-Vaya puta, estas empapada-

-Así me puse sólo de pensar en tu pija -

Me empujó a la cama y con fuerza abrió mis piernas. Recorrió con su boca la parte interna de mis muslos, yo estaba muy ansiosa, sentía pequeños mordiscos que me hacían desear su lengua en mi sexo, así que dirigí mi maño a mi rajita para tocarme.

-No, nada de eso. De esta concha mojada me encargo sólo yo… además así sin un pelo es como me gustan- Pasaba su lengua por todo el exterior de mi vagina, se acercaba al clítoris y se alejaba. Jugaba con mi orgasmo, no dejaba que me tocara el sexo, me quedé pellizcándome los pezones. Arqueaba mi espalda y presionaba su cabeza a mi vagina usando mis manos.

-¡Fernando , por favor, déjame terminar! Chúpame toda o déjame tocarme, estoy muy cerca-

-¿Qué quieres puta?-

-Venirme en tu boca-

-Quiero que lo hagas pero en mi pija - Contestó y me metió un dedo, lentamente entraba y salía prolongando el placer.

-Mmmm… siii, mmmm, ahhhh- Casi terminé y él se detuvo.

-No Fernando , ¿qué haces?-

-Querías jugar y estamos jugando-

Estaba frustrada, completamente mojada y quería un orgasmo. Me senté y violentamente le bajé las bermudas que llevaba, para mi sorpresa no usaba bóxer y su verga me sorprendió. No estaba totalmente parada, era de un buen tamaño y estaba muy gruesa.

-¿Te vas a quedar viéndola?-

Salí de mi asombró y empecé a pasar mi lengua por las bolas, subí lentamente. La besaba de lado, la lamía, cuando llegué a la punta empecé a chuparla por los costados. Cuando la metí a mi boca ya había aumentado de tamaño y de grosor. Él la metió a mi boca y me cogió así, apretaba todo lo que podía y le acariciaba  las bolas, hincada no dejaba de verlo a los ojos. Me excitaba mucho oírlo, verlo gozar.

-Trágatela toda, anda- Me decía mientras la metía más dentro. Llegaba de verdad profundo, tanto que tuve que sacar la lengua para evitar que me dieran arcadas. –Si en tu boca se siente así de rico, qué será de tu culo-

Escuchar esas palabras me intimidaron, me gusta por el culito  de vez en cuando pero el grueso de tu verga me asustaba.

No se vino en mi boca, me puso de pie e hizo que me  apoyara en una pequeña mesa.

-¿Quieres por la concha ?- Me preguntó al oído.

-Si, cógeme ya- Le respondí en voz alta.

Me penetró lentamente, sentía como su verga iba abriendo mi vagina. Estaba muy mojada pero aún así me sentía apretada

-Mmmm… tan puta y tan estrecha, tienes un sexo muy rico que vamos a abrir bien…. Mmmm.-

-Dame bien, métela toda Fernando .-

En cuanto lo dije, sacó toda su verga y la metió de nuevo de un solo golpe.

-Ahhhh, Fernando !- Fue un grito de dolor con sorpresa.

-Toma puta, querías- mi -pija  -pues -aquí –la- tienes- Me decía en el mete saca, la metía con más fuerza y también más rápido.

Me cogió como no pensé que un tipo de cuarenta y tantos lo haría, bombeaba muy rápido, un momento apretaba mis tetas, después iba por mi clítoris, se apoyaba de mis hombros para metérmela con más fuerza y cuando ponía sus manos en mi cintura sentía que llegaba muy profundo.

Estuvimos así por un buen rato, entre gemidos y gritos logré venirme dos veces. Cambiaba de frecuencia pero siempre en la misma posición, me tenía como su perrita.

Me tomó de la cola y me levantó.

-Ese culito respingón que vi por el espejo debe ser lo más rico de tu cuerpo- Me susurró al oído mientras me acariciaba  las tetas.

Dudé un poco, en ese tiempo besó mi cuello y restregó su erección en mi cintura. Intentó bajar su verga para que diera a mis nalgas pero se regresó.

-Mírala, está tiesa. Esta pija  quiere un culo como el tuyo- Cuando lo dijo sentí un de sus dedos empujando mi ano.

-Sé gentil- Le respondí con algo de incertidumbre, sólo pensaba en lo ancho de su verga.

Me llevó de nuevo a la cama, colocó una almohada a la mitad y me recostó boca abajo sobre ella. Sus manos me acariciaba n las nalgas, las apretaba, las besaba, luego su lengua. Sin trabajo alguno levantó un poco mi culo y primero me penetró por la vagina.

Volví a gemir, me gustaba sentirme llena. Entonces puso su verga afuera de mi ano, empujaba lentamente y el dolor comenzó. Tensé mi cuerpo, no me movía, no emitía ningún sonido.

- Chiquita, de verdad que estas estrecha- Besó mi espalda y alcanzó a pasar su mano por debajo. Me gustaba sentir el peso de su cuerpo y sus dedos jugando con mi coñito me distrajeron un poco. -¿Por qué no te clavas tú?- continuó

-No, quiero que me cojas tú. Anda, dale- Respondí armada de valor.

Era como si me partiera en dos, me llenaba su gorda y caliente verga centímetro a centímetro. Se abría paso dejando un rastro de dolor, yo jalaba las sábanas sintiendo sus manos por mi cuerpo hasta que se detuvo, por fin la había metido completa.

-Te la comiste toda, Fiorella. Enséñame lo puta que de verdad eres- Dijo.

Lentamente comencé a moverme, me clavaba yo solita en esa verga bien tiesa. Rápidamente comencé a aumentar el ritmo, escuchaba a Fernando  decir lo puta que era, el gran culo que se estaba cogiendo, lo rico que se sentía. De mi boca sólo salían gemidos, ahora sí de placer completo, me gustaba mucho tener su verga dentro de mi culito, sentía como se abría y realmente era yo la que se clavaba en su pija .

-Mmhgggg, con tremenda puta me vine a encontrar, solita te coges. Es mi turno- Terminó de decirlo y me dio una nalgada, me tomó fuertemente de la cintura y yo dejé de moverme. –Tan puta que entiendes a nalgadas, así me gusta- terminó de decir.

Sacó su verga y volvió a clavármela de un solo golpe.

-Ahhhh. Fernando  eres un cabrón que coge delicioso-

-Y todavía no terminamos, te va a encantar Nena-

El mete saca se hizo de verdad intenso, me clavaba su verga con mucha fuerza, no paré de gritar, me encantó sentirme tan a su disposición. Me llenaba totalmente, me abría por completo, me partía en dos. Así terminé, así se corrió él: en mi culito.

Su leche me inundó, él me inundó. Se quedó un momento dentro y me a la parte superior de la cama, me cubrió con la sábana que había cubierto su erección horas antes. Me besó y me dejó dormir.

pdelmilenium@yahoo.com

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