Apenas tenía 20 años , era promotora publicitaria de una compañía de seguros y
siempre me daban en los fines de semana las tareas menores , mientras que otras
chicas con menos antigüedad laboral que yo y menos gracia rápidamente saltaban a
los mejores espectáculos.
Marisa una amiga mía me aclaró las cosas, había que tener un padrino , que
cambio una momento de placer por un ascenso se lograban cosa mayores.
Yo lo pensé varias meses, no me atrevía a hacerlo , aún cuando sabía que
Gervasio Gonzalez Longo , el jefe de marketing me miraba con cierta lujuria .
Aquel miércoles en la reunión de promotoras se decidía que hacer y como se
distribuirían las tareas en el fin de semana.
Me metí en el ascensor en el piso tres donde había terminado la reunión y marqué
planta baja , el ascensor automático no sé por que paró en el primero cerró sus
puertas y volvió a subir , en el piso tres subió con los papeles en mano para
tomar su decisión Gervasio Gonzalez Longo y presionó el número veinte, al cual
tenía que dirigirse para ir a su oficina a decidir . El no se dio cuenta de mi
presencia hasta que el ascensor empezó a ascender , yo solo le sonreí , el
entonces me dijo: al fin vienes a mi, :-Hola que sorpresa Yo me di una pequeña
vuelta para que pueda admirar mi cola prominente, en la mini tableada gris ,
observar mis piernas envueltas en medias negras y zapatos con un ligero tacón,
el suficiente para no torturar los pies durante la jornada de trabajo al tiempo
que insinuaba mi feminidad y moldeaba su ya de por sí mi esférico trasero.
Ante tal espectáculo, él no podía más que limitarme a babear y tener una
estupenda erección. Cerca ya del piso dieciocho , el ascensor se detuvo
bruscamente, yéndose la luz en el acto y quedando momentáneamente a oscuros. Aun
con gran pesar, debo admitir que en aquel preciso instante grité como una niña
asustada, dejando caer en el proceso mi bolso , causando un pequeño estruendo A
los dos o tres segundos, se encendió la luz de emergencia. -Vaya espero que se
solucione rápido no te asustes cariño, me dijo . Me explicó a continuación que
quizás se debía a la gran tormenta, y que teníamos al menos para unos treinta
minutos. Yo le dije que los pronósticos meteorológicos indicaban grandes
lluvias para el día siguiente, era buena para el
campo.
Al girar, observó mi camisa blanca, muy fina y casi transparente, bajo la cual
además se intuía mi corpiño del mismo color. Por si fuera poco, los botones
superiores no iban
abrochados y le mostraba ante sus ojos un escote ciertamente muy seductor. Mis
senos son muy interesantes, la verdad, y él siempre los observó con cierta
lujuria , le noté una erección imposible de disimular para ese entonces.
Entonces me dije esta es mi oportunidad el destino quiso cruzarnos en el
ascensor y lo detuvo, hoy o jamás.
Con cuidado cuidando cada detalle me acerqué a él y me agaché para tomar el
paquete y me tendí en cuclillas. Adrede, una de mis manos rozó con el bulto de
su entrepierna .
Al incorporarme lo observé desafiando su mirada morbosa, el sólo dijo: ¿ quieres
ir la carera del turismo de carretera en Buenos Aires ? , si a estas y a todas
las que restan de año. El temblaba y me tomó de la cintura, lo besé suave y
luego profundo , entonces me separé y le dije para continuar debes firmar ahí en
mi hoja de trabajo. Exorbitado lo firmó , entonces tomé mi designación, él dejó
caer el resto, yo posé mi cartera en el suelo donde guardé mi designación.
El se sacó su pija de entre los pantalones y me hizo reclinarme para metérmela
en la boca , sin mediar palabra alguna. Con tres lametones, unas caricias de
huevos y dos chupadas hasta la úvula, lo puse bien duro .En el momento en que
creía tener todo controlado y espera que el me desvistiera volvió la luz
general y el ascensor reanudó su marcha de forma brusca.
El colmo de la mala suerte llegó exactamente cuatro segundos después acompañado
del timbre del ascensor al llegar al próximo piso . Al abrirse las compuertas,
dos mujeres y un hombre, esperaban para entrar en el ascensor, nos vieron algo
alborotados, Al fin zafamos del sacudón dijo él, -señorita agarre los papeles y
acompáñeme a mi oficina, quedé expuesta a que subí un piso mas con él.
Al llegar a la oficina me dijo relájate, quieres beber algo, debes terminar lo
que empezaste en el ascensor para tener tu propósito, las cuentas claras
conservan la amistad. Allí como pueden imaginarse, tranquila, relajada, dejé que
sus manos me acarician y me desnuden mientras volví a lamerle su pija , después
dejé que en su escritorio me penetre a su antojo.
No me sentí mal, lo disfruté mucho, y tuve mi recompensa.
Saludos
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