Puedo decir que en aquel encuentro ya hace mas de tres meses empezó todo oficialmente, esa noche, yo estaba observándolo dialogando y me sentía en otra dimensión. Me gustaba su voz varonil, su seguridad, el vello canoso de su tórax que sobresalía de su camisa entreabierta .Mientras lo hacíamos con una naturalidad asombrosa por ser nuestra primer cita tec a tec, se acercó a mi y .empezó a acariciarme las mejillas mientras me sonreía y allí todo empezó a ponerse un poco más intenso, me tomó una mano y me la llevó debajo de la mesa para que la apoyé en su pierna.
Y de una intentó besarme , yo como mujercita que le gusta marcar los límites lo detuve, él se apartó enseguida, y me dijo más de tres veces “discúlpame , me gustas mucho ”, le respondí intentando estar tranquilo , mejor digo tranquila, debo acostumbrarme a ver las cosa sen femenino como cuando estoy frente a él .
Le respondí:- “Todo bien no te preocupes que no ha pasado nada”, y este fue el inicio de todo… intentando mantenernos como si nada hubiese pasado. No hubo sexo en lo absoluto, pero si mucho deseo interno. En ese encuentro como al siguiente lo más lejos que hemos llegado ha sido los famosos juegos sexuales, ello debido a que él me comprende y me dice que por más que lo desee, no quiere apurarme, que no sería adecuado arrebatarme, que prefiere que yo me vaya desarrollando como mujer.
En aquel primer encuentro el juego avanzó hasta el breve contacto de que el me hiciera posar por debajo de la mesa mi mano en su entrepierna para que sintiera entre la ropa, uhmgfds, si apreciable bulto, que latía y se mostraba hinchado por mi presencia.
Yo al rozarlo emití un breve y largo suspiro y el me besó muy suave los labios, eso fue todo el contacto aquella primera salida.
El me cuida y me protege, busca que nadie pueda reconocerme en las salidas, sobre todo conocido o mi conyugue para eso tratamos de escondernos y perdernos en su camioneta de vidrios polarizados, ala cual acedo cuidadosamente en una estación de servicios una vez que el me hizo una seña.
Después de cada encuentro me siento una persona especial y hermosa, que no entiende porqué estoy con él, bueno no con él, que sí pero que no. Yo no sé que responder a esto, suele ser tan cariñoso y especial conmigo.
En la última salida después de ir a un Pub, reír y beber, hasta me encantó que el sienta celos de cómo me miraban otros hombres, el me tomó de la cintura y me besó.
Luego lo contuvo como pude y fuimos a dar una vuelta en su camioneta, nos detuvimos en algún lado en una arboleda espesa.
Y él empezó a acariciarme y besarme El deseo de sentirlo en mí, me estaba llenando por completo, sentía como me había excitado.
Su boca descendió por mi cuello me lamía los lóbulos de las orejas, me enloqueció mientras mi respiración parecía cortarse ante cada caricia suya y mis manos no dejaban de acariciar su espalda, de arañarlo lentamente, de querer abarcar cada centímetro de su cuerpo. Mis manos siguieron acariciando la zona sin sacarle los pantalones, palpando su dureza, subiendo por su vientre, bajo su camisa, percibiendo los músculos tensionados. El me pidió que hiciese algo para mitigar su ardor, al bajar mis manos por su pecho, dejaba que mis uñas lo arañaran despacito, viendo como eso parecía encenderlo más y más. De un solo tirón abrí su bragueta sus pantalones y sus boxers, dejando frente a mí, su maravilloso y excitado miembro, listo para poder saborearlo.
Lo tomé delicadamente entre mis manos, lo acaricié despacito, lo besé y lamí en toda su extensión, sintiendo como palpitaba bajo mi lengua. Probé su punta tibia y dulce, mis labios se deslizaron sobre ella y dejé que el borde de mis dientes lo rozaran muy despacio, consiguiendo que sus piernas se contrajeran de placer y su boca dejara escapar un gemido ronco al sentir ese roce tan especial en esa zona tan sensible.
Sus manos no dejaban de acariciarme la espalda y sus dedos se enterraban en mi caderas buscando mi cuevita La piel de su pene era maravillosamente suave y mi boca se deslizaba sobre ella sin problemas, podía colocarlo entero dentro de mi boca y sacarlo lenta y suavemente mientras seguía creciendo.
Mientras lo besaba de esa manera mis ojos iban directamente a los de él, que permanecían cerrados solo captando las sensaciones que mis labios le producían. Cada vez que sacaba su pene de mi boca, bajaba hacia sus testículos, sorbiéndolos, lamiéndolos, sintiendo cuan caliente estaban ellos también y cuan suave era su piel allí.
Uhmms su glande es maravilloso, tan cónico, tan bien formado, realmente parece una enorme flor con tremendo capullo abierto.
No quería dejar ningún espacio de su maravillosa pija sin saborear. A pesar de los delicados empujones que él me daba a mi cabeza contra su entrepierna, me tomé todo el tiempo del mundo para lamerla despacio, para dejar que mis labios jugaran con su punta y mis mejillas sintieran su dureza.
Imaginaba que estaba llena de leche porque hervía al tacto y parecía a punto de estallar pero quería seguir, quería comérmela entera y cada vez la introducía mas en mi boca. Tuvimos un diálogo inquietante y caliente
- Que buena sos chupando, por Dios ¡!!
- Te gusta, papiitoo¿?’, si ele digo papiitooo estirando un poco la i y mucho la o
Y lo miraba a los ojos provocándolo, sabiendo que él se calentaba mas y mas mirándome desde arriba, con su pija entrando y saliendo de mi boca.
Me la metió entera, dejando que mis mejillas crecieran al recibirla, permitiendo que dentro de mi boca, mi lengua la acariciara por completo.
Permitió que él comenzara a manejar sus propios ritmos y le di la posibilidad de que, con las manos en mi nuca, entrara y saliera de mi boca, que me cogiera por allí.
Cuando sentí que no daba mas, cuando escuché que él me pedía por favor que lo dejara acabar, cuando mi propia urgencia por la leche masculina se me hizo insoportable, tomé su la pija con mis manos, la saqué de mi boca, dejo que el la tomara apuntando hacia mi cara, sentí un chorro de semen tibio que entro hacia mi garganta.
Era caliente, cremoso, casi dulce. Mientras lo saboreaba y veía su cara de satisfacción al acabar, tomé delicadamente con mis manos su pija y lo refregué contraéis mejillas, permitiendo que el resto de su semen se desparramara en ellas.
Así como estaba, llena por fuera de su semen, el me limpió con su pañuelo y me subió hasta quedar a la altura de él y me besó larga y profundamente en la boca.
Fue un beso apasionado y calmo a la vez, con la calma que da el sentirse relajado y feliz.
Ambos permanecieron charlando en la camioneta hasta que lo creímos necesario, me acercó a casa, bajé cuando nadie había en la acera.
Y así fuimos teniendo nuestros encuentros furtivos, a escondidas pero ardientes con mas pasión cada día hasta que ayer luego de estacionar la camioneta un poco alejada de la ciudad en un bosque. Me invito a sentarme con él en los asientos traseros
Estaban todas las luces apagadas, era de noche. Yo excitada por su rico olor y su caballerosidad, nos comenzamos a besar apasionadamente. Sus manos recorrían mi cuerpo y se detuvieron en mis pechos. Mi mano fue derecho hacia su miembro, le baje el cierre y lo atrape con mi mano, frotándoselo. De ahí baje y se lo comí con mi boca, saboreándolo de los huevos a la punta, despacio, pausado... El tomaba mi cabeza y ayudaba a la práctica, le comí hasta sus huevos.
Mi cuerpo latía, humedecido por aquella práctica y me hallaba con ansias de colmarme con su pedazo, de sentirlo dentro. Él me hizo dar vuelta levantar una pierna para que mi augero le quede a su disposición y empezó a jugar despacio en él, hasta que creyó conveniente, allí empujó. Sentí ardor y al tener que recibir su buena cabeza pero mi cuerpo se fue adaptando y dilatando y me sentí bien mujer, bien puta con ese pedazo bien dentro, que rica se sentía.
Un vez adentro el me bombeaba y me bombeada, me subí arriba de él, le tome su pija y la acomode dentro mío nuevamente, enrollando con mis piernas su cintura. Silenciosamente me movía, sintiendo su rigidez carnosa provocándome la más grata satisfacción. Su cara estaba desfigurada del placery cuando lo note en su punto culmine, tape su boca para ahogar su grito. Sudaba y tenía espasmos, me afirmaba hacia su miembro, quedo rendido hundiendo su carita en mi pecho y yo temblando de placer al recibir su torrente en mi interior.
Nos acomodamos, limpiamos, nuevamente me acercó a casa donde la rutina matrimonial me aguardaba.