
Acomodé la F100 en la playa de El Caimán, enorme posta moderna, con expendio de combustible, locutorio, maxiquiosco, gomería, taller mecánico, parilla y duchas. Primero inflé las cubiertas y fui al locutorio para hablar con mi esposa. Ella se bajoneó al conocer mi demora. me contó que había dejado los chicos en casa de un familiar, que estaba en la cama , recostada solo con su camisón de seda rojo, con breteles que se le caían en sus hombros, que estaba muy caliente acariciándose , esperándome a mi necesitaba una noche se sexo full total. Y mi esposa al teléfono me decía:- no ceso de acariciar mi cuerpo, no pude dejar de pensar que eres tu quien lo está acariciando .necesito que me la pongas ya, ¿cuanto te demoraras? -Le explique que la lluvia estaba imposible y que también ante debía quitarme el barro que tenía encima, no podía precisar nada. Ella con su voz sensual continuaba diciéndome:-uhmm, pienso que me la estas poniendo, lo cual me lleva a sentir una excitación cada vez mayor, y no quiero reprimirme. Si acaricio el borde de la aureola de mis senos, los acaricias como sé que tú lo harías: acariciándolos y apretándolos suavemente entre tus manos, dándole pequeños apretones a mis pezones con la yema de los dedos. Uhmm, y bajo poco a poco con mis manos por mi vientre y vuelvo a subir mis manos por mi vientre hasta llegar a mis senos otra vez. -La voz de mi mujer en ese estado me puso a remil, estaba muy muy muy caliente. Ya en ese momento, era tanta la excitación que sentía, que lo único que deseaba era estar ya frente a ella Escuché sus increíbles frases :- … manos comienzan a bajar por mi entrepierna hasta llegar con las yemas de los dedos a rozar mi clítoris a acariciarlo muy despacio para ir separando mis labios hasta poder sentir cómo van notando lo húmedo de mi concha . Supe que poco a poco introducía dos de sus dedos, sin dejar nunca de acariciar sus senos con la otra mano. Escuchaba también los gemidos y suspiros de mi mujer. Y ella me contaba como su cuerpo se empezó a mover al mismo tiempo que metía y sacaba los dedos de su concha, y ya le era imposible controlar sus gemidos que cada vez eran más y más fuertes. Yo sabía que en cualquier momento llegaría su orgasmo sin mi, otro más e iban… Ya intuía por sus gemidos que empezaba a sacar y meter los dedos como si mi japi la estuviera penetrando, hasta que escuché como estalló en un orgasmo interminable Caliente, fuera de mi, encaré al bonsái Gutiérrez para que me diese las llaves de la ducha y me dispuse a bañarme. Me quité la ropa con cuidado, abrí el agua caliente y dejé que a torrentes cayera agua formándose una espesa neblina de vapor y reintroduje debajo del fluido, dejé axial que el agua comenzara a resbalar por mi cuerpo desnudo., que hermoso placer sentir esa agua caer sobre mi en una catarata de tremendo caudal caliente, me conmovía ese placer .Y aquietaba un poco mi calentura después d e aquella conversación telefónica con mi ardiente señora. Cada tanto alguien venía al baño, a lo lejos escuchaba el murmullo, y los ruidos típicos del orín golpeando en las naftalinas del mingitorio, Lo que mas le llamaba la atención la gente iba y venia sin siquiera notar, ni mirar que yo estaba en la ducha, desnudo y enjabonándome lentamente. Escuché un sonido, un soplido y luego un relámpago, que dejó sin luz al baño, sobrevino el trueno a ese relámpago y el silencio. Escuché un clic como una puerta cerrándose y pasos suaves, estaba absorto, concentrado, con los ojos abiertos sentí que un cuerpo se aproximaba al mío, al sentir su calor, al oír su respiración, me sorprendí cuando ese cuerpo se acercó lentamente, parecía disfumarse y volverse a conformar mezclado entre el vapor .Tomó espacio y se adhirió al mío, sin dejarme girar para ver quien era ni que pasaba. Por alguna extraña razón no me resistí y menos aun cuando, por las formas que se adherían insistentemente a mi piel, comprendí que ese cuerpo correspondía al de una mujer. Sentí sus senos chocar en mi espalda, y su entrepierna tratar de acomodarse contra mis nalgas. El agua caliente sobre mi cuerpo y el aliento calido de esa hembra en mi cuello me excitaba más de lo que mi esposa me había dejado .La sensación de las manos de aquella mujer bajando lentamente por mi espalda me estaban inquietando. Esas manos hábiles me estaban mareando, esas manos habían abandonado mi espalda para tomar el jabón que yo tenia entre mis manos y habían comenzado a enjabonarme lentamente el cuello desde la parte de atrás, deslizándose hacia mis hombros y me habían obligado a abrir los brazos hacia los costados para abrirse paso. Las caderas femeninas se pegaban incesantemente a mi cola, sin dejar ningún espacio entre los cuerpos. Me abandoné a esas sensaciones, quería más, pero no podía pedirlo, algo le decía que si abría la boca, el hechizo se rompería. Y sin que pronunciara palabra alguna, mi deseo se hizo realidad. En segundos mis pelotas se convirtieron en colinas resbaladizas y calidas, que ardían y latían al compás de las burbujas que los cubrían y mi vaina empezaba a crecer. Mi vientre se estremeció súbitamente cuando las manos descendieron por el, cuando el jabón resbalo entre mi ombligo y el nacimiento de mi entrepierna. El deseo que me invadía me había hecho bajar los brazos y tratar de sostenerme de las canillas que se adosaban a la pared .Sin poder abrir los ojos y casi sin aliento, controlé un pequeño gemido cuando sus dedos tomaron mi verga y comenzaron a masturbarla. Sentí como un eco lejano el sonido del jabón al caer sobre las baldosas de la ducha pero nada importaba más que el camino que esos dedos habían comenzado a abrir en mi entrepierna. Las manos enjabonadas de esa misteriosa mujer habían tomado por asalto mi pija y resbalaban por el tronco de mi miembro, que había empezado a tener su majestuosa virilidad extendida. La delicia de esas caricias en mi verga erecta se estaba haciendo sentir y para facilitar la tarea, entreabrí despacio mis piernas. Esa mujer llegando al centro de mi placer me transportaba a un lugar insospechado, donde creía que todo iba a ser posible. Era imposible contener los gemidos de placer que esas manos me ocasionaban, era imposible esconder los rastros de locura que esa mujer me estaba dejando, en sus expresiones, en sus labios mojados. Y yo me acariciaba, me lamía. Era maravilloso sentir como ese cuerpo femenino se excitaba junto al mío, como ese aliento me quemaba y me hacia delirar sin control. Cuando creía que el placer no podía ser mas intenso sentí que ese cuerpo me abandonaba pero solo un fugaz instante, solo para dejarle sentir una calidez diferente adhiriéndose a mi espalda. Las manos eran más ásperas y había un sonido mas ronco en su respiración. ¿¿Era verdad ?? ¿¿Podía ser posible que un hombre se hubiera unido a aquellas sensaciones ?? No tardé en salir de la duda cuando sentí otras manos acariciándome y una tremenda erección rozando mi cola, una erección que no dejaba de recorrer mi piel guiada por una mano experta. Pero ¿y aquella mujer que me había inducido a esa exquisita experiencia, donde estaba ? ¿Podría darme vuelta para comprobarlo ?? La mezcla de las caricias femeninas, el agua caliente sobre mi cuerpo y el aliento cálido de ese extraño en mi cuello me impidió rechazar lo que sentía, la sensación de las manos de aquel hombre que se mezclaban o superponían con los de aquella mujer bajando lentamente por su espalda me estaban inquietando, sin necesidad de que me disgustara que otro hombre pose sus manos en mi. Los gemidos de aquel hombre eran bestiales y se mezclaban con los míos y los de aquella mujer se confundían en una unión incontrolable de tres. Sentí la necesidad de aferrar mis caderas a las de aquel hombre pero mas aun, las de rozar ese pene que me estaba enloqueciendo sin piedad. Por momento parecía que él o ella era uno solo un él o una ella, no podía distinguirlo. Estiré mis brazos hacia atrás, de repente como un silbido, una ráfaga sigilosa, una boleadora caía sobre mis manos y eran sujetadas a las canillas con gran destreza El hombre o la bestia, o la criatura ya no sé , me golpeó con sus zapatos de piel en mis piernas obligándome a abrirlas Y empecé a sentir al pene que me acariciaba las nalgas y parecía buscar una posición estratégica, era mágico, podría sentir que era capaz de acariciar como la mano de una mujer o apuntar como el pene inhiesto de un potro . En mi gozosa desesperación me pregunté que seria de mi cuando aquella pija con la delicadeza de dedos femeninos se correspondieran al pene inhieste del potro hacia la entrada de mi cola , ya que la distancia que nos separaba iba reduciéndose continuamente. Perdido en AQUELLA DUDA y sintiendo miles de sensaciones, dejé que las manos fuertes del que en ese momento era mi ¡HOMBRE!, recorrieran mis nalgas y las abran , haciéndole camino a ese falo inédito. Después de ubicarlo estratégicamente entre sus piernas, tomé las caderas masculinas y las pegué a mi cuerpo, dejando sentir esa dureza en toda su dimensión presionándome desde atrás. Esa criatura ,inicialmente suave como una mujer , me estaba acariciando mi espalda, besando mi cuello desde atrás con su miembro duro como una roca, firme como una columna y me estaba haciendo desear.. Su pene acariciándome insistentemente mientras su mano me penetraba delicadamente por el culito , me movía de arriba hacia abajo cada vez que uno o dos dedos me invadían mágicamente y violaban dulcemente mi culo. Era imposible creer que tanto placer pudiera provenir de una situación así. Adoré cada lamida de su lengua que recorría mis hombros y aquellos dientes enormes, puntiagudos que mordían los lóbulos de mis orejas ; ardí de deseo con el aliento cálido de esa criatura que no cesaba de tocarme , de arrinconarme con su sexo, de calentarme al máximo. Forcejeando lo colocó su japi sobre la entrada de mi orto , la presionó .Parecía no entrar, él pujaba cada mas con inusual insistencia y me tomaba bien firme mientras me pegaba cada tanto cachetazos en las nalgas y me pedía que me quedara quieto . Dolía, grité y chillé , parecía no querer entrar , entonces me tomó firmemente aprisionando mi cuello, yo creí que me iba a ahorcar y empujó , de un fuerte empujón perforó y de una segunda embestida, llegó casi hasta el fondo. El dolor era insoportable pero no podía gritar, me faltaba aire. Creí que me moriría, pero al cabo de unos minutos, mi respiración se recuperó y ya solo sentía el dolor de su pija en mi culo. Era como un hierro candente que entraba dentro de mí y yo gritaba con todas las fuerzas que me quedaban, él violentamente, entraba y salía de mí. Allí el dolor se fue desvaneciendo y en su lugar empezó a crecer el placer. Efectivamente el dolor fue aflojando para dar lugar al placer, a un inmenso placer, muy despacio, siguió hundiendo esa pija mágica en mi culo, cuando suspiré profundamente ya la tuve toda adentro. Durante varios minutos, estuvo entrando y saliendo de mí, al ritmo de sus jadeos de placer y de mis gritos en cada entrada. Yo obtuve un inmenso orgasmo mientras lo hacía y luego me sacó su verga. Cuando aquella verga salió de mi culo, pensé que al menos todo aquello había terminado pero durante un largísimo rato permaneció quieto sobre mí, mientras me besaba y seguía manoseando todo mi cuerpo. Enseguida noté como su terrible pija, de nuevo parada, buscaba mi culo. El me dio un fuerte puñetazo en un costado que me dejó sin respiración y comenzó a meter su pija en mi cola nuevamente . Ahora jugueteaba conmigo la metía y la sacaba, la metía y la sacaba, mi culito ya bien abierto se dilataba para recibir semejante cabeza y se tragaba su pedazo y enseguida el la sacaba y mi culo se achicaba, repitió eso muchas veces, yo tuve otro orgasmo mientras quería que moriría de placer, dolor. Y el me pegaba cachetazos y entraba y sacaba su pija de mi culo , hasta que la dejó dentro y empezó a temblar y estremecerse , fueron unos minutos, tremendos, hasta que por fin acabó otra vez, esta vez dentro de mi orto. Supliqué silenciosamente por más, anhelaba cada gota de semen que aquella bestia pudiera derramar en mi ya desvirgado culo , quería acariciarme yo mismo y desparramar su semen en mi piel. La criatura retiró las boleadoras y se difumó entre el vapor, yo quedé solo acariciándome y temblando aun de placer…
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