Voy a comentar mis memorias de forma alocada como han ocurrido y como acuden a mi memoria cuando las recuerdo y me toco la piel y me excito con sus recuerdos
Franco era un sacado, todo fue dejar el teléfono y sonar el timbre de la puerta, ya estaba aquí, menos mal que ya había tenido tiempo de ducharme y arreglarme un poco, aunque fuera mi protector, mi chulo me gustaba que me viera en perfecto estado. Desde luego que se me podía revisar fácilmente, solo llevaba una pequeñisima tanga y una bata cortísima y bastante transparente, que insinuaba mas que tapaba, y con la excitación de la llamada, ya tenía los pezones duros como piedras y bien evidentes. Sin mas abrí la puerta y alli estaba Franco, mas guapo que nunca, con unos tejanos y un polo granate y un paquete enorme en las manos. Si todo era lencería, me dejaba arreglada para varios meses.
"Hola, Franco, ¿cómo estas? pasa por favor.
"Hola Ale, estas preciosa".
Todo fue cerrar la puerta y ya lo tenía pegado a mi y metiéndome mano. En un momento me soltó la bata y me dejo econ la lencería fina solamente . Yo haciéndome la estrecha, ¡ a estas alturas!, corrí por el pasillo hacia el salón y él persiguiéndome. Parecía un semental, tenía que enfriarlo un poquito o me iba a dejar para el arrastre. ¡ue espectáculo ¡, los dos corriendo por la casa, yo prácticamente desnuda y él ardiendo...
"Franco, por favor, espera un momento, ¿dónde está tu regalo?
" Ale, no me rompas ahora, venga vamos a cojer un poquito y despues te lo doy"
"No señor, lo primero es lo primero, quiero que me lo des ahora"
"De acuerdo, toda esta caja está llena detengas, corpiños y algunas cosillas mas, te lo doy ahora mismo con la condición de que me hagas una dance erótica y despues te como toda "
"Dame la caja"
"Toma, ahí tienes"
" Siéntate en el sillón, que voy a prepararme"
Me fui con la caja al dormitorio, al abrirla me quedé alucinada, menudo montón de tangas, de todos los colores, pero no de todos los tamaños, todas eran minúsculas, prácticamente un triangulito con tirantes que a duras penas tapaban algo. Empecé a poner la ropa sobre la cama y a escoger lo que iba a ponerme.
"Ale, venga, date prisa que estoy que me salgo"
Me puse una tanguita negras, con un corpiño a juego, liguero y unas medias de red, me solté el pelo y me pinté los labios de un color rojo intenso.
"Franco, pon música, que voy"
"Venga, déjate de músicas y sal de una vez"
"Si no pones música no salgo"
"Vale, ya está la música"
Empezó a sonar y abrí la puerta, menuda cara tenía Franco, daba miedo verle, los ojos parecía que se le iban a salir de las cuencas.
"Estas buenísima" decía alargando la mano hacia mi. "Ven aquí, anda, mira como me tienes" Tenía una mano en la entrepierna y empezó a abrirse la bragueta.
Me acerqué a él muy despacio, al son de la música, moviendo mis caderas rítmicamente. Franco ya tenía la pija en la mano, enorme, como de costumbre.
"Ale, chúpamela un poquito, cariño"
Me acercaba y me retiraba, haciéndole sufrir. Empecé a liberarme del corpiño y mis tetas saltaron libres ante la cara de Franco, que abría la boca intentando chupar mis pezones. Sus manos no paraban de meterse entre mis piernas, me estaba empezando a poner cachonda.
Yo ya me veía otra vez en la cama, con una pija entre las piernas. Pero me equivoqué, solo en lo de la cama, en lo demás acerté de pleno. Parece ser que la cocina le quedaba mas cerca y para allí me llevó. Me sentó sobre el frio marmol, huyyy que impresión, tan fresquito en mi culo.
En un momento me quitó la tanga, me abrió de piernas y metió la cabeza en mi concha, chupando como un loco, y volviéndome loca a mi de paso. Yo le tomaba la cabeza con las dos manos y cerraba los ojos, hummmm, en un momento que los abrí, ví por la ventana del patio de luces a mi vecino Matías, que nos miraba embobado, no pude resistirme y le guiñé un ojo, haciéndole cómplice nuestro. Ya tenía un futuro cliente. Franco no paraba, levantó la cabeza,y empezó a besarme, me metía la lengua hasta la garganta, y como ninguno de los dos podiamos mas, me la metió sin mas dilaciones. Entraba como un guante, ya conocía el camino, y llegaba hasta el fondo sin ninguna dificultad. Me tomó por debajo de los muslos y me sujetaba mientras el estaba de pie en medio de la cocina, asi me la metía hasta lo mas profundo, yo le rodeaba el cuerpo con mis piernas y empecé a saltar sobre su pija sin parar. Estaba a punto de correrse...
"Franco, déjame que te la chupe, déjame tragarme tu leche", me arrodillé ante su cetro y me la metí en la boca. Fue notar mi saliva y empezar a escupir esperma, no dejé ni una gota, lo que me cayó en las tetas lo extendí con mis manos mientras se la chupaba apasionadamente.
"¿Has visto como nos mira el vecino? le dije
"Se la debe estar meneando a tu salud". "Eh! vecino si quieres, por una módica cantidad puedes pasartelo en grande con esta putita, toda para ti".
Matías estaba rojo como un tomate, no se si de vergüenza o del recalentamiento.
"¿Puedo ir ahora?
"Hombre si no te hace falta ir al cajero, ya puede venir"
"Oye podrías preguntarme a mi si me apetece, no?"
"Mira guacha, tu eres mi puta y el negocio es el negocio, asi que si el vecino paga y quiere cojer tu te abres de piernas y a cojer, vale?"
No valía la pena discutir, ya estaba sonando el timbre de la puerta, era Matías dispuesto a meterla en caliente... y la verdad es que yo estaba mas que caliente... estaba hecha una verdadera ramera... y encima me gustaba...
"Anda, Franco, ve a abrir, que me voy a preparar"...
Me fui al baño, una visita al bidet y al dormitorio, escogí un body que casi me daba vergüenza y todo. Verde botella, por delante el escote me llegaba al ombligo y por detrás casi hasta el culo. Caderas altas, solo una cinta por detrás, entre las nalgas. Abrí la puerta y allí estaba Matías, con un whisky en la mano y Franco se había largado... Casi se le caia la baba...
" Estás para comerte"
"Pues, venga, Matías, no te cortes"
Anda, pasa al salón, Matías. Menudo bulto que le hacía el pantalón, la cosa prometía, y vaya manera de mirarme.
Mira,solo te traigo cien veinte pesos, es lo que tenía en casa, si falta algo, ya lo arreglaremos no?.
Si, hombre, ahora no te preocupes por eso.Tome rápido el dinero , mientras Matías me rodeaba por la cintura con la mano derecha y la izquierda empezaba a acariciarme las tetas, desde luego estaba acaloradísimo.
Estás preciosa,menudo culo tienes, decía mientras me lo acariciaba y me daba pellizquitos cariñosos.
Nos sentamos en el sofá y le puse una película porno, aunque parecía que no le hacía demasiada falta.
Huy , no sabía que te gustaba este tipo de cine.
A mi me gustan todas las manifestaciones "artísticas"
¿Qué te parece si vamos imitando la película?
Muy interesante, pero al final sale un pastor alemán y eso no podremos porque no tenemos perro.
En la peli ya empezaban a meterse mano mutuamente los protagonistas y yo no me iba a quedar corta.
A ver Matías que tenemos por aquí, decía mientras le abría la bragueta. Humm, toda para mi, cariño. Y me dediqué a un solo de flauta, estaba inmensa, empecé a chuparsela, desde la base hasta la punta, menudos lengüetazos. Por lo que suspiraba no debía estar muy acostumbrado. Los de la película ya estaban cojiendo y Matías me estaba quitando el body, desde luego me duraba poquísimo la ropa interior.
Anda déjame que te lo chupe un poquito, cariño mio, decía mientras me arrancaba la ropa dejándome en cuero.
Ahora tocaba jugar un poquito, me levanté y corrí hacia el dormitorio, mis tetas se bamboleaban y Matías me seguía con la mirada sin dar crédito a lo que veía.
¿Pero qué haces? ¿Adónde vas? Saltó del sofá persiguiéndome. El dormitorio estaba precioso, poca luz, sábanas de raso blanco, de las que resbalan, y un espejo en el techo. Cuando entró ya le estaba esperando en la cama, con las piernas bien abiertas.
Venga, cabrito, aquí me tienes, dispuesta para ti...
Te la voy a meter hasta la empuñadura... Saltó encima mio, yo creía que se rompía la cama, pero afortunadamente era de las resistentes. Y sin pensárselo dos veces me la metió de un solo empujón. Yo le rodeé con las piernas y empezó un mete y saca frenético. Me mordía el cuello y me apretaba las tetas, pellizcándome los pezones.
Ahhh, sigue, sigue, no pares. Pero ahora el que tenía ganas de jugar era Matías, de golpe me la saco y me volvió boca abajo, otro que me va a dar por culo, pensé. Empezó a chuparme la espalda desde la nuca hasta el culo mientras me metía un dedo en el ano, que al poco fueron dos. Yo me acariciaba el clítoris, para no perder el tiempo.
Métemela Matías, ahora, por favor. Matías era un caballero obediente y no se hizo rogar, me levantó un poco las caderas, poniendo el culo en pompa y acercó su poronga a mi culito, apretando suave pero enérgicamente. Ya la tenía dentro, y empezamos a culear como poseidos, mientras me acariciaba el clítoris y me metía el pulgar en la vagina. Alternando con apretones en las tetas. Me levanté, quedando los dos de rodillas, como me lo llenaba. Seguimos bombeando, hasta que estuvo a punto, me tomó del pelo, tirando suavemente, me la metió en la boca
Trágatela toda putita mia. Empezó a escupir y yo a tragar otra vez, menudo dia llevaba. Se la limpié a conciencia.
Gran polvo Matías. Anda descansa un ratito y te regalo otro, por lo bien que te has portado. Nos quedamos durmiendo un rato y despues tuvimos tiempo de que me cojiera dos veces antes de que se fuera a su casa.
A este paso me iba a hacer famosísima en el barrio. Decidí que hoy ya no iba a trabajar mas, estaba hecha polvo, y nunca mejor dicho.
Al día siguiente me despertó una llamada de Franco
Tienes trabajo ésta mañana es un directivo de una fábrica de automóviles, que quiere pasar un buen rato contigo. Ponte elegante, pero muy provocativa y a las nueve en su hotel, pregunta por el Sr. Braulio Ruoguirlo
De acuerdo Franco, alli estaré, nunca lo he hecho con un japonés, que emoción.
Todavía no eran las 10 de la mañana cuando sonó el timbre. Caray con Braulio, por puntual no será.
Yo estaba desde las 8 de la mañana, arreglándome para el "trabajo". Había tomado un magnífico baño de sales, me había perfumado y después busqué entre la ropa interior que me había traído Franco para mi ejercicio profesional. Me había decidido por un tanga y corpiño blanco, de blonda, de esos que vuelven loquitos a los tipos que los ven, pero que a nosotras nos molestan bastante por lo que pican en las tetitas. Pero, total para lo que iba a durar. Me puse un liguero y medias blancas. Encima un vestido muy escotado y con mucho vuelo, ligerísimo y muy transparente...
Labios rojos, pelo suelto sobre los hombros y ... al ataque...
Abrí la puerta y ahí estaba, no era una preciosidad. Tendría unos 60 años, bastante calvo, bajito y con una tripita incipiente:
- Braulio, supongo.. - - Si soy Braulio y usted Ale, ¿verdad? - - Si, pase por favor...
Entró diligentemente. En fin, ya que me había preparado veríamos si había algo que aprovechar en el tal Braulio. El me miraba con verdadera fruición, parecía que iba a comerme ahora mismo.
- He preparado un poquito de desayuno - - Huy, por mi no se moleste tengo que hacer régimen - - Hombre, no irá a despreciármelo ¿no? Además no solo de pan vive el hombre, dije mientras humedecía mis labios con la puntita de la lengua. - - Está bien señora, vamos allá
Entramos en la cocina y ahí estaba en la ventana de enfrente Matías a ver que podría atisbar, menudo voyeaur que está hecho. Le guiñé un ojo y corrí las cortinas.
- ¿Qué prefiere café o té? - - Café por favor. - - Siéntese aquí, estará más cómodo. Le dije acercándole la silla. Se sentó y yo mientras me agachaba a coger las pastitas que tenía preparadas para la ocasión. Mi culo estaba al lado de su cara. Me podía ver perfectamente las nalgas a través de las transparencias del vestido. Notaba como tragaba saliva. - - ¿ y qué es lo quiere que le haga exactamente Sra. Ale? - - Un buen servicio. - - ¿cómo? - -
Me senté frente a él. Mis rodillas rozaban las suyas, había que ver como se estaba acalorando, empezaba a sudar:
- Póngase fresco si quiere aquí hace mucho calor. Me había descalzado y mi pie le rozaba la pierna.
Se quitó la camisa y tampoco estaba tan mal, era mas fuerte de lo que parecía.
Me puse en medio de la puerta obligándole a rozarme al pasar. Menudo paquete que se le estaba poniendo. Se volvió de golpe y me apalancó contra la pared, besándome desesperadamente. Sus manos no paraban, en un periquete me dejó en ropa interior:
- Estás buenísima. Menuda puta!! Ya está, ya me hablaba de tú. Esto estaba visto para sentencia, en unos minutos me estaría cojiendo, seguro. Como sudaba el tio, me estaba poniendo perdida. Me escapé de su abrazo y salí corriendo pasillo arriba
- Ale ¿dónde vas? puta no me dejes así. Gordito pero ágil, me tomó por la cintura antes de llegar al dormitorio. - - Espera, hombre. Vamos a la ducha. - - Ni ducha ni hostias. Vamos a cojer. Dicho y hecho. De un empujón me entró en la habitación y me tiró en la cama. Se quitó los pantalones y menuda tranca.
Se tiró encima mío y en un segundo me dejó sólo con el liguero y las medias. Otro fetichista...
- Menudas tetas y menudos pezones. Decía mientras me los lamía y mordía. Ya ni me acordaba del sudor, al contrario, me empezaba a gustar, así nuestros cuerpos resbalaban mejor. Como se movía el tipo, menuda agilidad, ahora te muerdo el cuello, ahora una teta, ahora te chupo el clítoris. Me estaba poniendo como una yegua en celo...Y yo como no soy manca empecé a a acariciarle el pedazo ... - - Vaya pija tienes, corazón, ¿me dejarás comértela? - - Pobre de ti si no te la tragas toda, putita mía. Toma chupa...
Empecé a mamar con verdadero ahínco, como si fuera la única del mundo. Eso es lo bueno que tengo, cuando follo con alguien es como si fuera lo último que voy a hacer en este mundo y pongo mis cinco sentidos en ello.
Ya estaba grande, pero se estaba poniendo enorme. Y yo chorreando...
- Métemela toda.
Como si hiciera falta que le dieran instrucciones. Me puso de lado y me la metió desde detrás mientras me pellizcaba el pezón, mejor me lo retorcía y me mordía el cuello. Vaya manera de cojerme.
- Así, Braulio, así, ahjs, bien así - - Y después seguiremos por aquí. Decía mientra me metía dos dedos en el culo. - - Por donde quieras, mi amor
Ahora me tenía a cuatro patas, acariciándome el clítoris, mientras culeaba sin detenerse - Me corro , Ale, gritaba mientras empezó a soltar su leche en mis entrañas. Que bestialidad, vaya forma de correrse, me chorreaba su esperma. Me giró boca arriba y me la puso en la boca. - - Anda mi vida chúpamela un poquito. - - Está riquísima. Estaba sudando como él, aunque todo el sudor debía ser suyo.
Nos quedamos un ratito quietos. Yo mantenía su verga en mis manos y él me metió dos deditos en el culo . Al cabo de un ratito, ya estaba otra vez...
- Ale, ahora te voy a dar por culo. - - Mira, Braulio, ahora mismo nos vamos a la bañera. Estás sudando como un cerdo. - - No puede evitarlo, ¿te molesta? - - No hombre me ha encantado, pero antes de seguir nos bañamos, o mejor seguimos en la bañera. Anda vamos. Voy a preparar el baño..
Salí corriendo y abrí el agua. En un momento estaba dentro de la bañera. Menos mal que el cornudo de mi marido hizo poner una megabañera, aunque solo la usamos una vez...
- Braulio, ya puedes venir... - - Aquí me tienes. Se metió en el agua y empezó la fiesta. Que manera de meterme mano. Yo ya estaba mas que dispuesta al franeleo. Le enjabonaba el cuerpo y la pija estaba que se salía. - - Vacía la bañera y abre la ducha. Tomó la leche hidratante y empezó a metermela por el culito, un dedo, dos, tres, preparándose el camino. - - Abre las piernas, apóyate en la pared... - - Despacio Braulio, por favor... Lo temía pero lo estaba deseando como una loca... - - Tranquila, putona... ya debe estar inaugurado ¿no? Puso la punta del capullo en el culo y empezó a empujar.... - - Ahh!! Despacio, semental, despacio...
De una enculada me ensartó. Casi no podía ni respirar. Poco a poco empezó a moverse despacio mientra me metía dos dedos en el coño...
- Venga muévete, tu putita. Así culea.
Y yo, obediente como siempre, cumplí sus órdenes a rajatabla. Empecé a mover las caderas desesperadamente dándome y dándole gusto. Estaba a punto de correrme y va el bestia y me la saca de golpe... - - ¿qué haces? Sigue.... - - Ahora vamos a cambiar de agujero. Me tomó por la cintura y me la metió en la cocha , hasta el fondo. Le rodeé la cintura con mis piernas. Nos besábamos apasionadamente. Otra vez sudando...Ahora si me corrí...
Me la sacó otra vez y me hizo arrodillar ante él
- Trágatelo todo, guacha. No pude con todo, me chorreaba por la comisura de los labios, cayéndome en las tetas... Vaya corrida...
Me levantó cariñosamente
- Ale, eres una puta impresionante, te voy a cojer hasta que me pidas que pare... y por el dinero no te preocupes te pago todo con un cheque .
Yo seguí con mi dinámica habitual. Profesionalmente soy una puta de prestigio, muy valorada...
by callesyrutas@yahoo.com