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PERDI A MI ESPOSA EN UNA APUESTA

Esta ese momento había sido una noche especial pero aún faltaban otras sorpresas , habíamos salido a disfrutar de una noche en un casino con mi esposa  Andrea, mi sobrino político Julio .Me encanta jugar y apostar  y soy muy obstinado y me puedo poner ciego ante una buena racha o a veces una mala racha esperando revertirla.. Es un vicio que adquirí de muy joven y a pesar de los ruegos de mi mujer no pude aún  abandonar.

Me ha ido bien y mal. Gané muchas veces buenas sumas de dinero y otras perdí  El apostar para mí es una pasión incontrolable. La adrenalina fluye aceleradamente al momento de que cada partida llega a su momento culminante Es cuando tenemos una gran alegría o una fuerte angustia.

 

Aquella noche había sido muy especial, ya que gané bastante y mientras yo había hecho mis últimas apuestas en la ruleta mi esposa y Julio fueron a bailar a la pista que tiene el casino , cuando los fui a buscar volvía observar algo que ya se venía insinuando era notorio que Julio deseaba mucho a mi mujer y no disimulaba para nada sus pretensiones. Es un chico joven de 24 años, dueño de un buen cuerpo , mi esposa es mas joven que yo tiene 36 años , un joven bello agrandado  que como pensaba que le iba bien  podía poseer a la mujer que quisiera sin importarle si esta estaba comprometida o no con otro hombre Esta vez también observé que mi esposa, que había bebido algo demás se mostraba muya gusto con las miradas, las caricias furtivas que el le enviaba.
Yo el deseo de él por ella se lo había comentado en otras oportunidades a mi esposa que siempre me decía que era mi mente enfermiza y celosa la que pensaba esas cosas, ya que nuestro sobrino  era buen mozo- era una persona simpática y que le gustaba halagar a las mujeres, nada más. En realidad nosotros como pareja estábamos pasando por esos momentos de celos , dudas , donde una parte de la pareja empieza a sentir deseo de un tercero y empiezan los celos la sospechas. Yo por curiosidad pues  mas alla de mis celos, tenía presente que ella podría necesitar algo mas.
Ellos bailaban muy apretados y fue notorio que estaban entretenidos, pero no me quedaba otra cosa que verlos y esperar que se soltaran.

La tensión era notoria entre lo que pasaba y lo que se podía hacer delante de mí

Casi en silencio dije vamos a casa , al llegar mi esposa para calmar las aguas abrió una botella de champagne y sugirió brindar por la buena noche pasada.

 

De pronto Julio me retó , me desafió ,me dijo bien sabes lo que pasa, por que no jugamos a las cartas para ver quien duerme con Andrea esta noche, Yo me puse  caliente y por mi orgullo me propuse aceptar la partida , que quería ganarle esa partida y es más, estaba seguro que lo humillaría con mi juego. Sería para mí una satisfacción.
El no era un buen jugador y solo lo hacía para divertirse y no le importaba mucho ganar o perder importantes sumas de dinero. Eso me alentaba más. Entonces  yo antes d ejugar ofrecí fijar un cierto crédito ya que yo ofrecía mas que él, sus apuestas serían en efectivo y las mías por determinadas entregas de algún favor de  mi esposa . Yo le dije

"En la primer partida solamente las manos y  la boca. Si sos un buen jugador aceptarás la propuesta, si sos un cobarde con suerte podés abandonar la partida "

La respuesta de él, nervioso,  no se hizo esperar puso una importante suma de dinero sobre la mesa.
Jugamos primero por el efectivo que el  había mostrado  e insólitamente, perdí. No lo podía creer.
Mi mujer, que estaba junto a mí  se puso junto a él  quein enseguida la tomó por las manos y se besaron suavemente primero y luego intensamente,

Lo miré a los ojos, era el momento de jugar la otra partida ya que se había pactado al mejor de tres  
La apuesta era fuerte.el jugaba todo el dinero por tenerla desnuda a mi esposa para si La partida fue prolongada y por fin llegó la última mano, para mi  era a todo o nada .Fue todo muy disputado hasta que al final gané .

Cuando tiré la última carta se acercó mi mujer, se había alejado  un poco disconforme de su amante y se acercó a un lugar neutral. En ese momento empezamos la última y definitiva partida , en ese momento no se que me molestó más, si que Julio dihera voya ganar la última que le hubiera dicho "Hermosa te deseo mucho " así, tan descaradamente,  delante de mío a mi mujer.
Fue otra partida tensa con un resultado tenso peleado carta a carta
La partida duró y duró hasta que unas cartas muy buenas me cebaron. Le dije que me jugara...y perdí. Me quería morir.
Propuse de inmediato hacer otra mano pero ella me miró y me dijo "Ya está, perdiste  y  yo he de pagarle ".
No me gustó para nada la decisión tomada pero como buen perdedor acepté que Julio -que a esta altura se estaba relamiendo- tuviera sexo con ella.
Mi mujer se desnudó ahí mismo y la vi más linda que nunca.
Sus hermosas tetas, su cintura angosta, sus sensuales caderas y su pubis de tenue vello sería ahora para ese odioso personaje.
Desesperado quise retirarme pero ella me lo impidió al tiempo que me decía: "Vos te quedás, siempre quisiste saber si tuve o tenía otro macho, y ahora mirá que cornudo sos ".
Así desnuda como estaba corrió las cartas de la mesa de fino paño verde y se sentó arriba de ella. Se acurrucó tomando sus rodillas con fuerza hacia su pecho y al encoger las piernas su concha se mostró abierta, su tajo expuesto, en medio su vulva y un clítoris rosado, carnoso.
El clavó su mirada en esa zona, se acercó y acarició los pies de mi esposa. Temblaba, sudaba, parecía sentir una pasión incontrolable por ella.
Deslizó sus dedos por la fina piel de sus piernas y recorrió sus muslos. Lentamente se acercó hacia su entrepierna pero al llegar a su concha... cambió la dirección de sus manos deliberadamente, postergando el placer de tocar la vulva de mi mujer.
Sus manos apretaron su cintura y le pidió que se recostara sobre el paño.

Miró su cuerpo espléndido y acarició sus grandes senos al tiempo que dibujaba con sus dedos el contorno de sus pezones tiesos.
Luego con su lengua fue dejando una estela de saliva sobre la tersa piel. Jugueteó con las puntas rosadas y llegó otra vez hasta su pubis. Ahora sí, separó lentamente la vulva y su boca comió el clítoris de mi mujer. Al sentir sus jugos, su aroma a sexo, se descontroló.

Note como en su pantalón un bulto inmenso se erguía.
Se desabrochó el cierre de la bragueta y de su interior emergió un miembro enorme y rígido. El tenía una pija mucho más grande que la mía y se cogería con ella a mi mujer.
Tomó la mano de ella sin dejar de chuparle la concha y la llevó hacia su verga. Ella la tocó.
Al hacerlo abrió los ojos hasta ese momento cerrados y la palpó. Vi cómo sus dedos se afirmaban a esa carne eréctil, cómo recorría su tersa venosidad, acariciando ese glande provocador, rojo de sangre.
Ella comenzó a arquear su espalda como tratando de entregar más profundamente su concha a esa boca intrusa que la devoraba al tiempo que le apretaba la pija. Y lo hacía con ganas...
En un momento él, con su rostro enrojecido y su boca chorreando flujo, se levantó y tomó las piernas de mi mujer, las separó bruscamente y la atrajo hacía sí de un tirón. Acomodó su pija entre los labios vaginales y aprovechando la dilatación le mandó hasta el fondo el miembro erecto.
Ella apretó sus labios, deseaba gemir pero se contenía. Una tras otra llegaron las embestidas. El cuerpo de mi esposa vibraba. Sus senos se movían sensualmente.
El sudor ganó su piel y su empeño por apagar el fuego que surgía de su interior fracasó bajo un estruendoso orgasmo que explotó en vibrantes gemidos.
Fue tal su pasión y fogosidad que entre mis piernas una dolorosa erección sorprendió mi dignidad.
Estaba excitándome verla caliente y lo más extraño era que otro la estaba cogiendo.
El se aferraba a sus tetas apretándolas con brutalidad y la embestía pasionalmente hasta que acabó furiosamente y comprimió sus gestos emitiendo un sonido ronco pero profundo.
La noche terminó a los minutos.
El se llevó el premio pero su angustia fue mayor ya que la deseaba profundamente.
Mi mujer, aun desnuda, se arrodilló frente a mí y me mamó la pija tratando de apagar el fuego que su actitud había encendido. Acabé rápidamente. Extenuado y tenso por lo vivido, me senté en el sillón de la sala.
Ella se paró y todavía chorreaba por sus piernas la leche del ganador del juego.
Puso su mano sobre su tajo conteniendo el semen y se fue a higienizar antes de ir a dormir
Me quedé pensando en el placer que ella había sentido al ser penetrada por otro y en el mío propio al verla en esa situación.
Creo que a mi mujer le gusta mucho más el sexo de lo que yo pensaba Sin duda, esa noche abandonaba un vicio pero...contraía otro

SI QUIEREN VER ALGUNAS DE LAS IMAGENES DE MI ESPOSA CON OTRO O COMPARTIR MAS DETALLES DE ELLA O DE MIS CUERNOS PUEDEN CONSULTARME.

albertocatur@yahoo.com

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C
Que relato tan cachondo<br /> Att trendemedianoche69@gmail.com
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