Hacía mucho calor. en aquel enero en Buenos Aires . lo sentía como el mismo infierno .Yo que estoy acostumbrada al clima mas fresco del sur.
Estaba caliente por fuera e hirviendo por dentro y en colectivo marcho al centro
Y de golpe me crucé con él, no lo puedo evitar...mis ojos se clavan en su paquete de forma descarada, imaginandome mi boca en esa parte de la anatomía masculina que tanto me gusta. Alguno me mira interrogante, queriendo tal vez darme mi merecido, pero aún no es el momento de abrirse de piernas. Primero quiero saciar mi sed antes de tomar ese hermoso biberón.
Consigo un hermoso Bar en la terraza de un hotel y bebo cerveza sin parar, observando a la gente que me rodea; a todos los ojos que me miraban enardecidos deseándome , me los cojería , mujeres y hombres, me siento tan caliente que empiezo a tocarme disimuladamente, gracias a la falda que llevo, y cuando estoy añorando a mi amante que quedó en el sur , un hombre se sienta a mi lado y comienza a acariciarme los muslos.
No dice nada, su mano asciende hasta los labios de mi vagina, y parece gratamente sorprendido ante lo mojado y calentito que está. Es un hombre maduro, de buen cuerpo y hermosa sonrisa.
Solo dice una cosa susurrando:
- Quiero meterte mi pija.
La toco por encima del pantalón y la considero suficientemente interesante para mi gran apetito.
Subimos a su coche y empiezo a chuparsela, practicamente no le dejo arrancar, así que me empuja hacia atrás, a través del hueco entre los asientos delanteros. Recorre mis piernas con sus manos, de una manera brusca y violenta que me excita mucho, no puedo evitar gemir cada vez más alto, sobre todo cuando el me introduce sus dedos en mi boca, empapándolos de mi saliva. De repente me quita el tanga, y me introduce un poco los dedos; mi cuerpo se mueve solo, hacia él, clavándome más y más sus dedos en mi concha. Para y me mira sonriendo, entonces se oculta entre mis piernas y comienza a chupar como un desesperado. Sabe como hacerlo, primero en el clítoris, rítmicamente, después todo, con amplios lametones. Pero lo mejor llega ahora cuando me escupe y siento resbalar su saliva desde el clítoris hasta mi culo, llegados a ese punto me revuelvo y me meto toda su pija en la boca. Está muy rica y sabrosa, es enorme y apenas me cabe, parezco una niña glotona con su helado preferido. Él me agarra la cabeza y la mete más profundamente, ahogándome; se ríe y me llama puta, pero me gusta, me gusta cada vez más sentir la fuerza de su mano en mi cabeza, su respiración agitada, apunto del orgasmo... entonces noto el sabor del semen y cuando empiezo a tragar él saca la pija de mi boca y la restriega por toda mi cara.
- Espero que esto acabe en algo más que sexo oral, putita.
Me dice mientras arranca el coche en dirección a su casa.
Sin embargo no llegamos, el portal se ofrece como perfecto escenario y estamos demasiado calientes.
Cuando voy a subir las escaleras me empuja a un hueco que hay debajo de ellas, me pone contra la pared agarrándome del pelo y me aconseja:
- No grites aunque te duela, por que sino va ha ser peor.
Me la mete directamente en el culo, sin lubricante, como se suele decir: a pelo.
El dolor se mezcla con el placer y no grito, gimo despacio, sintiendo unas embestidas cada vez más fuertes y seguidas. Susurra en mi oído que soy una puta, que estoy muy rica, que le encanta mi culito...
Entonces me gira y me sitúa frente a el, observa mis tetas, que asoman por un enorme escote. Yo le pido que siga cojiendo pero él no me hace caso.
- Quítate el corpiño.
Obedezco muy despacio y el me pega una bofetada, para animarme, y el caso es que lo consigue.
Me toca el pecho de forma salvaje, acaricia y muerde los pezones, sumerge su cara entre ellos... y mientras me levanta la falda.
- Quiero tu concha.
Ya no puedo más, estoy empapada y siento entre mis muslos como un liquido calentito resbala entre ellos... Le suplico que me meta su pija de una vez, parece apiadarse y lo hace de una sola vez, profundamente, siento su aliento en mi cuello y su verga enorme hasta el fondo de mí.
La saca y la restriega por la entrada de mi vagina, resbaladiza con tanta humedad, sigo suplicando y finalmente me tira al suelo y vuelve a metermela, cada vez más rapido y fuerte.
- Me voy a correr dentro de tí, puta.
No le digo que me tomo la pastilla pero me abro bien de piernas, y abro tambien la boca cuando el me escupe lentamente. Su saliva cuelga hasta mi lengua y me la trago deseando que fuera su semen.
Hace que me ponga encima, quiere ver mis tetas moverse. Cabalgo sobre el, siento su pija muy dentro y con el movimiento mi clitoris va a estallar. No puedo contenerme y él parece satisfecho, no para de decir que vaya tetas tengo. Me corro y grito sin parar, él empuja también y me mira con una cara de bruto que me pone más caliente. Cuando termino se pone encima de mi, me escupe entre las tetas y mete su pija . No tarda mucho, la toma entre sus manos y apunta hacia mi boca, que está abierta, nos miramos, cada vez más excitados, esperando el gran momento, cuando su leche se vierte en mis mejillas, en mi boca, mi cuello y el pecho. Entonces me restriega el semen por la cara, lo introduce aún caliente en mi boca de nuevo.
Fue entonces que me dice fue bueno por ser la primera vez y repregunta si me había gustado .
Cuando oí aquello fue la gota que colmó el baso, le dije que me quería ir a casa otra vez, pero el no quiso, dijo que entráramos mas entre los pinares y que siguiéramos hablando, que le dijera que me gustaba hacer y que el pondría de su parte. Entonces yo empecé hablar. Mira, le dije, me gustas como macho que no me tiene compasión, que me cojio sin piedad , que bese todo mi cuerpo, que me meta su pija por todos los huecos que tengo, que me agarre del pelo y me meta la me ya en la boca como tu lo ha hehco.
Yo seguía hablando, de repente noté que toda su cara estaba roja, sus ojos me miraban como si fuera un depravado, como si el diablo se hubiera metido en su cabeza, pensé que se había enojado tanto que lo mismo me pegaba y me dejaba allí mismo, de su boca solo le faltó salir la típica baba que salen de las fieras cuando están a punto de atacar, ya eran eso de las 7 de la tarde y el sol casi se escondía, vi su enorme bulto, noté que su pija estaba nuevamente erecta , sin que me dieracuenta el me agarró de los hombros, me hizo presión y me tiró al suelo, agarrándome para que no me hiciera daño, y se abalanzó sobre mis tetas, las chupaba como loco, sentía su nariz encima de mí clítoris. Movía su lengua dentro de mi como un animal, sin pudor y sin ternura, yo movía mucho las piernas por el placer que sentía, pero el las agarraba con fuerza, vi todo el pelo negro de su cabeza, su movimiento, tuve el primer orgasmo y pensé que allí había acabado todo, pero no fue así, se apartó, se puso a mi lado , yo intenté incorporarme pero no me dejó, s y de repente vi que tomaba su cinturón y me ató la mano a una reja , con una de sus medias me ató la otra , no pensé que su pija podía ponerse así de grande, pensé que me lo metería en el ... en ese momento pero no, allí atada acostada boca arriba, el se arrodilló sobre mi, luego puso su cuerpo de manera que toda su verga quedaba a la altura de mi boca, me agarró el pelo con una mano y con la otra su poronga, prácticamente no dejo que se la chupara, no, el se masturbó en mi boca, yo movía mi cabeza intentando lamérsela pero no hubo manera, sentí su fuerza sin ternura, sin miedos, oía el ruido de su corazón agitado, sentí sobre mi cara el caliente espeso de su leche. Pensé que todo había terminado allí y que había sido maravilloso, pero el siguió, abrió mis piernas y me observó, se rió con su risa picara y empezó a meter tres de sus dedos en mi conchita, los sacaba y la besaba, la lamía, sentía la punta de su lengua intentando entrar por el huequesito pero sin poder por poco tiempo, al rato empezó a meterme todo su miembro , estaba enorme y se podían sus venas hinchadas a su alrededor, se subió mis dos piernas sobre su hombre y yo seguía con las manos atadas, metió con toda la fuerza que pudo su ... y empezó a embestirme sin compasión, sentí la fuerza de su cuerpo dentro de mi, lo hacía cada vez con mas fuerza, así duró al menos 15 minutos sin parar, sin bajar el ritmo hasta que yo empecé a gritar, las lagrimas se me salían pero no me pregunto por qué, soltó unas de mis manos y me puso de lado, volvió a meter su verga en mi ... y tomando nuevo impulso empezó a darme con fuerza, mis gritos se escurrían de mis labios , no había un solo milimetrote de su miembro que no entrara en mi conchita, poco a poco y sin darse cuenta me soltó las manos que estaban atadas sin dejar de cojerme, me acomodé sin dejar la actividad y le abracé con fuerza, movía mi cintura de tal manera que hiciéramos el mismo ritmo, agarre sus nalgas con fuerza y seguí gritando, de repente no eran solo mis gritos sino los suyos también, Dios dios dios, aaaaaaa , lo dijimos a la vez, sentí nuevamente su leche dentro de mi, la sacó antes de que saliera toda y el resto la echo sobre mis nalgas. Se produjo un silencio, descansamos un rato ….
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