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SECRETOS EN LA CASA DE MI HERMANA

Esto que estoy escribiendo es una confesión las cosas que me pasaban en la casa de mi hermana. Mi pobre  hermana trabajaba mucho y llevaba sobre sus espaldas un matrimonio desastroso  .Mi cuñado era un tipo vicioso, tenía relaciones con Emma, la criada y algunas relaciones fugaces por ahí. A mi me miraba con deseo y alevosía, lujuriosamente, aún delante de mi hermana, lo que me incomodaba. En esa época  conocí a Alex   a través de una amiga. A los cinco minutos de conocerle ya me había enamorado de él. Alto, guapo, educado… Todo un caballero. De esos que te abren la puerta del coche, te sorprenden con un ramo de rosas… Era genial. Alex  rayaba la perfección, pero claro, nadie es perfecto. Todo era estupendo, excepto en un aspecto: nuestra vida sexual.

Mi novio y yo dormíamos siempre desnudos, aunque no hiciéramos el amor. A Alex  le gustaban las mamadas matinales. Se despertaba excitado y me sacudía un poco con la mano. Yo, algo somnolienta aún, ya sabía lo que tenía que hacer. Metía mi cabeza entre sus piernas y le chupaba la polla hasta que se corría en mi boca. No es que fuera una obligación ni mucho menos, para mí era un placer hacerlo. Me encantaba sentirle tan duro, chuparle con fuerza. Tardaba mucho en correrse y yo disfrutaba de cada momento, porque hacerle una mamada siempre me ha puesto muy, muy caliente. Creo que el verle excitado y oír sus jadeos era lo que más me ponía. Me gustaba tragarme el semen porque sabía que eso a él le excitaba mucho más y siempre bromeaba con lo mismo en cuanto acababa de correrse.

-Ya te has tomado tu lechita calentita de desayuno, nena, nutritiva y de la mejor calidad.

Y luego, satisfecho y relajado, se dormía hasta la hora que sonaba el despertador y a mí me dejaba que me subía por las paredes, más caliente que un brasa. Esperaba a que se durmiera y me acariciaba el clítoris y los pezones soñando despierta que me la metía hasta el fondo por detrás y me follaba a lo bestia. Imaginaba que era su lengua la que me lamía, que sus manos me tocaban… Y es que Alex  nunca había practicado el sexo oral conmigo y la verdad era que a mí me daba algo de pudor pedírselo.

Lo habitual era hacerlo los sábados por la noche, cuando volvíamos de tomar unas copas con los amigos. Y, la verdad, nunca era nada extraordinario, al menos no para mí. No era hombre de muchos preliminares. Le gustaba hacerlo en la mesa del comedor, yo tumbada con las piernas bien abiertas y él de pie, viendo cómo su polla entraba y salía de mi coño, primero despacio y luego incrementando el ritmo, hasta que se corría.

Y yo me quedaba temblorosa, pero no por el éxtasis, sino porque seguía muy excitada y no había llegado al orgasmo. ¿Que por qué no se lo decía? Sí, lo hice. En una ocasión al principio de nuestra relación le dije que yo no había terminado aún y él me miró con una cara extraña.

-¿Es que acaso no te dejo satisfecha? -preguntó algo mosqueado-. No serás de esa clase de mujeres que se meten consoladores o se toquetean después porque son insaciables… Hasta ahora, ninguna de las mujeres con las que he estado se me ha quejado.

Pude ver que le había herido en su orgullo, que estaba dolido, así que le dije que era por mi culpa, que estaba muy estresada con el trabajo, pero que siempre me dejaba muy complacida. Y, claro, empecé a fingir orgasmos que no tenía con él, y a disimular los que sí tenía cuando el chorro a presión del agua caliente del bidet me rozaba el clítoris al lavarme después.

Y bueno, sí. Alex  no era un buen amante, vale, pero tenía otras cualidades que compensaban su carencia en ese plano. Era atractivo, simpático, trabajador, mi familia le adoraba y yo… yo estaba enamorada de él, por eso, cuando me masturbaba, en mis fantasías de sexo salvaje, desbordado y vicioso, siempre era él el protagonista y me hacía de todo, de todo…

Cierto día yo estaba entusiasmada por salir con él, me vestí, me maquillé y me miré al espejo. Mis pechos se marcaban y sobresalían por el escote de la camisa, el corpiño los mantenía firmes y juntos, mostrando la línea. La falda era tan corta que apenas me cubría lo mínimo y si me agachaba cuanto apenas, enseñaba el culo que no tapaba la braguita tanga. La imagen de mí misma me sorprendió. Tenía una mezcla de putita y colegiala ingenua con su minifaldita de uniforme escolar.

Estaba dispuesta a todo a calentarlo mucho ala Alex, saludé a mi hermana que se iba a visitar  a una parienta con sus críos, en eso sonó el teléfono era Alex anunciándome que no podía salir ese día...,. Me hizo escribir una dirección donde podríamos vernos al día siguiente y se me cayó la paciera -. Sin pensarlo, me agaché… Y una mano me rozó la nalga suavemente. Cuando me volví, mi cuñado  me miraba con carita inocente, como si no hubiera pasado nada.

-¿Por qué  me has tocado el culo? -pregunté yo, algo nerviosa.-Adivínalo. Si lo adivinas, tienes premio – me dijo  sonriendo,  le dio  un golpecito intencionado a la lapicera, que cayó de nuevo al suelo. No sé qué se apoderó de mí, pero me agaché. No sabía adónde me llevaría ese juego extraño, sólo sabía que quería hacerlo, Dos manos grandes me tocaban y apretaban las nalgas y la situación me parecía de lo más morbosa, Me estaba calentando y me dijo -¡Qué culo más apretadito!

El se me acercó   bruscamente, y yo quien me fui hacia la pared. Era sólo una forma de jugar conmigo. Me dijo:-Donde vas chiquita, no tienes escapatoria, estamos solos, cerré con mi llave de seguridad y no puedes salir de aquí. Me di cuenta recién que el salía del baño y solo estaba cubierto en su pelvis por una toalla. Tenía un hermoso cuerpo esculpido, con un tórax muy velludo, el guachin era atractivo y lo sabía.

Me dijo:-Luces bien así, como lo que eres  una putita de nivel, ese Alex o debe atenderte bien. Necesitas saber lo que es un hombre maduro fuerte, que sabe tratar y complacer lo que una hembra necesita. Su mirada era lasciva, ardiente, me devoraba con sus ojos al hablarme.

 Debes cuidar de  tus encantos, debes cuidar de despertar el deseo salvaje en lo hombres, por que entonces debes afrontar las consecuencias sin importar las culpas no los riesgos, Tu has despertado en mi el deseo  mas ardiente, y dicho eso me tomo de las manos y se dejo cae el toallón y me la acercó poco a poco a la boca, esa cosa caliente, dura  pero peculiarmente suave y atrayente...

Ofrecí toda la resistencia que pude, me ató con el toallón las piernas y me sujetaba las manos ya cercaba su hermosa pija a mis labios, mientras podía me rozaba con algo el clítoris lo que me calentaba bastante. Cuando logró atarme los pies a una baranda , me empezó a toquetear las tetas que liberó de  corpiño y yo empecé a aflojar la resistencia .

 

Comencé a pasarle la lengua por el glande, pero cuando me la quise introducir entera en la boca, me la arrebató de nuevo. No pude resistirme  ya cuando me dio la vuelta, me bajó la tanga de un tirón y empezó a pasármela  lentamente por el clítoris, y es que aun cuando le pedía por favor que no me haga  eso, era yo misma quien la abría las piernas  para que entrara.

 

-¿Eres como una puta, verdad? -me soltó el muy desgraciado-

Pero si no la quieres dime que te la retire, y en ese momento, me la empezó a

introducir, para quedarse en esa postura en la que me había penetrado, sin  moverse, de forma que era yo quien tenía que hacer todo el trabajo…

 

Y el caso es que me tenía derretida. Me abrí aún más, pero el  muy maldito sabía echarse para atrás cuando pensaba que lo tenía. Así me manejó  un buen rato, entrando y saliendo, cada vez con más facilidad, en cuatro patas en el sofá con los pechos ya apenas escondidas por la blusa, en los que él había  metido sus movedizas manos.

 

Y ya no pude más: -penétrame, por favor, le pedí, y lo hizo...Vaya si lo hizo. Hasta el fondo. Me hizo tener uno, dos no se cuantos orgasmos, a ese ritmo  salvaje que me marcaba con ese juguete que me llenaba y creo que me dormí con  ese miembro duro dentro. Pero cuando me desperté‚ ya no estaba allí, aunque yo aún tenía dolor en los pezones que me había pellizcado.

 

Desde aquel momento empecé a tener relaciones con mi cuñado …

By lunaymagia_gitana@yahoo.com

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E
Buenìsimo
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