Había quedado con Pablo que pasaría a buscarme por el hotel por un problema que tenía un cliente con su cuenta de mi distribuidora.
Llegué a aquel pueblo luego de un viaje de 10 horas y con el tiempo justo en llegar al hotel y para bañarme antes de que viniera a buscarme.
Justo cuando salía de la ducha sonó el timbre y para no hacerlo esperar me puse una toalla alrededor y salí corriendo a abrir la puerta. Pablo es mi dealer en la zona y hace tiempo que nos conocíamos y nos hemos visto mutuamente en ropa interior sin que nuestras hormonas reaccionaran.
Lo invité a pasar y le dije que se sentara mientras yo me vestía. Se disculpó por haber venido unos minutos antes.
Me pareció que en su mirada había cierta luz lujuriosa. pecaminosa pero le resté importancia...
Estaba en el baño secándome el cabello cuando de repente sentí los brazos de Pablo alrededor de mi cintura y sus labios besándome el lóbulo de mi oreja derecha suavemente.
Cuando quise murmurar palabra me apretó contra su cuerpo y sin darme cuenta le estaba desabrochando yo a él la camisa.
Pablo es un hombre atractivo no lo voy a negar pero hasta ahora lo veía simplemente como alguien del trabajo como mi amigo también y ni mucho menos como un amante. , se detuvo y sus manos empezaron a acariciando mi cabello y suavemente mi cuello. Me di cuenta de que mi respiración estaba entrecortándose y que él me miraba fijo a los ojos, se estaba dando cuenta de mi excitación, esto no tenía vuelta atrás
Sentía que estaba bajo su influjo, no podía moverme, quería quedarme allí esperando que siguiera con sus caricias y en tanto pensaba todas estas cosas, sentí un leve roce de sus labios en los míos. Fue algo tan delicado, tan sutil que me estremeció. Mis manos parecían mariposas acariciando su cara mientras me besaba y completaba así un momento de erotismo impresionante.
Fue desnudándose lentamente, despojándose de sus ropas con toda la calma del mundo, cada vez que se inclinaba sobre mí yo enloquecía al contacto de su piel.
Después de un buen rato, me dejó completamente desnuda en la cama y me contemplaba en silencio. Todo el tiempo que permanecimos así fue en silencio, solo se dejaban oír mis gemidos de placer, mis suspiros.
Empezó a besar toda mi piel, empezaba en mis labios y descendía por mi cuello, vagaba con su lengua por la zona de mis tetas, allí jugueteaba un poco con mis pezones y luego seguía hacia abajo. Al paso de su lengua en mi cuerpo se levantaban llamaradas de deseo
Pablo mezclaba caricias con leves masajes, estaba erotizando toda mi piel, encendiendo mi carne, dejando estelas de fuego por donde pasaba. Era todo tan suave, tan mágico que parecía irreal.
Mi abdomen pasó a ser el templo de su máxima atención. Lo acaricio una y otra vez, dejo resbalar sus manos por él y descender hacia mis muslos. Subía y bajaba por ellos, los recorrió en toda su extensión, por donde sus manos pasaban dejaban una huella calida que me excitaba y sentía que mi sexo estaba comenzando estremecerse de una forma increíble.
Tenia ganas de abrir la boca y pedírselo con palabras, pero me daba la sensación de que arruinaría el momento, de que se perdería algo de toda esa magia que estaba envolviendo mi cuerpo.
Chupa mis pechos y eso hace que mis pezones se pongan durísimos y erguidos, sigue bajando y a cada lamida más caliente me pongo.
Cuando no me lamía, me acariciaba con la palma de su mano abierta, acariciando mi sexo con ella y permitiendo que un dedo suyo siguiera de largo hasta dentro de mi agujero, rodeándolo, excitando su contorno para luego entrar en el, para acariciarme por dentro.
Con su lengua excitó mi agujero y comenzó a meter delicadamente un dedo en él.
Jugaba con mis agüeros, mordía mi piel en mis nalgas y pelvis suavemente e introducía su lengua dentro, pero justo cuando me estaba acercando al orgasmo paró.
Se separó de mí por unos instantes y puso frente a mi cara su pija super erecta. La metió en mi boca que no opuso resistencia y empecé a succionar lentamente .Estaba a punto de acabar cuando la sacó de mi boca y se dispuso a meterla dentro de mí. Me puso en cuatro, palpó la zona, movió lentamente su verga alrededor del agujero y empezó a pujar despacio queriendo sentir cada centímetro de mi interior. Empezó a entrar y salir, entrar y salir, de una forma muy especial que me hacía vivir en la gloria.
Tocaba mis pechos, yo estaba tan caliente que para sentirlo más adentro paré mis nalgas y empujé hacia atrás y hacia arriba. El empujó hasta lo más profundo de mí.
Finalmente llegamos conjuntamente al orgasmo y para mí había sido uno de los más intensos que había tenido en mi vida.
Después de quedarnos un rato junto nos vestimos y fuimos a ver al cliente que nos estaba esperando.
Fue algo sorpresivo lo que pasó y me gustó.
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