Lo que a continuación voy a contar forma parte de mi vida, se trata de una vivencia reciente que me ha ocurrido a instancias de mi madurez como mujer. Mi nombre es Julieta , vivo en Argentina , en una zona rural y tengo 46 años.
Mi vida ha sido lo que podemos llamar normal, me casé a los 20, a los 22 tuve a Marina, me hija que se unió a rugbier y se fue a vivir a Europa
Soy profesora, trato con jóvenes todo el tiempo y mi esposo es un buen tipo del que perdí interés sexual. Si bien no estamos divorciados no tenemos sexo regularmente.
El ambiente de mi trabajo me ha mantenido en buen estado físico y de salud; soy de estar siempre bien arreglada, me encantan los perfumes y vestir sobriamente elegante.
Para describirme físicamente diré que soy descendiente de inmigrantes italianos y mis rasgos son de una italiana del sur como mi padre, según él, soy muy parecida a su madre, una hermosa siciliana de piel bronceada y contextura subyugante. Me mantengo en forma haciendo algo de ejercicio y buena dieta, diría que me siento muy apetecible para mi edad y algunos de mis alumnos me lo han hecho saber con esa sinceridad que suele caracterizarlos
Como se ve, mi vida hasta aquí tiene carácter normal, pero la necesidad de contar mi historia es una forma de hacer catarsis a lo que me ha sucedido. El sobrino de mi hermana se fue a estudiar a la ciudad de La Plata ;y i hermana se fue con él lo que ha hecho irme volviendo más introvertida y llevar una vida opaca y sin sobresaltos. Mis pasatiempos han sido leer y entretenerme en internet donde - con el tiempo y mi curiosidad natural - llegué a esta página donde aprendí unas cuantas cosas.
He visto historias en este lugar que suponía el fruto de la imaginación de alguien más, con relatos muy interesantes y obviamente excitantes.
Pero con el tiempo empecé a percibir algo en mi forma de ver las cosas que fue girando mis puntos de vistas, sobre la vida y sobre mi misma como mujer.
Luego de leer estas historias y con el desencadenante que les contaré fue que mi vida ha entrado en una disyuntiva, la más grande de mi vida.
Este verano mi sobrino Ezequiel , vino a pasar sus vacaciones de estudio junto con su novia Lorena , también de 24 años estudiante de psicología.
Asumiendo la madurez de ambos, mi atlético sobrino y su linda novia, les permití que durmieran juntos en la habitación de servicio que se encuentra detrás del cuerpo principal de la casa y que da al jardín trasero.
Una de esas noches calurosas de verano, estando con insomnio decidí salir al jardín a refrescarme y mirar las estrellas, era tarde pero en la puerta ventana de la habitación de mi sobrino se veía una luz detrás de las cortinas semitransparentes, pensé en ir a ver como estaban mis huéspedes y me aproximé sin imaginar la escena que encontraría al asomarme tras las cortinas.
La escena era más que erótica y armónica, ambos sobre la cama, él de espaldas tendido, y Lorena se encontraba arrodillada sobre mi sobrino, su espalda se encorvaba hacia atrás, evidentemente sumida bajo la pasión de una penetración dulce y profunda, sus cabellos ondulados y sueltos la hacían ver muy similar a mí, que sin ser delgada del todo era voluptuosa y formada.
Ella se contoneaba moviendo sus caderas en formas irregulares formando semicírculos y gimiendo apasionadamente. mientras acariciaba con sus manos el pecho amplio y sólido de mi sobrino. Pero lo que más me atrapó de la situación fue ver a mi sobrino sumido en éxtasis de pasión acariciando dulcemente con sus manos las caderas de su amada, y alternando suavemente los turgentes pechos que ella no escatimaba en ofrecer a la vista y tacto de mi sobrino.
En ese instante me quedé petrificada, entre azorada e hipnotizada por la deliciosa imagen de dos amantes. Todo en mí se sobrecogió, mis pulsaciones comenzaron a acelerarse irrigando mi cuerpo y provocándome un calor repentino y delicioso.
Podía oír mis latidos acelerados de mujer en celo, admirando y envidiando la belleza del cuadro que contemplaba.
En ese instante Ezequiel , tomó con firmeza la cintura de Lorena y la giró quedando sobre ella mientras la besaba por las partes más recónditas y la giraba dejándola boca abajo aprovechando para descender con besos y caricias sobre su espalda hasta llegar a su ano el cual lamía provocando hermosos gemidos de su presa de amor.
Mi excitación en ese momento era imposible de describir, podía sentir mi cuerpo dispuesto al apareo lujurioso, el punto máximo se produjo cuando Lorena fue tomada por la cintura, elevándola, quedando arrodillada y dispuesta para la penetración vaginal que no se demoró en llegar, asida por las caderas fue acometida por su macho en un arrebato de pasión y dulzura, mientras ella murmuraba palabras jadeantes y gozosas.
De finitamente no podía resistir el deseo de ser yo esa mujer que se encontraba sumida y entregada al placer mutuo. Podía observar a mi sobrino de espaldas mientras empujaba a su hembra que dejaba caer su cabellera hacia un costado mientras ella le miraba gozosa.
Ante tal ardor lujurioso decidí retirarme del jardín, para desacelerar mi corazón, y una vez ya en mi cama, reconstruir en mi mente la hermosa escena que acababa de apreciar intentando reemplazar la imagen de esa muchacha por la de esta mujer que se escondía tras las cortinas observando.
Esa noche no pude dormir hasta que comenzó a amanecer y vencida por el sueño tras haber recreado mil veces la escena, en caricias que debí proveerme para calmarme en una masturbación reiterada.
Todo esto me dejó confundida, la situación era extraña, me sentí atraída por una escena erótica donde mi propio sobrino era el protagonista inesperado.
Con el correr de los días traté de olvidar la situación; pero no podía evitar observar todas las noches si las luces de la habitación de mi sobrino estaban encendidas, o me sorprendía a mí misma aguzando el oído para percibir cualquier estertor de amantes. Incluso yendo a la habitación durante el día cuando ellos no estaban para oler las sabanas e imaginarme tendida yo allí.
Estando uno de esos días dentro de la habitación observé que había una cámara de Lorena allí, supuse que podía encontrar imágenes de sus paseos por la zona y de nuestros almuerzos en familia, Para mi sorpresa no fue así; al reproducir uno de esos videos encontré la escena que noches antes pude observar desde afuera en vivo. Así fue que mi imaginación y mis sentimientos de mujer se removieron nuevamente despertando esa tempestad interior en la que sentía algo muy extraño por mi retoño ya hecho hombre. Así fue que mi corazón fue prestándole cada vez más atención a ese hombre y amante. todo era perfecto en él, incluso las secuencias más íntimas de su persona las había grabado en mi mente. Deseaba ser la destina de su pasión, sus mimos y toques a su carne.
Así de repente me encontré intentando seducir a Ezequiel, con mis escotes, mis mejores perfumes y mis faldas más insinuantes. Aprovechaba ocasiones para tomarle sus manos y posarlas sobre mis caderas mientras lo miraba con mirada sonriente y atrevida, o mimarle la nuca en forma suave e insinuante cuando su novia no estaba cerca.
Entre todo esto, finalmente Lorena culminó sus breves vacaciones, debía regresar al estudio porque le restan pocas materias para terminar su carrera. En mi interior un nerviosismo y una excitación me ocuparon la cabeza durante los días previos a su partida. Así las cosas, Lorena se fue y quedó en esperar a Ezequiel 2 semanas después. él se quedaría en casa aprovechando unos días más de descanso.
Mis nervios me asustaron un poco logrando inhibirme, pero por esas cosas de la realidad que a veces superan la ficción ha ocurrido lo inesperado. Una calurosa noche, de las últimas del verano estaba en mi habitación en ropa interior mirando Tv, cuando escuché que Ezequiel golpeaba la puerta muy despacio, sin darme tiempo a cubrirme el entró con cara de tristeza, y enojó en su cara. Tuvo una discusión p con su novia quien le había contado que se reencontró con su antiguo novio.
Me cubrí un poco y lo hice pasar, él se sentó en la cama junto a mí y me contó lo sucedido mientras yo lo escuchaba, o al menos eso intentaba, porque mientras lo oía en la penumbra con su cuerpo tibio cerca del mío no podía sacarme de la mente sus dotes de amante. En un impulso comencé a acariciarlo suavemente, mitad consuelo mitad seducción...
- Tensé que calmarte y pensar en frío, le dije
- Sabes que la amo, me respondió
- Lo sé sobrino
- Mamá..., ella a veces me recuerda tanto a vos..., sus gestos e incluso sus miradas me recuerdan mucho
En ese momento recordé que mientras observaba la noche de sexo entre ellos, me había sentido identificada en la apariencia de ella.
Atiné a sonreír e insinuarme.
- Pero yo soy más hermosa..., le dije entre risas.
- Es verdad me dijo y me apretó entre sus brazos.
En mi interior comencé a sentir esa llama de mujer despierta, sutilmente apoyé mi pierna sobre las suyas intentando envolverlo. Él se quedó inmóvil acariciando mi cabello y mis mejillas.
Repentinamente noté que me miró y me dijo que yo realmente era una mujer hermosa, la más hermosa que él había conocido.
Nada me hacía más feliz en ese momento y de un impulso repentino sólo atiné a besarlo suavemente en los labios...
Un silencio se hizo entre nosotros, sólo escuchábamos nuestras respiraciones que parecían comenzar a agitarse por la situación, el me miró sorprendido, a lo cual reaccioné manifestando arrepentimiento.
- Perdóname, no sé qué me pasó, creo que en el fondo vos SOS el hombre más hermoso que he conocido, respondí intentando excusarme.
A lo que él sonrió sin responder nada, sólo abrazándome. Esa noche nada más sucedió, pero para mí era suficiente para saber que una apasionada situación podría llegar a darse entre nosotros en los días venideros
Así fue que muy descaradamente comencé a mostrarme en ropas livianas todos los días, o incluso dejar la puerta del cuarto de baño entreabierta para tentarlo a asomarse en cualquier momento.
Más aún mis deseos me exaltaron cada vez más seguido, sofocándome y haciendo que mis noches las saciara en consuelo con Eze en mi mente.
Una noche de esas en que me encontraba acariciando mi vagina bajo las sabanas, imaginándolo a él como ejecutor, pude alcanzar a observar que una sombra apareció por momentos observándome, todo estaba dicho, incluso yo había murmurado momentos antes su nombre antes de terminar en un caliente orgasmo. Luego a mitad de la noche desperté cuando Ezequiel , de pie junto a la ventana que daba a sus espaldas apenas viendo su figura en la sombra de la noche me observaba silencioso. Su pecho se movía con respiración temblorosa y agitada.
Que pasa sobrino.., le dije murmurando tratando de despertar
¿Puedo recostarme con vos?
Claro acóstate aquí, le respondí tiernamente estirando los brazos y haciéndole un lugar en mi cama.
Así fue que se recostó a mi lado con su cuerpo tibio, deslizó su brazo bajo mi nuca haciendo las veces de almohada, reposé mi brazo sobre su pecho y comencé a tocarlo mientras olía el aroma de su piel.
Luego, muy suavemente acercó sus labios a los míos, pude sentir su aliento delicado en mi rostro y nuevamente mi pecho comenzó a acelerarse, sutilmente rosó su boca con la mía, su nariz comenzó a tocar la mía mientras me miraba fijamente, yo permanecía petrificada aguardando expectante y disfrutando esta tensión sexual entre nosotros, en ese momento comenzó a rosar su lengua en mis labios que temblaban de excitación y nervios a la vez que imploraban por más, finalmente nos fundimos en un beso apasionado que fue el comienzo de una larga noche ardiente y lujuriosa.
Desde ese día recuerdo lo sucedido entre nostálgica y arrepentida, y no sé con sobrellevar la situación, mi sobrino retornó a estudiar y no hemos vuelto a hablar de ello.
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