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Menuda , de apariencia frágil pero muy sensual era una amiga excelente con quien solía debatir ideas brillantes y dialogar de todos los problemas personales. Y nos entendíamos de maravillas , ella comenzó a contarme su primera infidelidad , se reía al recordare:-Fue algo sumamente insólito, indescriptible .creo que muy pocas veces se darán situaciones así. No atravesábamos con mi esposo Enrique , Henry para los amigos, un buen momento , llevábamos 6 años de casados e íbamos al casamiento e mi prima. Este ocurría en Leticia al sur de Colombia en una triple frontera entre ese país, Perú y Brasil, el sur de la amazonia . Debíamos tomar un vuelo a Iquitos y luego tres horas en barco. Partimos de Buenos Aires , a Lima , Perú , allí arrasó una tormenta enorme apenas pudimos aterrizar . Imposible hacer el transbordo en Lima y agente empezó a salir del aeropuerto en autos . Quedamos sorprendidos y fuimos luego corriendo a la búsqueda de un auto de alquiler. L llegar había un hombre joven que discutía con la mujer que atendía el lugar, quedaba un solo auto , enorme y él no quería abonar tanto dinero. Hicimos un trato por que él iba a un sitio cercano al nuestro y los tres tomamos el auto |
Yo estaba caliente pues llovía afuera la temperatura era alta y debíamos viajar con vidrios empañados, yo vestía un top banco y una minifalda tableada rosa . Estaba excitada y aburría , empezó a conducir el muchacho, dijo que se llamada Fabricio Vargas , iba a ver a su padre que estaba muy enfermo , la lluvia no cesaba . Yo iba sentada en el asiento de al lado del conductor dialogando con Fabri , era simpático, divertido y muy atrevido con sus miradas .Siempre me miraba el escote del topo, mis pezones sobresalientes o cuando yo me posicionaba con mis piernas, observada mi tanguita roja . Aburrida , caliente empecé a jugar sutilmente con mis movimientos y sus miradas. El juego continuó cuando me tocó conducir a mi y el se sentó al lado mío aunque con menos intensidad pues yo estaba concentrada en el manejo. Su audacia fue increíble observando que mi esposo dormitaba en el asiento trasero , osó sutilmente acariciarme una pierna. Al llegar el turno de que condujera Henri , yo me fui al asiento trasero del vehículo a dormir y serenar mi cuerpo.
Al anochecer a lluvia no cesaba y a la salida de un pequeño pueblo nos detuvo la fuerza de seguridad debido a que los desbordes de los ríos imposibilitaban continuar la marcha.
Grande fue nuestra frustración , debimos regresar a aquel pueblo que tenía interrumpido su servicio de telefonía y energía eléctrica por la lluvia. Apenas conseguimos un habitación con baño privado en una casa de familia con tres camas .Como pudimos la gente nos ayudó para conseguir cervezas, fiambre y pan y cenar algo a la luz de las velas.
Al llegar a la habitación sin luz, mi esposo se tiro sobre la una cama y enseguida durmió, yo me dispuse a bañarme .Necesitaba una ducha y tocarme , alcanzar mi clímax para seguir relajarme y poder dormir. Me recosté contra una pared, el vapor lo inundaba todo cómoda en esa posición y mis ojos permanecían cerrados, ms manos volaron por sobre mi cuerpo en forma casi etérea. Yo mezclaba caricias con leves masajes, estaba erotizando toda mi piel, encendiendo mi carne, dejando estelas de fuego por donde pasaba. Era todo tan suave, tan mágico que parecía irreal.
Mi abdomen pasó a ser el templo de mi máxima atención. Lo acariciaba una y otra vez, dejo resbalar mis manos por él y descender hacia mis muslos. Subía y bajaba por ellos, y sentía que mi sexo estaba comenzando a humedecerse de una forma increíble e introduje mis manos en él.
Mientras estaba sumida en esos pensamientos con los ojos cerrados, sentí que un cuerpo se aproximaba y enorme fue mi sorpresa cuando ese cuerpo se me acercó lentamente y se adhirió al mío por mis caderas me tenía con fuerza sin dejarme girar para ver quien era ni que pasaba.
Tardé unos minutos en pensar quien me estaba punzando por detrás, al sentir el garrote duro , diferente en su tamaño al tacto contra mis caderas
Mientras dejaba actuar a esas manos, miraba hacia adelante y hacia los costados sin terminar de comprender como mi esposo continuaba durmiendo y yo no me escandalizaba al entender lo que sucedía en medio de esa ducha .Otro hombre empezaba a invadir mi cuerpo .
No duro mucho mi cuestionamiento porque esas manos me estaban mareando, esas manos habían abandonado m espalda y se dedicaban a mi clítoris y me empezaba a obligar a abrir mis piernas . Los gemidos de aquel varón que la acariciaba se mezclaban con mis caricias.
Mi necesidad de aferrar las caderas de aquel hombre fueron más fuerte que cualquier cosa pero más aun, las de rozar ese pene que me estaba enloqueciendo sin piedad.
Estiré mis brazos hacia atrás, tomo con mi mano derecha el buen pedazo viril que me acariciaba y después de ubicarlo estratégicamente entre mis piernas, tomé las caderas masculinas y las pegué a mi cuerpo, dejándome sentir esa dureza en toda su dimensión presionando desde atrás.
Perdida en aquella sensación, dejé que las manos fuertes del que en ese momento era mi hombre, recorrieran el camino que antes habían recorrido mis caricas .
En mi gozosa desesperación dejé que su falo entre sin obstáculos a mi vagina, sentí que se abría paso soberbio, impiadoso haciéndome desprender gemidos y susurros.
Adoro cada lamida de esa lengua masculina que recorría sus hombros y aquellos dientes s que mordían los lóbulos de sus orejas ; ardí de deseo con el aliento cálido de ese hombre que no cesaba de tocarme, de penetrarme a con su sexo.
Supliqué silenciosamente por más, anhelaba cada gota de semen que aquel hombre pudiera derramar en mi vagina, quería acariciarme yo misma y mezclar su flujo con todo el semen que aquel extraño pudiera regalarle.
así, sin noción del tiempo transcurrido nuestros cuerpos de movieron, se acariciaron, se humedecieron, se dejaron llevar por oleadas interminables de placer .... casi las mismas que me habían despertado a masturbarme sola.
Él me sacudía con dureza me decía : puta , te gusta y yo caí en múltiples orgasmos mientras el me daba , me daba hasta sentir su semen explotar y rebalsar entre mis piernas.
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