Lo habíamos hablado cientos de veces. ¿qué harías ante una infidelidad?, pero yo jamás pude tener el coraje de encárarlo y llevaba…llevaba…mucho tiempo siéndole infiel…
Escuché sus pasos, el tintineo de su llave, el giro en la cerradura, y fui a recibirlo como cada noche. El sonrió. De un modo extraño, desconcertante. No se veía cansado,como de costumbre .
Me miró de frente, a los ojos y misonrisa se congeló de pronto. ¿qué ocurría, sospechaba algo?
Impasible me tomó por el brazo, me acercó y me besó, con más Goyoa que pasión.
"Pero... ¿qué...que..?"-balbuceé a duras penas separándome timidamente.
antes de que me diese cuenta, él había deslizado su mano por debajo del pantalón, rumbo a mis nalgas y me atrajo hacia sí.
"Nada, cariño...tengo una sorpresa para ti, un regalito"-
Seguidamente, un paquete voló desde las manos de él hasta el centro de la cama.
Aturdida,lo volví a mirar, con sorpresa , preocupación...mientras mi mente no paraba de repetir: "lo sabe, lo sabe"
Sentí la fuerza en su brazo mientras escuchó: "Vamos, póntelo"
Aquella tela de latex negra tembló en mis manos durante unos segundos.
¡¡¡Vamos, póntelo, ¿no me has oído?!!!- me sobresalté por la fuerza y el tono de su voz.
Al tiempo que la puerta se cerraba, comencé a desnudarme con rapidez... suplicando mentalmente que esto no fuese nada de lo que yo estaba pensando
Dos hielos caían en un vaso de cristal, el sonido de una bebida que se deslizaba y él cerca, mucho más cerca, los pasos de nuevo.
"Pero...cariño..."- intenté decirle con mi mejor imagen de mujer fatal.
"shhhh"-me acalló él, mientras depositaba el vaso en la mesa de luz - "Túmbate...y déjate llevar"
Obedecí lentamente. sintió la presión de ese pañuelo que él le había regalado en sus ojos, demasiado fuerte.
No protesté.
"Vamos, cariño...dime quién es, dime su nombre..."- me susurró al oído.
"Pero...de qué demonios me..."- intentó ella.
No hubo respuesta.
En su ceguera, tan solo el contacto de su almohada sobre su cara, al tiempo que él la penetraba salvajemente. Con más Goyoa que pasión…
"¡¡¡Dímelo!!!"-volvió a gritar él, pero no podía respirar, mi cuerpo comenzó a agitarse con fuerza, solo intentaba respirar y sentir su falo dentro como una daga .
Segundos después él aflojó sus músculos, ya no forcejeaba... Jadeando, apartó la almohada y me contempló , depositó un suave beso en mis labios.
Tomó un trago del vaso de la mesita , me dijo no saldrás más de esta habitación puta…así solamente yo te poseeré…sentí como me ataba a la cama y como sus pasos se alejaban…