I
Me había sorprendido con su visita a la casa de mis suegros el día 31 de enero después de las doce para brindar. Me impresionó su porte, su autoridad y seguridad, si bien deduciendo que era el sobrino de mi esposo, no debería superar los 23 años , quizás tuviese bastante menos, yo no prestaba anteriormente atención sobre él.
Sin embargo, aquella noche me cautivó con su presencia varonil, atlética, su simpatía espontánea y fresca .Hacía bastante tiempo que no lo veía, mas de 5 años y se lo notaba tan viril, tan potente y tan bello. Me quedé atónita observándolo y un poco excitada, porque sabia que ese chico , el sobrino de mi esposo no dejaba de mirarme en ningún momento, menos aun cuando Carlos, mi esposo , estaba a mi lado.
De ahí en mas me costó concentrarse porque , Rodrigo, así se llamaba, iba y venia deambulando por la mesa y cada vez que pasaba por delante de mis ojos, me echaba miradas francamente lujuriosas, cada vez me convencía mas de que su presencia me estaba excitando y que el sobrino de mi esposo me estaba buscando, de la forma en que fuera, pero me buscaba, algo se estaba produciendo entre él y yo .
Preferí no decirle nada a mi marido para que no se hiciera mas evidente así que opté por disfrutar de aquel momento, sin pensar en lo que vendría después.
Me encanta el coqueteo, decidí hacer algo mas para probar hasta donde llegarían las cosas y aduciendo calor me desabroché un botón de mi blusa , conciente de que mis lolas lucirían magníficas y desafiantes.
Y Rodrigo seguía pasando, disimuladamente, cuando me vio , noté que sus ojos brillaron, que estaba aprobando tácitamente lo que veía y sentí que mis pechos se irguieron aun mas y sentir mis pezones erectos rozando la tela del corpiño me excitó mas.
La mesa se fue quedando sin gente y tuve que concentrarme para seguir la conversación de mi cuñada y luego decidí levantarme para ayudar a retirar y lavar la vajilla , ahí perdí de vista al muchacho.
II
Cuando era la hora de retirarme fui a buscar mi cartera que estaba en una habitación , me di vuelta para levantar la cartera y por detrás sentí una voz muy varonil
- ¿ Sabes que te estoy esperando, verdad?, era Rodrigo sin dudas.
- No ¿ Por que ?, respondí siguiendo el juego y con voz sensual.
- Porque desde que te vi hoy en la mesa quedé hipnotizado por tu belleza.
- ¿Y para que me esperabas?
- No se, vos diras ….. porque no me vas a decir que no te quedaste también pensando en el efecto que provocaste en mi ¿verdad ?. Sabes que me mirabas de la misma forma en que yo a vos .
- Puede ser …., pero ahora tengo que irme, me espera mi esposo, por si no lo sabes , tu tío. Y estamos en casa de tu abuela, mi suegra ¿no? .
Mientras decía esto Rodrigo se me acercaba peligrosamente y yo , a pesar de eso, no me movía de mi lugar, estaba parada esperando que el siguiera avanzando, me gustaba la forma en que el me miraba y mas me gustaba todavía las sensaciones que eso despertaba en mi cuerpo.
- Tienes un cuerpo increíble, me dijo al oído porque mientras él hablaba cada vez acortaba mas la distancia entre ambos.
- Cuando quise reaccionar, las yemas de los dedos de Rodrigo estaban acariciando mis brazos y las preguntas comenzaron a invadir mi mente. Seria posible que llegara tan lejos, en casa de su abuela, con su tío a pocos pasos
- ¿ Te gusto?
- Sabes que si, sino no te permitiera hacer esto, peor no es el momento , ni el lugar Las manos masculinas ya habían abandonado los brazos y me rozaban despacio el contorno las lolas.
- ¿ Que diría tu tío si viera esto?
- Nada, no lo va a saber, yo no se lo diré y vos creo que tampoco .
Me costaba hablar porque el deseo porque esas manos siguieran su curso se estaba haciendo notar en mi tono de voz, estaba hablando en forma entrecortada.
- ¿Sabes que tenes unas tetas magnificas ?, siempre las deseé
- Hummmmmmmmm, si…– llegué a decir casi sonriendo.
Ahí no me dio tregua., Rodrigo me arrastró aun pasillo y luego me sacó por una puerta de servicio afuera y de allí me estrujó dentro de un galpón donde se aguardaban herramientas y utensilios de jardinería.
Arrinconada contra una pared, dejé que sus manos me tocaran por encima de la ropa, que recorrieran mi cuerpo como se le antojara y la verdad es que no lo hacia nada mal. En lugar de sentirse culpable por lo que estaba haciendo y por Carlos, pensar en él y en lo que vendría después, me excitaba mas aun.
Para ser sincera me sentía algo puta y esa sensación me volvía loca. Cuando estaba sumergida en esos pensamientos y gozaba de las caricias de Rodrigo , escuché que mi esposo me andaba buscando. Por un momento titubeé , pero las poderosas manos de Rodrigo me habían tomado la nuca y me llevó a su boca y la abrió con su lengua sin pedirle el mas mínimo permiso.
Dejé que mi lengua jugara en el mismo terreno y le lamí los labios, empapé con mi saliva la boca que me devoraba y mordí ansiosa pero suavemente los labios carnosos que me tentaron desde el primer momento en que los vi.
Me encantaba besar así y mas ahora, que le agregaba el morbo que mi esposo estaba buscándome y que la boca de mi sobrino me estaba chupando la mía mientras que sus manos me acariciaban las nalgas de arriba hacia abajo una y otra vez. Apoyada como estaba contra esa pared, abrí mis piernas lo suficiente como para allanarle el camino y ubiqué las mías en la entrepierna masculina, mientras dejaba que ambas lenguas siguieran su camino húmedo hacia la boca del otro.
Era sensacional para mi y extremadamente excitante darme cuenta de que podía ser descubierta por cualquiera, que me estaba matando contra una pared, en un galpón en casa de mi suegros , con un sobrino de mi esposo a quien apenas conocía y que mi cuerpo respondía calentándose mucho .
Me divertía la idea de que, desde algún lado, se pudieran escuchar mis gemidos, los míos mezclados con los de él, avisando que había dos personas que estaban gozando de algo prohibido, a oscuras y escondidos.
Desabotonó todos los botones e hizo que mis tetas saliesen y bajando su boca hasta ellos, literalmente se dedico a comérmelos, mientras yo suspiraba de placer al sentir los labios de mi sobrino rodeando mis pezones, esparciendo su flujo sobre ellos y luego lamiéndolos como a un helado.
Sentía que Rodrigo era una criatura que comía a través de ellos, me enloquecía que los chupara de esa manera, que se animara a mordérmelos así, que mis pezones desaparecieran bajo sus labios y que de pronto aparecieran estirados de esa manera.
Los sentía duros como piedras y sabía que quería más. Y tuvo mas, porque mientras uno era lamido y mordido, el otro era manoseado.
Mis propias manos solo atinaban a dirigir la cabeza de mi sobrino a donde quisiera su próxima caricia o su próxima lamida y esa cabeza obedecía a mis reclamos.
Me calentaba con el sonido de la boca chupándome y sentía que mi sexo despedía cada vez más flujo.
Me agaché hasta dejar mi boca frente a la entrepierna del pantalón. Acerqué mis mejillas y acaricié la zona con mi cara, sintiendo con ellas la erección que prometía un momento de placer insuperable.
Mientras él me tomaba del cabello sujeto en la cola de caballo y empujaba mas hacia el cierre del pantalón, yo ya estaba lamiendo con mi lengua todo el contorno del sexo que presionaba la tela para quedar libre y ser saboreado a gusto.
Elevé los ojos hacia el rostro que me guiaba y cuando vi esa mirada de aprobación, lentamente con mis manos abrí el cierre, bajo el elástico del boxer y liberé el pedazo viril que salto frente a mis ojos majestuosamente. Brillaba la punta en la oscuridad, estaba completamente húmedo y el aroma a excitación que despedía era toda una invitación para comenzar a lamerlo.
Mientras lo hacia pensaba que le estaba chupando la pija a mi sobrino en la oscuridad, en casa de mis suegros , que estaba actuando como una puta y todas esas sensaciones me calentaban mas, hacían que me sintiera una perra descontrolada que solo quería gozar de esa locura sexual .
Le chupé la pija hasta que no dio mas, hasta que mi boca no se conformaba con lamerla de arriba hacia abajo y desde la punta a la base, lo hice hasta que sentía que quería tragármela entera y cuando lo hizo, miré nuevamente a los ojos de Rodrigo ,y retomé una de sus manos y la conduje que me acaricie el clítoris y se meta en mi cueva, para que sienta mi húmeda y mi desesperación mientras me metía sus manos en mi concha mientras tenia alberga metida hasta la garganta.
Verme así arrodillada frente a el, comiendo su verga y sintiendo sus manos meterse en mi concha me hicieron enloquecer y Rodrigo se reacomodó para que todo fuera mas rítmico y agitado.
La voz de mi esposo buscándome me taladraba, estaba muy cerca, cuando Rodrigo estalló llenándome de leche la boca, mientras sus manos apuraban el tránsito dentro de mi concha y empecé a tener un hermoso orgasmo.
Casi al mismo tiempo la voz de mi esposo parecía entrar galpón, como pude despacio fui me, ayudada por Rodrigo.
Que tuvo un gesto descomunal cuando salió corriendo afuera y se llevó e un brazo a mi esposo aun costado para sumarle confusión y lo distrajo.
Yo aproveché la situación, salí bordeando el galpón por la parte opuesta y tuve la suerte que pude meterme en un baño auxiliar, para terminar de acomodarme, allí terminé de saborear el semen de mi sobrino, me acomodé y salí despacio.
Al encontrarme con mi esposo le dije que estaba descompuesta en el baño por todo lo que había comido y fuimos a casa sin ningún inconveniente.
III
Al día siguiente llegamos a las 11 horas a casa de mis suegros y me dediqué ala rutina de siempre luego de dialogar con todas las mujeres, Empecé a ayudar en poner la mesa, el día estaba muy caluroso, y como hay piscina en aquella, casa, me puse una bikini y una solera breve sobre ella.
Cuando ya estábamos sentándonos en al mesa se agregó Rodrigo que se me acercó a saludarme y me dio un beso entre l mejilla y el comienzo de la comisura de mis labios.
Después consiguió sentarse frente a mi y empezó a mirarme como comiéndome con sus ojos .No pude evitar sentir como me humedecía internamente.
Me costó concentrarme en los diálogos mientras almorzábamos, y cuando hubo que ofrecer el postre me reiré pata ayudar y para baratar de distraerme y salir de ese estado que la mirada de Rodrigo me producía.
En la sobremesa todo se fue disipando, algunos sin esperar la digestión se metieron en la piscina, mi esposo s retiró a hacer la siesta a la habitación que tenía de pequeño en casa de sus padres. Yo me quedé dialogando con mi cuñada y otras mujeres, hasta que me retiré al baño, no se si lo hice por instinto peor fui a uno de la planta alta, ala salida estaba él.
Sin preámbulos, los dos sabíamos muy bien lo que queríamos y estábamos muy calientes. Se oían las voces de la cocina, el ir y venir de las personas en la casa
Enloquecimos besándonos, como pudo me saco al solera y de pronto me levantó de los hombros, me clavó contra la pared y me arranco la bombacha de la bikini, me sujeto las piernas alrededor de su cintura y me penetró, sin darme lugar a nada, sin tiempo siquiera para respirar.
Sentí que esa enorme pija se clavaba en mi interior, lancé un grito de placer desmedido pero no me importó nada, en verdad nada me importaba en ese momento más que gozar y gozar, pasara lo que pasase.
Y las embestidas se sucedieron una y otra vez, cada vez más fuerte mi espalda chocaba contra la pared y cada vez más fuerte mis lolas bailaban frente a los ojos y la boca de mi sobrino que me estaba cogiendo magistralmente.
- ¿Querías gozar, no? ¡Bueno, goza entonces, puta! Sos muy perra, ¿sabias tía? Solo una perra como vos se puede entregar así.
- ¿Si? ¿No te gusta?
- Siiiiiiiii ¡!
- Entonces seguí, háceme mas perra todavía
Que me tratara de esa forma me calentaba mas me dejé coger salvajemente, dejo que mi sexo se abriera como una flor para recibir a esa pija maravillosa que no paraba de entrar y salir sin dificultad, por lo lubricada que estaba la zona y por la facilidad de tener las piernas así abiertas, rodeando la cintura masculina.
Siempre me había excitado la idea de tener un sexo rápido, salvaje, intenso alocado, en una situación que me pudiesen ver
-Me encanta que te dejes coger así….
-A mi me encanta que me cojas de esta manera, seguí, seguí
Y los movimientos no cesaban, las embestidas dentro de mi cuerpo no se terminaban y me encantaba sentir esa pija dura clavándose en mi concha, era realmente lo que había esperado siempre.
Cuando la posición ya me estaba haciendo sentir cierto cansancio y el deseo sugería mas, el me bajo de su cintura y sin preguntar nada mas, se apoyo el contra la pared y me ubicó dándole la espalda, hizo que doblara mis rodillas, que apoyara las manos en el borde de la bañera y quedé con mi culo femenino a su disposición
-Me gusta tu culo también, ¿sabes?
-Dale si te gusta
Escuchaba mi propia voz diciendo esas palabras y me excitaba mas, estaba dejando salir lo peor y lo mejor de mi esencia de hembra.
Después de mojar un dedo en mi flujo y humedecer el agujero de mi culo, acomodo mis caderas y prácticamente me montó por atrás, dejé que su pija se metiera dentro de mi ano sin piedad. Yo estaba descontrolada, no dejaba de mover mis caderas al compás de cada entrada de su pija en su culo, estaba apoyada sobre mis manos, con las piernas semi flexionadas, las tetas sueltas que se sacudían con cada embestida pero así y todo, no dejaba de calentarme cada vez mas, no dejaba de sentir que mi sexo manaba flujo por todos lados, que mis muslos estaba mas mojados que antes y que me sentía muy puta y eso me superaba.
- Movete, movete así, como toda una puta ¡!!!
- Si, si, si……. Soy puta, me encanta que me cojan de esa manera. seguí, seguí, dale, dame mas ¡!!!!!
Vuelve a oírse gente entrando y saliendo a escasos metros y peldaños de la escena que ambos representamos…gente que podría escandalizarse al verme hundirme y entregarme a mi sobrino mientras Rodrigo me tapa la boca con fuerza para evitar que mis gemidos los adviertan de lo que ocurre...
En cualquier momento... ahora, después, nunca.... alguien, todos, nadie... puede subir por la escalera y presentarse sin avisar y ver el espectáculo de la blanca y tersa redondez de mi culo abierto entregado a la pija de mi sobrino.
Y el continuó dándome por atrás hasta que nuestros cuerpos no soportaran mas convulsiones, hasta que él cuerpo de el se monto prácticamente sobre mi espalda y sujetándose con sus manos de mis tetas, me regalo una acabada impresionante dentro de mi culo.
La sensación de la leche de mi sobrino inundando mi culo, rebasándolo me provoco otro orgasmo. Mis piernas aun temblaban cuando logré incorporarme.
Carmen