Salí de mi casa muy temprano, necesitaba encontrarme conmigo misma y el ambiente en mi casa no me ayudaba, estaba algo distanciada de mi esposo por celos. Había preparado todo esa mañana para hacer natación.
Una vez que llegué a la piscina me quedé viendo el agua, solo había llegado yo, algo raro, pasaron apenas unos minutos y empezó a llegar gente. Yo me senté en una de las sillas y me quedé pensando en mi esposo, en Pablo ,y en "Joel", en mi juramento de siempre ser fiel a mi esposo.
Me dispuse a quitarme la pequeña falda que cubría la parte inferior de mi bikini.
Entonces imprevistamente se me acercó Joel, el muchachito de 20 años que andaba acosándome en los últimos días
-Hola, ¿Qué haces por acá?
-Vine a nadar .
Nos miramos y era obvio que me caía muy bien, había algo en él que hacía que le tomara aprecio.…
-¿Alguna vez has puesto bronceador?
-Sí. A mi mamá.
-A mi mama le gusta broncearse, me llama mí o a mi papá porque decía que los otros hombres son pícaros
-O sea que ¿tú no lo eres?.
Pero bien que me había visto y hasta me atrevería a asegurar que se le estaba parando, aunque mi bikini no era muy pequeño porque así nomás no uso pequeños, este se veía muy bien, la gente estaba en lo suyo, quité lo que cubría la parte superior del bikini y de nuevo se quedó viendo. Yo me recosté boca abajo y comenzó a ponerme el protector solar , sus manos suaves pasaban por mi cuerpo acariciándolo, como se lo hacía a su mamá me explicó.
No sé cómo explicarlo pero al estar en tan poquita ropa me vino una excitación que no podía explicar, algo desconocido, recordé lo vivido con Pablo y Gabriel, era extraño sentir eso en ese momento.
-Más despacio, vas bien, así.
-Que bien que le guste.
Las horas empezaron a transcurrir y no podía sacar de mi mente las escenas ni la excitación.
-¿Ah que bien, y tu mamá?
-Está del otro lado de la piscina.
Que raro se sentía, pensaba en ir a casa para que me cogiera mi esposo, pero estaba muy lejos de casa para llegar rápido, además esta distanciado de mi esposo, no sé por qué se me daba por abrir las piernas.
-¿Señora y es usted casada?
-Sí, mi esposo trabaja todo el día por eso no me acompaña.
-¿Qué edad tiene usted?
-A una mujer nunca se le pregunta la edad.
Pensaba por momentos que podía controlar mi excitación.
La horas pasaron rápidamente y ya eran como las 3 de la tarde cuando llegó una parejita dándose besos, de lo más calientes, la chica tendría como 16, él 18 o más, se notaba que tenían muchas ganar de estar solos.
Recuerdo que estuvieron así por más de una hora.
El momento cumbre de todo fue cuando yo estaba por salir de la piscina, los vi del otro lado besándose, en una de esas apretadas, me di cuenta que la chica se inclinaba poco a poco formando un ángulo de 40 grados entre su nuca y el final de la piscina, el chico estaba frente a ella, se besaban y hubiera jurado que la estaba comenzando a penetrar.
Lentamente el chico subía y bajaba, ella lo abrazaba y el agua cubría lo que parecía ser un coito.
En ese momento el calor de mi cuerpo comenzó a aumentar, mis pezones se pusieron duros, duros de verdad, sentí mis piernas acalorarse a pesar de estar en la piscina.
Debía hacer algo, urgente, aunque sea debía satisfacerme yo sola, debía ir al baño y es que nunca había visto algo así, tirando en la piscina, qué calor me daba.
Salí de la piscina, no sin antes darles la última mirada a ese par de calentones. Eran como las 4 y 50 de la tarde y ya se había retirado la gran mayoría de las personas, solo quedaba la parejita, unas señoras que se estaban vistiendo para irse y la familia del chico que también se iba.
Caminé despacio, llegué a la puerta del baño y me dirigí a los inodoros, el baño estaba completamente vacío, entré a uno de ellos y me senté sobre uno, sin quitarme el bikini, toqué mis muslos, pensaba en lo que estaban haciendo ese par.
De pronto sentí unos pasos lentos acercarse a mi sitio, pensé que era cualquier persona, llega a mi sitio y abre la puerta, era el niño que me acompañaba, me sorprendió su presencia y no tuve tiempo para reaccionar, sin perder tiempo se metió donde yo estaba y juntó la puerta.
Me llevé un gran susto cuando lo vi entrar, él me miró y puso seguro a la puerta.
-Oye no puedes estar aquí, vete.
Mi cara era de asombro y él lo notó, estaba completamente sorprendida por lo que estaba ocurriendo.
Me paré, pero me tomó de la cintura y me sujetó.
-Me gustas, por favor déjame estar contigo.
-Oye, no seas atrevido, vete…
-Eres muy hermosa, te quiero…
-Por favor sal… puede venir alguien…
Me sostenía de forma que su cara quedó viendo a mis pechos y el resto de su cuerpo pegado al mío, yo no sabía qué hacer, podía sentir su pene bien parado debajo de su ropa. En ese momento solo me dejé llevar por lo que sentía y me había provocado él.
-Que quieres, dime.
-Quítate todo.
Al escuchar eso mi respiración se detuvo, de solo pensarlo me excitaba mucho, me imaginé haciéndolo en el baño por un segundo.
-No sé...
No terminé de hablar y el bandido se bajó el short, quedó su miembro colgando enfrente de mí, me puse nerviosa, estaba bien parado y era super abundante , se me acaloró la cara.
En actitud, débil, de rechazo volteé la cara para no mirar su grueso pene, pero lentamente fui cediendo hasta verlo completo. Si quería verme desnuda no se iba a poder porque nunca me atrevería a hacerlo, pero como me caía tan bien y por querer hacer una travesura hice algo incorrecto.
-Está bien, solo te dejaré ver esto.
Dicho esto levanté la parte superior del bikini, mis pechos quedaron al aire y él los vio, acercó sus manos y los toco suavemente. Al sentir sus manos donde nunca me hubiera imaginado que llegarían a estar mi excitación era evidente y el estar en un sitio tan reducido y con ese peligro me hacía vibrar. Llegó a besar mis pechos, no sabía qué estaba haciendo ahí, debí haberme ido.
El aire que sentía por mis pechos me hacía sentir más duros los pezones.
-Quítate todo.
-No, que pena, puede venir alguien.
Pero otra vez me interrumpió, bajó sus manos a mi trasero, se mandó completamente y empezó a quitarme el bikini, me sentí tan bien que al momento de querer evitarlo no tuve fuerzas. El aire esta vez rozaba mis nalgas, nunca me había sentido así.
-¿Cómo hiciste para entrar aquí?
-Ya todos se fueron, el portero viene a cerrar en una hora.- Me decía mientras tocaba mis nalgas.
-Saca tus manos de ahí...-Le dije mientras sostenía mi bikini que el atrevido se empeñaba en tirar abajo.
-¿Cómo te atreves?
-Hago lo que quieras pero déjame verte...
-Ay, como te comportas, le voy a decir a tu familia.
-Mi familia ya se fue, yo siempre me quedo a seguir nadando, hasta la pareja que estaba besándose en la piscina se fue.
-¿Estas seguro?-Le dije al momento que bajaba la guardia.
-Claro que sí, yo vi cuando se iban.
El calor de mi cuerpo era insoportable, es muy sucio decirlo pero en verdad quería quedarme calata y que me metan el miembro hasta el fondo, como extrañaba a mis amantes y a mi esposo. Me quedé muy quieta al saber que sí estaba dispuesta a hacer una locura en ese momento, mi cuerpo lo reclamaba.
-Ay no, debo irme ya...
De un impulso lo hice a un lado, subí mi bikini superior e inferior, abrí la puerta y salí rápidamente con la idea que si hubiera permanecido unos segundos más ahí ya estaría siendo penetrada por este casi desconocido niño.
De hecho cuando caminaba hacia mi silla no pensaba en otra cosa, mi bolso estaba en su lugar, solo debía cambiarme e irme.
Me senté y deseé en verdad estar en casa.
Caminé hacia otro baño más alejado que recuerdo usaba, pero estaba cerrado, debía regresar al primer baño. Cuando regresaba a la silla él estaba esperándome. No quería admitirlo pero en verdad quería tener sexo esa tarde, mi cuerpo ya no resistía y él estaba dispuesto.
Ya sentada otra vez empezamos a conversar.
-¿Siempre haces lo mismo?
-No, solo cuando te vi entrar al baño me dejé llevar.
-Te ibas a ganar unas cachetadas bien fuertes.
-Te digo la verdad: Me muero por ver tu cuerpo desnudo, te he estado viendo todo el día y tienes un cuerpo maravilloso...un cu...
-Anda dilo, las cosas como son, qué palabra ibas a pronunciar... no me molesto te lo prometo - La verdad es que quería escuchar que me tratara así.
-Tienes un culo riquísimo- Me miraba a los ojos y yo a él.
-¿Sí, y qué más?
-Tienes buenos pechos, tu culo está para romperlo...
-Así que eso piensas... ¿Dime, tú quieres romperme el culo?-Ya estaba excitada por estar hablando estas cosas, sentía cómo se endurecía el clítoris.
No podía creer que yo acababa de decir esas cosas: "quieres romperme el culo", me sentía mareada.
Me miró a la cara de nuevo, pensó dos veces para decirlo...
-Sí...
-Pues es una pena porque ya me voy, piensa en mí, quizá nos volvamos a ver algún día.
-Pero yo quiero hacerlo ya.
-¿Me quieres romper el culo ahora?-Me excitaba escucharlo y decirlo.
-Si, atrás hay un cuarto yo tengo las llaves.
Que atrevido pensé, es decir que si yo le decía que ya este chiquito se me tiraba encima.
Sin decir nada entré a un baño, que era el mismo de hace un rato y ni cerré la puerta. Ya me imaginaba que el vendría detrás de mí y así lo hizo. Al sentirlo abrí despacio la puerta, él se dio cuenta y entró de inmediato. Se me pegó como chicle y otra vez tenía mis manos sosteniendo mi bikini para que no se deslizara por mis piernas y luego al suelo. Sentí su bulto pegado a mi entrepierna, no me quedaban fuerzas para seguir resistiendo, mi bikini ya estaba dejando ver el inicio de mis bellos, estaba caliente y de pronto me vino a la mente esta frase:
-¿Y por qué no?
La frase retumbaba en mi cabeza mientras sentía cómo la bikini bajaba por mis muslos y llegaba a mis rodillas… Me había quedado casi desnuda enfrente a él , mostrando mis intimidades, parecía como si estuviera soñando o estuviera inconsciente.
-¿Qué quieres hacer?
Subí mi bikini y a él lo separé un poco de mí, sentía cómo el pecho me latía, qué nervios.
-Quizá te pueda dar otra cosa… siéntate.
Obedeció y ahora pude ver su grueso miembro muy bien, estaba bien duro, nada mal.
-Me agaché y lo observé, ya no resistía y acerqué mi boca hacia la cabecita, lo toqué con mi mano derecha, estaba bien caliente y parecía una piedra.
Todas las cosas que me pasaban por la cabeza, he debido volverme loca, solo así puedo explicar que en pocos segundos mis labios recorrían el glande de esa estaca, recordaba cómo se cachaban a la niña de la piscina, cómo lo disfrutaba ella, cómo hubiese querido estar en su lugar.
-¡Vamos, chúpalo…!
Al momento que me imaginaba siendo clavada en la piscina la cabeza de su pene entraba entre mis dos labios, sentía su sabor, ese líquido pre-seminal manchaba mi boca y me hacía sentir un olor a sexo que me calentaba más.
Se me humedecía la intimidad y mis labios ya llegaban a la mitad de su pene, luego subía para luego bajar.
-¡Que rico, tan bonita y me la estas chupando!
Sentí su cuerpo vibrar por el contacto con mi boca, se estremecía con cada chupada que le hacía.
-Ohhhh….. ahhhh…. Así….
Yo no podía hablar con la boca llena, solo escuchaba que su respiración se agitaba mucho, igual que la mía.
¿Cómo puedo estar haciendo esto?- Qué me estaba pasando me preguntaba yo misma.
Me acomodé mejor y esta vez me la metí completa a la boca, suavemente, como si estuviera acariciando su miembro con toda mi boca, lo sentía tan tieso que mi vagina moría por tenerla dentro ya mismo. Sentí la cabeza llegar a mi garganta. Atravesada por la boca era una excitación tremenda la que sentía.
De hecho que estaba caliente y con ganas de que me cojieran, lo deseaba como munca.
¿Y ahora cómo se lo pido?... ¿Qué debo hacer?
Estuve así un rato (cinco minutos), al ver que ya no aguantaba más y se vaciaba me la saqué de la boca y lo masturbé con la mano (¿Qué estoy haciendo? Yo misma me preguntaba). Sentí toda esa leche en la mano, ay… dije, lo besé en la boca y aprovechó para apretarme a su cuerpo, agarrarme el culo e insinuarme que me le entregue de una vez.
-No – Dije.No, mejor no. Tú sabes que soy casada.
Me levanté y me abrazó, ese beso me ponía caliente, me arrimó a un lado y con su miembro apretaba fuerte contra mi conchita , felizmente que tenía el bikini puesto, lo acomodó mientras yo me hacía la desentendida al no poner ninguna resistencia.
Una vez que estuvo en dirección a mi concha lo comenzó a mover como si me fuera a penetrar, en ese momento me quedé sin aire y solo sentía cómo su cabeza presionaba una y otra vez mi vagina por encima de la tela.
-Ahhhhh… ¿qué haces? … huy…ahhhh
Los suspiros se me escapaban, no podía contenerlos.
Solo miré al techo, lo sentía tan duro, solo la tela impedía que me penetrara aunque yo ya me sentía penetrada, rogaba para que el bikini desaparezca pero no me atrevía a sacarlo.
Fueron momentos de un orgasmo indescriptible, abrí más las piernas y él lo hacía más fuerte.
-Ya para…paaaaaarrrraaaaa…
Ya casi sin aire (aguantando la respiración), lo separé de mí un poco usando las palmas de mis manos. Salí a la puerta del baño y en efecto no había nadie, me arrepentí de no haber seguido pero seguía con las mismas ganas. Él estaba detrás de mí y nos miramos a los ojos.
-Te dije que no había nadie, ven…
-No le cuentes a nadie –Le dije.
Sin decir nada volví a donde estábamos, me senté en el inodoro y abrí las piernas, sin darme tiempo de pensar nada se metió entre mis piernas, yo sentía un calor insoportable y me quite el corpiño , mis pechos quedaron libres y él los tocaba. Comenzamos el mismo juego, metidita sin poder hasta que me separó la tela a un costado, cogió la cabeza de su pija y la introdujo dentro de mí.
-Ay… ay… ay…
-Yo soy una mujer casada…saca eso… ahhh… ahhh…
-Hummm… ahhh…
-Por favor sácalo no seas malo…
Ni modo, mi cuerpo no me obedecía y en vez de empujarlo mis piernas se abrieron más y más, mis brazos lo apretaron fuerte.
-¿Ya?, sácalo, anda- Le decía mientras comenzaba a meterme la mitad, aumentaba la velocidad, entraba con facilidad por lo lubricada que estaba, qué delicia, les juro que lo disfrutaba muchísimo. Me acomodé y lo empujó todo, mi columna se enderezó por un segundo al sentir ese fierro invadirme hasta lo más profundo, y todo por estar de regalona, mi valla caía vencida una vez más y parecía que iba a ser por goleada.
Me la metía con ritmo, parecía que ya lo sabía hacer, mi cuerpo temblada y ni sabía donde estaba, el calzón estorbaba, así que cuando esa carne salió de casualidad de mi agujero me paré y él me lo bajó con rapidez, cayó al piso y me lo terminé de sacar, me senté y seguimos con lo mismo.
-Ay ya no por favor, vete…
-Déjame seguir…
Esta vez entraba todo entero y con mis manos me apoyé en la pared, mientras él disfrutaba de mi concha y yo de su poronga.
Era gruesa, me dolía, no sé si por la timidez o por lo gruesa que estaba
-¿Ya?, déjame…uy… ay… como duele… auuu… ay…
Sentía el máximo placer recorrer por todo mi cuerpo.
Cerré los ojos y me concentré en sentir su grueso pene entrar y salir de mi concha, era muy rico. Sus suspiros se convirtieron en jadeos como los míos
-Ayyyyy… auuu… -Sus embestidas eran ya completas, lo metía todo, sus pelos chocaban con mi clítoris y su piel lo presionaba….
-Ahhhh… ahhhh… ahhhh…-Que rico… me cachas… ahhhh…- Mientras botaba mis líquidos casi a chorros, terminando este primer round.
Perdí el sentido del tiempo y del lugar, me puse a gritar como loca. Extenuada, sentía cómo paraba de meterla y su miembro latía dentro de mí, mientras dejaba toda esa rica leche en mi útero.
-¿Terminaste?
-Sí – Me dijo
-¡Pues no lo vuelvas a hacer!
Me limpié, me puse el bikini, mientras él me veía extasiado, contemplaba a la mujer desnuda que se acababa de tirar, salí de ahí, mi cuerpo estaba caliente, mis pezones erectos, quería seguir, pero no quería perder la decencia. Cuando vi que se acercaba a mi asiento me dieron ganas de abrir las piernas de nuevo, ahora estábamos afuera.
-¿Nadas? – Le dije.
-Sí. – Vi cómo su miembro estaba tieso otra vez, no habían pasado ni diez minutos.
Nadamos y nos quedamos en una esquina de la piscina, me calenté al recordar cómo le daban a la niña hace menos de una hora.
-¿Te gustó?
-No sé, ¿tú que crees?- La cosa se me hacía agua otra vez.
-Mucho, claro que sí.- Me dijo
-¿Lo harías en una piscina? – Le dije
Puse mi trasero en su entrepierna y comprendió todo.
Nadé hasta llegar al lugar donde minutos antes la niña recibía su "regalo". Como ya suponen él estaba detrás de mí, lo miré de frente y le di un beso, luego me puse de espaldas a él con el rostro en el final de la piscina, como si fuera a salir de ahí. Fue ahí cuando me punteó, sentí que estaba como hace rato, dejé que lo hiciera, dejé que me tocara mientras temblaba en el agua, no sé que va a ser de mí, pensaba.
Me sentía insegura por unos momentos al recordar que no debía hacerlo, pero quería, ¿Yo haciendo esto?, me preguntaba.
-¿Quieres penetrarme aquí? –Le dije con voz entrecortada que mostraba mi nerviosismo
Su cara se tornó roja y luego de un par de segundos escuché: Sí.
Di media vuelta, ahora mi trasero y mi espalda chocaban con el final de la piscina, de frente lo tenía a él.
Le di un beso que correspondió de inmediato, se juntó mucho a mí y Le dije: Espera un momento, abrí las piernas todo lo que pude y yo misma separé la parte del calzón que cubría mi vagina a un lado para que su pene pudiera entrar.
Me incliné para recibirlo y ahí estaba él, con su miembro otra vez al ataque.
-¿Nadie esta viendo de lejos?
-No nadie –Me dijo.
-¿Entonces qué esperas?
-Nada, ahí voy- Me dijo.
Mis piernas enroscaban sus caderas, él puso sus manos en el concreto como abrazándome, de ahí tomó impulso, mis manos también estaban en el concreto del final de la piscina. La cabeza de su pene fue acomodada por mi mano en la entrada y….
-Ohhhh… que rico….así… así - Le decía
Estuvimos así un pequeño ratito, disfrutando de un rico polvo en la piscina, en verdad lo deseaba mucho.
-Espera- Le dije.
Baje mis manos al agua y llevando mis rodillas los más arriba que pude me saqué el bikini inferior que incomodaba nuestras pretensiones. Me lo saqué por debajo del agua, nadie se hubiera dado cuenta si hubiera habido gente. Lo puse en el bolsillo de su short y mirándolo a la cara le dije:
-Ahora sí, qué esperas… apúrate antes que venga alguien.
De inmediato comenzó a taladrar en mi concha, primero la cabecita, y de un empujón todo.
-Ahhhh… ahhhh…. Fíjate que no venga nadie…ahhhh… ahhhh…
-De vez en cuando subía la cabeza para asegurarse, cada vez que le preguntaba si veía algo, pero más era lo que se dedicaba a dármelo, que rico.
-Si no hay nadie que vea, cáchame más fuerte…- le dije al oído.
Comenzó a darme como en el baño, era estupendo sentir su pija tan gruesa y dura friccionar mis paredes, era lo máximo.
-Vamos, todo, todo, no dejes nada fuera…ahhh…. ahhh… así, así mi amor…ahhh…!!!
-Ahhh… ahhh…
Su pija entraba sin compasión en mi concha, levanté más las piernas. Cerré los ojos para dedicarme a sentirla toda enterita, entraba y salía rápidamente, no quería que pare nunca, me comencé a mover para que la penetración sea más profunda.
-No pares por favor… así… métemela así ayyy…
-Que bonita eres, ufff… que cosas dices…
-Ayyy… sigue… sigue…
-Que rica eres, sácate todo , quiero verte las tetas… ahhh…
-¿Qué?, no me pidas eeeeso, así sí nos podrían veeeer… ay… ¡que rico!, daaaame así…¡Dámelo así…!... uyyy…ahhh… ahhh… ayyyy… duele… que bien papito…ahhhh… uyyyy… así… no pares…
-Si quieres que no pare, quítate todo …
-Esta bien, todo lo que quieras pero no pares, no pares… ahhh… que rico…
Es obvio que accedí a quedarme completamente desnuda en la piscina, apenas vio mis pechos me lo empujó con más fuerza, fue sensacional. Al terminar, dejó su leche dentro de mí, yo feliz, de inmediato me cubrí los pechos, de su bolsillo saqué mi prenda inferior y otra vez nadé al otro lado de la piscina. Las nuevas sensaciones que estaba experimentando no las cambiaba por nada, a pesar de ser de buena educación confieso que me gustaba demasiado para dejar de hacerlo.
-Ya era tarde y era mejor salir de aquel lugar. Me acompañó hasta la puerta, creo que en esos minutos lo que habíamos hecho se reflejaba en mi cara, pasé sonriente por la salida, me vieron contenta.
"Había descubierto algo nuevo en mí, y estaba dispuesta a experimentarlo y a disfrutarlo, atrás quedaron los remordimientos", ese era mi razonamiento.
Al cruzar la salida él cargaba mi bolso, empezamos a conversar.
-¿A donde piensas ir?
-A casa.