Fue un proceso hermoso de dos años, él siempre me anduvo rondando despacio como sobrevolando mis acciones, haciéndome notar que él estaba allí siempre cautivante esperando mi decisión. Pasamos paulatinamente de ser compañeros de trabajo a compinches, compañeros salidas. Cuando pudimos le robábamos tiempo al trabajo a nuestras familias para estar a solas y contarnos nuestras cosas.
Sin notarlo me fui sintiendo de una manera especial con él , empecé a aceptar en la hora del almuerzo ha hacerlo junto a él .Me cautivaba especialmente, su mirada cálida, su sonrisa franca y pícara. Su voz gruesa seductora muy viril y su manera de mirarme me han excitado por momentos, pese a mi confusión de principiante.
Cierto día mientras almorzábamos en un break en el trabajo , al oído me dijo que mis formas redondeadas y tremendamente femeninas, se desplazaban muy sensualmente. Que le encantaba como yo meneaba mi bonito y redondo culo y que me deseaba.
No sentí rechazo por sus palabras, ruborizándome me dejé llevar por sus palabras y noté como un buen bulto crecía bajo su pantalón. El me miró pícaramente y me llevó la mano discretamente sobre el mismo, me sonrojé , aunque sentir aquella dureza tibia me excitaba, era mi primera vez que tenía algo fuera de casa . Así lo ponen tus bonitas curvas, tu desenfado sensual sutil , tus gestos provocativos, tus movimientos de labios, tu lindo culito… me dijo.
Así me fui acostumbrando a su mirada diferente al resto sobre mi y a mirarme yo misma de manera diferente .Y empezaron entonces los primeros besos, las primeras caricias tímidas inicialmente , apasionadas y salvajes luego , los encuentros furtivos en los baños o el automóvil .
Todo fue progresivo hasta llegar aquel día que acepté ir a cenar a su departamento que preservaba de sus tiempos de estudiante universitario.
Me paré delante a la puerta de madera muy trabajada y sentí un hachazo en la cabeza que trató de paralizarme , aún había en mi resistencia a entrar debido a que sabía op presentía lo que iba a ocurrir . Un impulso interior sacó de mi el tapón que me obstruía me impedía avanzar. No sabía qué hacer con mi dualidad y mis contradicciones .Decidí continuar y actuar con naturalidad, tratando de liberarme de mis pensamientos .
La puerta del hall se abrió por lo que entré en el edificio. Mi instinto me empujaba a subir las escaleras , enseguida lo vi asomándose y sonriéndome , él me acompañó , como si temiese que en los últimos paso me arrepintiese. Entré en su apartamento con la cabeza baja , él me dijo que alegría que al fin vinieses, me encanta que te hayas decidido.
Él iba de un lado a otro en una cocina abierta a el único espacio que era su monoambiente. Me senté en su cama y él me pasó el mando de la tele. Empecé a jugar con él mientras observaba como se movía. Tenía el cuerpo menudo pero espectacularmente musculoso sin ser abrumador. Le notaba un poco nervioso, me miraba fugazmente mientras removía ollas y sartenes. Estaba preparando la comida.
Quise acortar distancias así que, después de ir a hacer pis, me puse a su lado y le interrogué sobre su comida . Estaba haciendo un risoto de hongos con arroz candeale , me incliné sobre él para oler .Él me hizo acomodar para que pruebe la salsa sorbiendo de un cucharón de madera. Aprovechó la proximidad para poner sus manos sobre mis hombros y acercar su cuerpo al mio , por detrás. Tardó segundos en girarse y besarme. Lo hacía casi con ansias, chupando mi labio inferior. Frotamos nuestros cuerpos. Mis manos no daban al abasto con ese cuerpo tan envidiable y sus ondulaciones musculares.
Nos quitamos la ropa el uno al otro, ahí, de pie, en la cocina. Dejamos nuestros calzoncillos para jugar un poco más. Froté su paquete y reconocí es pija enorme que endurecía perezosamente. Metí mi mano por dentro y toqué sus testículos. Sí, era verdad, eran increíblemente grandes, como los había imaginado al tacto y espisaod en los vestuarios del Gym . Nos seguimos besando e hicimos los pocos pasos que nos separaban de la cama. Nos tumbamos en la cama y nos desnudamos del todo. No esperé a tirar de su pija. Mi mano parecía la de una muñeca a su lado. Era realmente grande, en serio. Me besaba con mucha intensidad, casi mordiéndome los labios. Nos acariciábamos. O básicamente yo a él. Tenía una piel lisa, sin imperfecciones, y era todo músculo. Mis manos se deslizaban sin casi esfuerzo.
De repente saltó de la cama y corrió a la cocina donde seguía hirviendo el arroz y cocinándose lentamente . Aproveché para escanear su cuerpo con mis ojos, intentando grabarlo en mi memoria. Y también me ofreció ese momento que me parece tremendamente caliente de ver su pija dura pendular de un lado a otro mientras volvía a mi. Tick, tack, tick, tack.
Volvimos a abrazarnos y a besarnos con tanta fuerza que tuve que pedirle que fuera más suave. Empezaba a dolerme el labio inferior. Me quedé de rodillas con entrepierna ahí cerca de mío. Realmente tiene una soberana respetable erección. Me siento un tanto culpable, esto no se debe hacer,…pero me da tanto gusto. Desabrocho el botón del pantalón y bajo lentamente la cremallera. La mano se coloca por encima del slip sobresu pija . El calor de esta ya traspasa la tela. La acaricio levemente. Si no paro ahora, terminare masturbándolo o quizás…
El hace descender el pantalón y el slip por debajo de las rodillas, quedándome prácticamente aquella hermosa verga a mi disposición. Le tomé la punta muy hinchada y caliente con toda la mano, la acaricié lentamente y lo sentí estremecer.
Bajé la piel, poco a poco, hasta el fondo, para vertida su extensión. La subí nuevamente y la mano me tropezó con el borde del capullo, pues una verga bien cabezona . Me lamí la palma de la mano y la restregué por la punta. Repetí la operación varias veces hasta que quedó bien llena de saliva. Luego los movimientos, se hicieron acompasados y alegres. Arriba y abajo…unas cuantos movimientos….pausa…y una nueva serie. Le tomé los testículos y los apreté levemente, uhmmm que gustito…me dice él y yo volví a mis masajes . Mi mano se va animando, y cada vez con mas determinación e ímpetu sube y baja.
Coloqué la mano en forma de canal y con mucha parsimonia inicié unos suaves movimientos desde la base del tronco hasta la punta. Pasé la palma de la mano por la punta y volví a empezar, rodeándola bien con la mano. La desplacé hasta abajo del todo, haciendo golpear el borde de la mano con los huevos. Luego la subí lentamente….hasta que mi mano pasa por encima del borde del capullo y lo tapé parcialmente. La volví a bajar y a subir varias veces, cada vez mas animado. Los movimientos se aceleran, su respiración se entrecortaba y yo mismo me animé gimiendo y suspirando a gusto . Y el me dice que esta muy bien lo que le hago…y se inclina un poco para ponerme sus manos sobre mis nalgas .Él se retuerce de placer resoplando cuando se acerca al limite. Es tan grande la excitación, que se la froto casi con violencia y tan rápidamente como puedo.
Antes de llegar al orgasmo me la retire y me dice, bue, despacio hoy no la bebes por la boca
Me puso de pie y con sus manos me rodeó primero la cintura, luego las bajó hasta mis nalgas y me pidió que me inclinara sobre una silla , estirar mis piernas, sacándome mis nalgas hacia afuera. Así lo hice, entonces mi culito quedo expuesto a su verga que se encontraba parada y a punto. Sentí el calor del glande rozándome las nalgas. Me volví loca .Me colocó un dedo en forma de gancho e introduciéndomelo en el agüerito intentaba levantarme más alto, en principio no me agradó, pero logró agrandarlo un poco. Y lo untaba con un gel dilatante y estimulante .Acarició mi espalda con las yemas de sus dedos, descendiendo hasta mis caderas y mi trasero.
Atrapó mi cuerpo contra el suyo tomándome de las caderas y teniendo cuidado de no hacerme daño, empezó a presionar. Sentí su erección presionar contra mi. Sentir su dureza hizo que me sonrojase y que el fuego en mi bajo vientre creciese, me nacía una enorme urgencia . La quería, la deseaba.
Besó mi coxis , una de sus manos acariciaba la parte interna de mis nalgas .Sus manos masajeaban la cara interna de mis nalgas. Gemí su nombre echando la cabeza para atrás.
Me hizo abrir bien las piernas , sacar las nalgas hacia fuera , yo moría al fin sabría lo que era ser penetrada con pasión, con delirio. -¿Estas lista?-, me preguntó
-Si, por favor, si! me, háceme tuya rómpeme al fin el culo -.
Abrió más mis piernas delicadamente con sus manos y las elevó tanto como para poder facilitar la penetración y causarme el menor dolor posible; Colocó la punta de su pija sobre mis nalguitas acariciaste la zona con él una y otra vez.
Apoyó la cabezota de su pija en el pocito y aflojando sus manos me dejó caer un poquito, yo apretaba las piernas con fuerza y hacia fuerza sacando las nalgas como abriéndolas para dilatarme mas , empezó a empujar despacio, nada se movía , parecía que un obstáculo insalvable se interponía entre mi interior y su hermoso sable.
Sentí un tirón , mucho ardor y un dolor intenso y mi esfínter se expandía posibilitando que su verga se deslizara dentro, de un solo y seco empujón se metió en mí, abriéndose camino, desvirgándome, dejándome su sello para siempre. Me mordí el labio inferior intentando no emitir ningún sonido.
El empujón me arrancó un pequeño quejido de dolor, pero rápidamente dejó paso a la sensación de querer retenerlo dentro, de no querer que me abandonara, dejé que mi instinto me guiara una vez más y comencé a moverme, a seguir el ritmo de sus embestidas, de sus entradas y salidas. Una ola de placer azotó mi cuerpo, erizando mis terminaciones nerviosas y gemí muy alto
-Me gusta, Paaa, muchoooo!!
-Hummm, si!!!-.
Escuchaba su voz gutural suspirando y moviéndose dentro de mí. Sentir su pija friccionando las paredes de mi culo ante cada entrada y salida me enloquecía, el ruido de mis entrañas absorbiendo su miembro era delicioso, sentía que dentro de mi culo había zonas que su pija rozaba que me estaba enloqueciendo.
Él con sus manos separabas más y más mis piernas, elevabas mis caderas hacia ti y me penetrabas más y más... Instintivamente abrí todo lo que pude mis piernas y ese movimiento me dio más placer.
Sin saberlo, contraje naturalmente los músculos internos de mi culo y encerré dentro de mi su pija y parece que eso lo transportó, porque escuché que me decía que eso le fascinaba, que no lo dejara salir, que lo apretara más y así hice, encerré su pija cada vez más, dificultando así las salidas y las entradas, para que el roce fuera más intenso. Cada vez que sacaba su pija , enseguida la volvía a meter , sentía que miles de rayos me atravesaban el cuerpo y decía que continuara que me encantaba lo que me hacía ¡¡¡Que placer mezclado con dolor fue sentirlo dentro de mi culo!!!! Y me encantó que bombeara cogiéndome sin piedad, entrando y saliendo por ese agujero estrecho. Iba de un lado al otro sin miramientos, solo perseguía más y más placer..
Yo sentía que oleadas de calor subían y bajaban desde mi frente hasta mi culo , como sí estuviera en medio de una marejada, como sí flotara en agua caliente, me dejaba llevar por sus movimientos y los golpes de su pelvis contra mis nalgas ,cuando ya la había colocado toda comenzó a caminar conmigo y me penetró hasta los huevos.
No me imaginé que pudiera sentir tal cantidad de placer, me arrepentí de no haberlo hecho antes de haberlo demorado tanto, que intenso era sentir lleno mi culo de pija y sentirla bien adentro.
Mis rodillas comenzaron a temblar, mi cuerpo entero vibraba. Cerré los ojos con fuerza y supliqué que no parase. Con un último roce de su boca, la tensión sexual se desbordó irremediablemente y el orgasmo me acogió entre sus brazos de fuego. Mi sangre fue sustituida por electricidad, que se propagó a velocidad de vértigo por mis venas, saturando mi mente y mis sentidos y haciendo imposible sentir otra cosa que no fuese placer, tortuoso y abrumante placer.
Mis gemidos no se hicieron desear y aparecieron con un tono salvaje y promiscuo. Sentí que su miembro latía y mi culito era suyo en una entrega total. Su semen comenzó a brotar aún teniéndola adentro y corría por mi culo y se deslizaba por mis piernas .Nos besamos muchas veces más .
Me puse la tanguita y una camisa suya encima , por pudor, mientras él fue a la cocina a empezar a calentar el arroz
¿Quieres comer? La verdad es que el sexo abre un poco el hambre , insistió y dije que sí. Comimos uno al lado del otro mientras mirábamos la tele. La verdad es que fue un bonito detalle por su parte.
Me vestí y me despedí con un abrazo y le prometí que, la próxima vez, la comida la pondría yo. Debía volver a mi casa, el al despedirse me dió un beso en la mejilla y me dice que estuvo fantástico.