Había tenido algunas salidas con él , siempre estaba a paso de tener sexo , aquella noche cuando paró la camioneta en aquel lugar apartado de la ruta 3 entre unos árboles empezó a abesarme intensamente .Besaba mis pezones por encima del corpiño hasta que suavemente me lo bajó un poquito para dejar un tetita libre, entonces me pasó la lengua y me mordisqueó y me chupeteó el pezón y yo gocé. Después me lo bajó y se prendió a mis dos tetas como si yo fuera una madre y él un bebé mamón. Aquello me puso a cien pero resistí las ganas de sacarme y la tanguita , estaba disfrutando con el juego. Los gruesos brazos de mi amante me excitaban, había apoyado su espalda contra un lateral y permanecía sentado con las piernas abiertas, yo estaba sentado encima de su pija y él delante de mí. Sentí entre mis nalgas cómo vibraba su columna de carne.
Me dio lengua, nos echamos a lo largo otra vez pecho contra pecho, abrazados y nos besamos a gusto sintiendo nuestras lenguas y nuestra saliva. Suavemente con un dedo fue buscando mi agujero hasta que lo encontró y puso su yema encima haciendo un movimiento circular de masaje. Yo levanté y abrí un poco el culo porque aquello era nuevo y me gustaba. Después de un rato así sacó la mano y llevando el dedo a mi boca me hizo mojarlo hasta que le chorreaba saliva, entonces volvió a introducirse en mis calzoncillos y ahora sí sin esperar más me lo insertó en el ano. Estuvo entrando y saliendo mucho rato, perdí un poco la consciencia, sé que me daba tanto placer que cada tanto y como agradecimiento yo buscaba su boca de para chupetearla. Él lo notaba y me lo metía más, lo giraba, lo movía, lo sacaba y volvía a metérmelo hasta que su mano imprimió un movimiento rápido de mete-saca pajeándome el culo –
Quiero metértela...¿me dejas...?
- ...no..., ¿qué dices? Ni hablar
- Vamos por favor, necesito metértela esta noche...
- ...¿estás loco? Yo no me dejo meter...
- Venga... cariño...
- ...nunca me han metido nada pr el culo , ni mi ..., me harás daño..., la tienes muy grande...
- Sólo un poquito..., te prometo que sólo un poquito..., te meto la puntita y te la saco... me decía todo esto sin sacarme el dedo del culo, besándome, suplicando, empecé a aflojarme...
- Anímate... no te dolerá nada... cuando tú me digas basta, te la saco..., por favor!
- ...no sé...
- Vamos si lo deseas ..., te lo haré con cuidado..., es sólo un poco más gruesa que el dedo..., y el dedo te gusta ¿no...?
Diciendo esto se inclinó sobre mi espalda y me abrió las nalgas mientras yo le hacía una profunda mamada, mi barbilla chocaba con sus testículos cuya piel se había estirado y estaban gordos e hinchados, llenándose de jugo masculino a cada momento y los pelos negros y rizados me hacían cosquillas en la nariz. Sus genitales olían suavemente a macho, los pelos estaban duros y rizados, el perfume de sus pelotas era una mezcla de sudor y el gel que había usado. Sentí toda mi boca invadida y con avidez me entregué a mamársela. Me llegaba a la garganta y a veces me dolía un poco, sobre todo por tener que abrir tanto las mandíbulas para recibirlo. Sus dedos hurgaban en mi culo. Poco a poco consiguió su objetivo, porque al rato yo estaba mucho más flojo y lo dejaba entrar fácilmente a la vez que su pija se había puesto durísima. Entonces me hizo girar para que le ofreciera el culo y me apartó las piernas metiéndose entre ellas, agaché el pecho y la cabeza por instinto y levanté mucho el culo-Se concentró en su tarea y me apretó la cabeza ensalivada de la pija contra la puerta. Con sus rodillas me obligó a abrir más aún las piernas. Mi postura era incómoda y humillante, cerré los ojos. Empujó y sentí claramente cómo se abría el anillo, más y más, tenía la pija mojada y comenzó a entrar ensanchando mi agujero. Hasta que de golpe pasó todo el glande y mi ano se cerrró dolorosamente sobre la columna. Grité.
- Aaaaayyyy!!!
- Shh..., calla..., tranquila...
- ...pero..., es que es muy grande!... me duele...ayyy!
- ¡Cállate! Que nos van a oir..., ya te entró toda la cabeza..., ahora me quedaré quieta un momento..., así..., ¿mejor?
- ...ay... ay... sí un poco... ay...
-¡Aguanta que sólo te he metido la punta del capullo! Vale, cállate ya..., y abre el culito... – diciendo esto se puso a empujar como un animal perforándome. No sé cómo explicar lo que sentí entonces, más que dolor era el sentimiento de impotencia ante esa intrusión, ya podía yo apretar el culo todo lo que quisiera, pero la columna dura como el acero no se movía de su sitio, al contrario, poco a poco entraba más y cuanto mayor era la fuerza que yo hacía, más me dolía.Lo sentía deslizarse en mi interior. Era muy especial sentirlo dentro, él apoyó su pecho contra mi espalda y sentí toda su piel caliente pegada a la mía, lo tenía encima y él se agachaba hasta mordisquear mi nuca y chupar mis orejas por atrás. Todo el calor de su pecho apretó mi espalda, por detrás la parte delantera y peluda de sus piernas se afirmaba contra la parte interior de las mías. Fue como si tomara posesión de mí, me lamió el cuello, me dio un mordisquito en la nuca, volvió a lamer debajo en mi garganta y me chupó fuerte el lóbulo de una oreja, entonces de un solo empujón me metió toda la pija que le quedaba fuera. La sentí enorme, muy gorda para mi culito estrecho que se abría ahora como una gran boca para recibirla, pero también muy larga, la sentí tocándome muy adentro. Después me besó sin dejar de hacer el mete-saca, a la vez que sus manos me pellizcaban los pezones con bastante fuerza. De tanto darle lengüetazos a mi hombre mientras lo dejaba juguetear con mi pecho (las tetitas ya no me dolían, ahora era como un extraño placer lo que subía desde ellas), comencé a olvidar mi trasero. Hubo un momento de sorpresa cuanto sentí toda la pija gorda y larga entrar y salir sin dolor, bien lubricada por la saliva se deslizaba dentro y fuera de mi culo con suavidad. Comprendí que me había aflojado y que lo mejor que podía hacer era dejarme usar por aquel hombre que me la metía y sacaba cada vez más rápido. Un relámpago de placer subió desde el esfínter hasta el cerebro y me concentré en las sensaciones traseras de mi cuerpo. Comencé a sentir gusto por lo que me estaban haciendo y me quedé muy quieto, dejándome encular. Había comprendido que todo el secreto estaba en el esfínter, debía aflojar mi ano como si estuviera sentado en el water a punto de cagar, entonces entraba y salía con facilidad. Mi amante se dio cuenta que me entraba mejor y dejó de besarme para reunirse con su propio placer, ví cómo su cabeza dirigía la mirada a su pija que se colaba en la boca dilatada de mi trasero desde la punta hasta los huevos. Estaba siendo enculada por primera vez en mi vida y me gustaba. Las sensaciones de mi ojete eran intensas y con solo pequeñas molestias cuando él iba hacia adentro, en cambio cuando iba hacia fuera me parecía que me cagaba de gusto. En ese momento no lo comprendí, pues estaba entregado a lo que hacía, pero el placer Hubo un momento en que se detuvo a descansar, a tomar aire y yo aproveché para levantar más el culito y ensartarme sola en la verga moviéndome hacia atrás, sentí toda la erección y apoyando la cara de lado contra la colchoneta cerré los ojos y empecé a suspirar de gusto. Él se quedó quieto dejando que fuera yo mismo quien me atravesara con su columna muy despacio.
- ...aah..., aah...,ayaah...,mmm..., ah...aah...,sip...,ah...,aahmm... –
El tono de mis monosílabos no dejaba lugar a dudas, yo sentía un gran placer. Y estaba seguro que él también. De pronto la sentí latir con vida propia dentro de mi culo, entonces me la sacó bruscamente, escupió con ganas un buen salivazo encima de mi ano refrescándomelo y volvió a la carga. Casi me corro cuando la sentí entrar ahora tan mojada y fácilmente. Ya no pensaba en si era grande o pequeña, sabía que mi culo estaba muy abierto por su grosor y me sentía muy lleno de pene. Me calentaban los huevos pesados y duros de mi macho chocando a cada embestida con mi cuerpo. Mi amante era un animal cojiendo y golpeaba sus testículos a tope cuando aceleraba, producían un ruido como FLAPks ! FLAPks ! FLAPks! Y yo caí en un electrizante orgasmo.
Me bombeó como un animal y al momento sentí cómo toda su leche hirviendo me inundaba las entrañas, se corrió bien adentro con su pichula metida hasta las pelotas, como si quisiera dejarme preñado. Primero fue un chorro grande, largo y espeso que me quemó por dentro, después dos o tres más muy fuertes y al final cuatro o cinco disparos pequeños que me llenaron el culo con el jugo de sus pelotas. Se quedó abrazado a mí por detrás mimoso y tierno dándome besitos en la espalda y en el cuello. Yo había descubierto el placer anal y deseaba más, seguí moviéndome pero su miembro ya había echado su premio y se fue haciendo pequeño hasta que se salió sólo,…
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lamagaluciana@yahoo.com.ar