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Seduciendo al padre de mi amiga

Mi amiga Agustina me invitó a que pasara un fin de semana en  la casa de campo de su familia a las afueras de la ciudad. Iríamos nosotras dos, el padre de Agustina y su actual pareja  (que no es la madre de ella). Alberto, el padre de Agustina, es un hombre de 50 años de 1,85 mts. de estatura, morocho, de muy  buen porte, atlético, deportista. Agustina tiene como yo 20 años, es compañera mía de la universidad. Ambas somos delgadas, lindas, con un look de  adolescentes, todos nos dan no mas de 18 años.

Llegamos a la casa el viernes por la noche y cenamos, todo  tranquilo. Nos fuimos a dormir porque era tarde. A la mañana del Sábado nos levantamos con Agustina, desayunamos y fuimos a jugar tenis. No vimos al padre  ni a la esposa en toda la mañana, creo que se habían ido a andar a caballo.

Al mediodía comimos un asado, todo era normal, pero luego de
almorzar, Irene dijo que iba a dormir la siesta, Agustina también. Yo dije,
bueno, creo que me voy a la pileta, ya que todos se van a dormir. Ahí Alberto
dijo, no, yo jamás duermo la siesta, así que es probable que te acompañe. Mi
corazón comenzó a latir como un tambor. Fui a ponerme el traje de baño y fui a
la pileta. Estaba sola y me puse la parte de atrás de la tanguita bien adentro
del culito, una parte solamente, como para que parezca que fue un descuido.

Estaba tomando sol de espaldas, cuando llega Alberto, y me dice que estaban todos dormidos. Me incorporé un poco, siempre de espaldas, y noté como miraba mi colita, se te corrió la tanguita, me dijo, oh, dios mio, que  papelón, señor, perdón, dije acongojada. No, no es nada, no te hagas problema, porque te pusiste colorada, Paula?. Es que me dio vergüenza señor, que va a pensar Ud. de mi, dije. No hay problemas, me dijo y no me digas señor, decime Alberto. En ese momento lo miré entre las piernas, tenía una erección. El se dio cuenta, y se puso colorado, me dijo, ahora creo que yo debo disculparme. y nos reímos.

Perdón señor, digo, Alberto, no me tome por atrevida, pero es
grande no???. El no sabía donde meterse, y me dijo que creía que no era correcto hablar de esos temas conmigo, que podría ser su hija. Perdón señor, dije, que vergüenza. No, no es nada, dijo. Yo volví a mirarlo, y le pregunté, pero porque se nota tanto, no entiendo?. Durante el almuerzo no se notaba. Hizo una pausa, y me dijo que era por haberme visto en traje de baño, se había exitado, pero que me pedía disculpas. Yo dije que era un halago que un hombre como el maduro y tan apuesto se fije en una joven  como yo. El me seguía mirando el culo y la boca, y también las tetas. Estaba incómodo y yo excitada.

Le dije que me gustaría ver una pija tiesa de un hombre
grande, pero el dijo que mejor se iba, porque esto no conduciría a nada bueno,
me pedía disculpas por ser una niña y ser amiga de mi hija. Adiós Paulita,
disculpa y se fue.

Yo me quede recaliente, y no volví a verlo hasta la cena. El
comió rápido y se fue a acostar alegando cansancio, le hizo una cómplice seña a su esposa para que lo acompañara al cuarto, ella también respondió con una
sonrisa, con lo que dejaba en claro que harían el amor esa noche.

 

A la mañana siguiente, Irene, la esposa de Alberto no me saludó, me miraba con cierto gesto de ira. Yo no sabía que ocurría. Ella se fue con su auto temprano, Alberto no apareció en todo el día, ni siquiera almorzó
con nosotras. Le pregunté a Agustina que ocurría y me dijo que parecía que
habían peleado, pero desconocía el motivo.

Hoy en la universidad Agustina me contó lo que paso, pues
anoche volvieron a discutir y ella los escuchó. Parece que cuando estaban
haciendo el amor el sábado el estaba por acabar y cuando estaba en lo mejor, le dijo, siiiii, Paulita, mi amor, siiiiiii, me voy, me voy en tu culito rico,
Paulita. Se imaginaba que estaba haciéndolo conmigo. Y la esposa se re enojó.
Agustina estaba fascinada con el episodio porque odia a Irene y me dijo que
debía ir mas seguido a la casa. Me dijo en broma que tenía que seducir al padre para que Irene se fuera de su casa. Yo me reí del chiste, luego vino la
profesora, y después de clase arreglamos todo lo que luego iba a suceder.

 El plan consistía en ir a una fiesta y luego con cualquier excusa pedirle a el que nos venga a buscar, como Agustina iba a estar descompuesta, me pediría que me quede a dormir con ella, y esa sería una buena oportunidad para seducirlo mostrándole ropa interior nueva.

Nos encontramos a la noche en la fiesta con Agustina,  estábamos para matar. Yo con un vestido corto con terminación bordada en encaje  con poyera muy muy corta. Tenía unos zapatos negros y la ropa interior muy fina,
muy cara negra. El sostén era tipo push up, con lo que levantaba bastante es
escote. No tengo tetas grandes, pero si bien paraditas y con este sostén se
agrandaban un poco. La tanguita tenía por detrás solo una tirita que se me metía bien en la cola, con lo que dejaba los dos nalgas bien desnudas. En la parte de adelante, traté de meterme un poco la tanguita dentro de la conchita, y que algunos pelitos sobresalieran por los costados. Agustina estaba vestida
exactamente igual, pues compramos la ropa interior y el vestido en el mismo
lugar, pero todo el era conjunto gris.

Nos fuimos a un rincón a uno de los sillones para planear lo  de la noche. Estábamos excitadísimas. Agustina me contó que siempre tuvo
fantasías sexuales con su padre, pero que nunca se atrevió a manifestarlas,
tampoco nunca avanzó, ni aun en la época que el no tenía compañera. Pero que ahora, pensando en mi presencia en medio de ellos, le daba valor para continuar.
Le pregunté si lo había visto desnudo, y me dijo que si, que tenía un pene muy
grande y oscuro y grueso. Que ella se masturbaba imaginándose arrodillada
chupándosela y el acariciándole la cabeza y susurrándole cosas dulces.

Mientras hablábamos de esto yo estaba mojándome toda. En eso se acerca un amigo nuestro y nos pregunta de que hablábamos que estábamos tan entusiasmadas y porque estábamos tomadas de la mano. La verdad es que no había  reparado en ello pero teníamos las manos apretadas con los dedos entrelazados.
Nos miramos y nos reímos. Nos dijo que parecíamos lesbianas. Nos volvimos a
reír. El también comenzó a reírse. Nos pidió que nos diéramos un besito en la
boca. Estás loca, dijo Agustina, porque nos tomaste. Vamos un besito, no me
digan que nunca lo pensaron. Agustina me miró a los ojos y yo sonreí. Esta loco no??, me dijo. Yo no contesté, la seguí mirando. Ella sonrió y me dijo, le damos el gusto a este, así nos deja tranquilas. Yo sin contestarle la tome de la
cintura, con mi otra mano la acerqué y abrí la boca para darle un beso, ella
también abrió la boca y nos dimos un rico beso que duró unos segundos, mi lengua recorrió la suya y sus labios. Sentí un cosquilleo en el estómago. Era la
primera vez que besaba a una chica y me gustaba, me gustaba mucho. Luego del beso separamos nuestras bocas, lo miramos y yo le contesté, ya esta, ahora dejanos solas. El chico este estaba con la boca abierta, no supo que decir y se fue con el rostro colorado.

Ahí estábamos ambas como dos putas en celo.Porque no llamas a tu papi, le dije a Agustina, Ok, me contesto. El problema es que hace muy poco que llegamos a la fiesta. No importa,  digamos que te sentís descompuesta, agregué.

Llamamos al padre, llegó apenas pasada la medianoche. Salimos
a la calle, nos esperaba en su auto. Agustina fue al asiendo de atrás y se
acostó, yo me senté en el de adelante. Se quedó mirándome. Le gusta mi nuevo vestidito, señor. Dios mio Paula, estas divina, pareces mucho mayor. Note como me miraba el escote y las piernas. Yo comencé a mirarle el bulto. El se sentía muy incómodo pero me seguía mirando. Que tal la fiesta, dijo. Mal, conteste, había un hombre mayor que no dejaba de mirarme y en un descuido se apoyó sobre  mi colita, y creo que estaba excitado porque note algo duro.

Que pena, dijo el. Algunos hombres maduros no se dan cuenta
que no estamos para fantasear con niñas, son unos desubicados. Bueno, no todos, dije. Este hombre no era como Ud. Alberto, no tenía su porte, su boca, sus hombros anchos, sus brazos fuertes, su....... su........ vientre duro, le dije,
mirándole el bulto. El miró hacia atrás, para ver a Agustina y notó que estaba
dormida. Pero Paula, dijo, como me decís eso. Es verdad señor, ud. es muy
apuesto, cualquier niña, como ud. dice estaría mas que deseosa de acercarse a Ud. Por favor Paulita, me vas a matar, me dijo con voz temblorosa mientras
seguía mirando mis piernas. En ese momento llegamos a la casa. Yo le ayudo a entrar a Agustina, dije. Cuando estuvimos en su cuarto, el fue a buscar un
medicamento. Agustina y yo nos desnudamos y quedamos en ropa interior. Cuando entró al cuarto casi se muere al vernos a las dos en lencería super sexy, chicas, me van a matar!!!!!!, dijo.

Papi, le pedí a Paula que se quede conmigo, vamos a dormir
juntitas, no te gustaría dormir entre las dos?. Se lanzó directo, pensé. El se
quedó helado, para darle mas ánimo, Agustina se acercó a mi, me tomó por la
cintura y le dijo, te gusta nuestro nuevo conjuntito. Alberto, dijo chicas,
están locas las dos, y con una sonrisa, me van a terminar tentando, agregó.
Agustina, sabes que esto es una locura, debes estar borracha para actuar así,
mejor me voy y mañana veremos las cosas mas claramente. Dijo finalmente mientras  se iba, cerrando la puerta.

Ambas nos miramos y reímos. Ella se metió en su cama y yo en  la mía. Nos mirábamos a los ojos y comenzamos a tocarnos, cada una en su cama.
Paula, mi amor, veni que no aguanto mas, me dijo. Fui a su cama y me acosté al  lado de ella. Comenzó a tocarme la conchita y yo la toque a ella. Era divino,
estábamos en las nubes, nos masturbábamos de una manera increíble hasta que  Agustina acercó su boca a mi cuello, me dio un beso y me dijo que estaba por acabar, yo también, contesté y ella comenzó a decir, si papi, dámela papi,
dámela a mi y a Paulita, dánosla a este par de putitas que te calientan tanto.
Con esas palabras. Ambas explotamos de calentura.

 

Ohhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhh, ohhhhhhhh

 

Siiiiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhh

 

Nos quedamos juntitas dormidas en la misma cama.Me fui por la mañana a mi casa. A la tarde me encontré con  Agustina en la universidad. Me contó que la esposa del padre le hizo un  escándalo cuando yo me fui, hizo las valijas y se fue de la casa. Parece que a  la mañana entro al cuarto nuestro y nos vio desnudas en la misma cama y a mi con  la mano en la vagina de Agustina y ella con una mano en mi cintura. La verdad es  que ninguna de las dos la habíamos escuchado.

Cuando yo me fui, comenzaron los gritos que yo era una puta y  como me dejo dormir en la casa, y que tuve sexo con Agustina y ahora iba por el,
y que estaba vestida como puta y como llegue ahí, seguro que lo prepare y le
reprocho que cuantas pajas se había hecho cuando me vio en ropa interior, y que estaba harta de competir con una adolescente puta. Así que se fue, logramos lo que Agustina quería. Ahora tenemos a Alberto para nosotras solas.

 

Anoche fui a la casa de Agustina, el padre estaba en su  biblioteca leyendo. La biblioteca comunica a un hall de entrada y tiene una  pequeña ventana que da a ese hall desde que se puede ver todo. La idea esta  provocarlo y si perdía el control resistirme para volverlo bien loquito. El estaba sentado en un sillón de un cuerpo con los pies apoyados en otro sillón de  2 cuerpos, pero que medía 2 metros de largo.

Entramos Agustina y yo y ella le dijo que yo quería hablar con el.-Basta Agustina, cortemos este tema de Paula, ya bastante  problemas tenemos con la ida de Irene. Pero papi, ella te quiere explicar, por favor dejala.

Hizo un gesto afirmativo y yo entré. Estaba vestida con una poyera de jean negra bien corta y bien ajustada. y una remera corta bien ajustada,
blanca que dejaba ver mi ombligo y mis abdominales bien marcados.

Entré y Agustina salió. Ella se ubicaría en el hall para ver la escena. Yo me acerque y le dije que me disculpara que no quise causar un  problema familiar y que podía hacer para que las cosas vuelvan a estar como  antes. Que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para enmendar mi error.

El me dijo que no hiciera mas, y que deje de ser provocativa,
que con eso bastaba. Yo le pedí disculpas nuevamente y me arrodillé para que me perdonara, procurando poner mi cara cerca de la altura de su pene. El me dijo, basta Paulita, basta, no sigas. Entonces yo hice un ademán para pararme e hice  que me caía, entonces me puse de espaldas a el en 4 patas con mucha lentitud para incorporarme.

Tenía una tanguita de una tirita bien metida en la cola que  con la poyera corta no pude evitar dejar expuesta. La bombachita era de color  blanco. El se avalanzó sobre mi y me apoyo su pene en el trasero y me dijo ya  basta, puta ahora vas a saber que no se juega con un hombre como yo. No señor  por favor, no, no me haga nada, discúlpeme. Vení puta, ahora te voy a coger, te  voy a dar hasta que me pidas por favor.

Me corrió hábilmente la tanguita, sacó su pene y me ensartó
de una vez. Me dolió un poco, era un pene grande y me quejé. Ahí me comenzó a tomar del cabello y me la empezó a meter hasta que los huevos chocaban con mis
glúteos. Y me daba y me daba y me daba. Me dolía un poco, pero me gustaba.
Además sabía que Agustina estaba mirando todo, eso me hacía sentir mas puta aun.

Luego de un rato de mete y saca nos corrimos los dos como  animales. Luego me la sacó y me dijo que lo disculpe, que había perdido el  control, que me tenía muchas ganas, que por favor no se entere Agustina.

paolajuns@yahoo.com.ar

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